Ser niña y refugiada supone tener la mitad de opciones de estudiar que los niños

Una niña refugiada en el campo de Kakuma
ACNUR/SAMUEL OTIENO
Publicado 07/03/2018 15:15:38CET

La agencia de la ONU anima a promover su educación para reducir su vulnerabilidad e impulsar su empoderamiento

MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

El acceso a la escuela ya es de por sí complicado para los millones de niños refugiados que hay en todo el mundo, especialmente para las niñas que tienen la mitad de probabilidades que los niños de acceder a la escuela, según ha denunciado este miércoles el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Actualmente, solo el 61 por ciento de los niños y niñas refugiados tiene acceso a la educación primaria, frente al promedio internacional del 91 por ciento, mientras que en lo que respecta a la educación secundaria, tan solo el 23 por ciento de los adolescentes refugiados va a la escuela, en comparación con el 84 por ciento a nivel mundial.

La agencia de la ONU, que ha lanzado el informe "Ahora les toca a ellas", ha reivindicado que "el acceso a la educación es un Derecho Humano fundamental" que sin embargo es "una aspiración en vez de una realidad" para los millones de mujeres y niñas refugiadas en el mundo. Las opciones de ir a clase disminuyen a medida que las niñas refugiadas se hacen mayores, ampliándose la brecha de género de forma clara al llegar a la educación secundaria.

"Ha llegado el momento de que la comunidad internacional tome conciencia de la injusticia de negar el acceso a la educación a las mujeres y niñas refugiadas", ha reivindicado el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi.

"Estos resultados constituyen una llamada de atención a nivel mundial y os insto a todos a uniros a nosotros para exigir que 'Ahora les toque a ellas'", ha reclamado.

Las costumbres socioculturales son uno de los factores que determinan que se dé prioridad a la escolarización de niños refugiados sobre las niñas, pero el informe también ha detectado otros factores como las carencias en las infraestructuras, así como la falta de aseos apropiados y artículos para la menstruación, que pueden impedir el acceso de las niñas a la escuela.

Otra cuestión a tener en cuenta es el precio de los libros, de los uniformes y del traslado a la escuela, que puede resultar prohibitivo en el caso de las familias refugiadas.

Según Grandi, "encontrar soluciones para los desafíos a los cuales se enfrentan las niñas refugiadas que se esfuerzan por ir a la escuela requiere acciones concretas en todos los ámbitos: desde los ministerios nacionales de educación a las instituciones de formación del personal docente, pasando por las comunidades y las aulas". "Hay barreras enormes que superar. Pedimos un esfuerzo internacional para revertir la tendencia", ha reclamado.

En este sentido, para ayudar a más niñas refugiadas a recibir una educación de calidad, el informe de ACNUR propone diferentes acciones y políticas, efectivas y viables al mismo tiempo, empezando por que sus progenitores puedan trabajar y mantener a sus familias, lo que hará más probable que sus hijos vayan a la escuela.

También es fundamental, según ACNUR, garantizar la seguridad y protección de las niñas refugiadas frente al acoso, las agresiones sexuales y los secuestros de camino a la escuela, ya que esto les animaría a no abandonar sus estudios.

Igualmente, la agencia de la ONU ha constatado una necesidad urgente de "contratar y formar a más docentes mujeres", tanto de las comunidades de acogida como refugiadas, para asegurar que promuevan buenas prácticas y ayudarlas a prohibir comportamientos que podrían disuadir a las niñas de ir a la escuela.

LA EDUCACIÓN SUPONE PROTECCIÓN Y EMPODERAMIENTO

Por otra parte, el informe pone de manifiesto que el acceso de las niñas refugiadas a una educación de calidad "es una herramienta de protección que reduce la vulnerabilidad a la explotación, la violencia sexual y de género, los embarazos en la adolescencia y los matrimonios infantiles". Además, ha subrayado ACNUR, si todas las mujeres tuvieran acceso a educación primaria, descendería el número de muertes infantiles causadas por diarrea, malaria y neumonía.

La educación es también una herramienta de empoderamiento puesto que cuanto más estudien las niñas más desarrollarán sus habilidades de liderazgo, emprendimiento, autosuficiencia y resiliencia, ha agregado la agencia de la ONU.

"Si continuamos descuidando la educación de las niñas refugiadas, está claro que las consecuencias tendrán repercusiones negativas en varias generaciones", ha prevenido Grandi, recalcando que "ha llegado el momento de hacer de la educación de las niñas refugiadas una prioridad".