Los sindicatos kenianos instan a los trabajadores no musulmanes a abandonar el norte del país

Actualizado 03/12/2014 19:22:07 CET

NAIROBI, 3 Dic. (Reuters/EP) -

Los sindicatos de Kenia han instado a los sectores de trabajadores públicos no musulmanes, incluidos los profesores y médicos, a abandonar la insegura región del noreste del país, donde han tenido lugar dos antentados mortales en las dos últimas semanas.

Los milicianos del grupo islamista somalí Al Shabaab mataron a 36 trabajadores no musulmanes el pasado martes en una mina en el noreste de Kenia. También mataron a tiros a 28 pasajeros de un autobús que tampoco eran musulmanes el pasado 22 de noviembre, mientras que dejaron con vida a los que sí lo eran.

Muchos de los trabajadores públicos de esta zona son cristianos que se trasladaron desde el valle del Rift, en el oeste, atraídos por promesas de mayores expectativas laborales.

"Las autoridades deben garantizar la seguridad de los tabajadores", ha afirmado el secretario general del sindicato de los trabajadores y de comercio de Kenia, Wilson Sossion. También ha añadido que la llamada de los sindicatos ha sido referida a 10.000 profesores y 6.500 trabajadores públicos, entre los que se incluyen médicos y enfermeros.

El gobernador del condado de Mandera, en el noroeste del país, Alí Roba, ha implorado a los trabajadores que permanezcan en sus puestos, añadiendo que un éxodo sólo contribuiría a profundizar en el aislamiento de la comarca respecto al resto del país. Por ello, la región lucha por atraer a trabajadores cualificados, ha añadido.

"Es desafortunado que el Sindicato Nacional de Docentes de Kenia (KNUT) acuda a los medios para decir que aquellos que no sean musulmanes deben abandonar. El miedo es el miedo, y nos afecta a todos por igual", ha añadido.

El éxodo ya ha comenzado, aunque Sossion todavía desconoce cuántos trabajadores han abandonado Mandera. "La gente tiene miedo. Por el momento, lo mejor es abandonar este lugar y observar desde la distancia", ha afirmado el trabajador clínico procente del oeste de Kenia Ken Mulinga, que abandonó Mandera esta semana después de cinco años viviendo en la región.

El presidente del país, Uhuru Kenyatta, que se encuentra bajo la presión de hacer más para frenar la incesante oleada de ataques que han matado a más de 200 personas desde 2013, anunció este martes la reorganización de su equipo de seguridad tras el atentado contra los trabajadores de la mina.

Por su parte, Al Shabaab ha afirmado que mantendrá los ataques para obligar a Kenia a que saque sus tropas de Somalia, donde se ha unido a otros ejércitos de la Unión Africana para combatir a los milicianos.

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