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Última actualización: 16/03/2013

Siria

HRW denuncia un mayor uso de bombas de racimo por parte del Ejército sirio

MADRID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

   La organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que el Ejército sirio ha incrementado la utilización de bombas de racimo, un tipo de munición prohibida por el derecho internacional debido a los daños indiscriminados que provoca y a la alta vulnerabilidad de la población civil. En concreto, HRW asegura tener constancia de 156 bombas de racimo lanzadas sobre 119 puntos del territorio sirio en los últimos seis meses.

   "Siria está incrementando el uso implacable de municiones de racimo, un armamento prohibido, y los civiles están pagando el precio con sus vidas y sus miembros amputados", denuncia el director para armamento de HRW, Steve Goose, en un comunicado publicado este sábado por el grupo. "El balance inicial de víctimas es sólo el principio, ya que las municiones de racimo suelen dejar submuniciones sin explosionar que matan y mutilan mucho tiempo después", advierte.

   En su informe, HRW recoge dos casos ocurridos en las dos últimas semanas: Deir Jamal y Talbiseh. El 28 de febrero murieron dos mujeres y cinco menores de una misma familia en Deir Jamal, en la provincia de Alepo, por la explosión de una bomba de racimo. Miembros de HRW visitaron la zona los días 6 y 7 de marzo y pudieron entrevistar a testigos presenciales y comprobar por sí mismos que la base utilizada por el Ejército Libre Sirio (ELS) se encuentra a unos 300 metros de la casa bombardeada y el frente estaba a unos 13 kilómetros de distancia.

   En Talbiseh, provincia de Homs, fueron 4 muertos y 26 los heridos por una bomba de racimo que explosionó el 2 de marzo y mató a cuatro civiles e hirió a otros 26, incluidas 6 mujeres y 7 menores niños. Activistas de HRW pudieron visitar a los heridos en el propio hospital de la localidad, donde los médicos expresaron su frustración por no contar con los medios para operar a los heridos y tampoco poder trasladarlos a otro lugar mejor equipado debido al sitio del Ejército. En este caso hay una base del ELSa un kilómetro de distancia del lugar bombardeado.

   "Las brigadas del ELS están sólo a los alrededores del pueblo, considerado el frente entre ellos y el Ejército (...). No tienen ningún vehículo dentro del pueblo", relata un activista entrevistado.

   Hasta 103 de las 156 bombas de racimo contabilizadas han sido identificadas como del modelo RBK-250 PTAB-2.5 de fabricación soviética lanzadas desde el aire por aviones o helicópteros y cada una de ellas contiene 30 submuniciones PTAB-2.5 anticarro. También se han identificado bombas RBK-250 AO-1SCh, igualmente soviéticas, que llevan 150 submuniciones de fragmentación AO-1SCh, y bombas RBK-500 con capacidad para 565 submuniciones ShOAB-0.5.

   HRW da cuenta de un cuarto tipo de bombas de racimo, los cohetes SAKR egipcios, diseñados para su lanzamiento desde tierra y con capacidad para multitud de submuniciones que se convierten en minas antipersona.

   El informe de HRW es el resultado de la investigación de campo y del análisis de más de 450 vídeos colgados en Internet por activistas sirios o presentes en el país, por lo que advierte de que el número total de bombas de racimo lanzadas podría ser mucho mayor.

   La conclusión de los investigadores es que hay pruebas de que las fuerzas del régimen del presidente Bashar al Assad emplea munición de racimo tanto en bombardeos aéreos como lanzada desde tierra por unidades de artillería. En cambio, no hay prueba de que los grupos armados insurgentes utilicen este armamento.

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