El sistema presidencial de Erdogan, en juego en las parlamentarias

El presidente Recep Tayyip Erdogan frente a la bandera de Turquía
Foto: MURAD SEZER / REUTERS
  
Actualizado 06/06/2015 15:05:49 CET

El AKP pierde fuelle y no conseguiría escaños suficientes para reformar la Constitución sin necesidad de referéndum

   MADRID, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Los turcos están llamados a votar este domingo para elegir a su nuevo Parlamento en unas elecciones en las que en último término el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, se juega el futuro de su ansiado sistema presidencial y en las que el gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP) podría perder parte del mayoritario apoyo del que ha gozado hasta ahora.

   Según los últimos sondeos, el respaldo al AKP va en descenso frente al resto de fuerzas opositoras, si bien elecciones como las de Israel y Reino Unido han puesto en entredicho lo acertado de las encuestas, ya que en ambos casos no consiguieron predecir el resultado final. Sin embargo, los analistas parecen estar de acuerdo en que el porcentaje de votos obtenido por el AKP será menor al de comicios anteriores.

   Desde que irrumpió con fuerza en la política turca de la mano de Erdogan y del expresidente Abdulá Gul, el AKP no ha dejado de cosechar victorias. En las elecciones de 2002, se impuso con el 34,4 por ciento de los votos y cinco años después reeditó victoria con el 46,6 por ciento, mientras que en las últimas parlamentarias de 2011 ganó con el 49,8 por ciento. El último test en las urnas fueron las primeras elecciones presidenciales de agosto pasado, en las que Erdogan se impuso con un contundente 51,8 por ciento.

   El presidente necesitaría que el AKP mantuviera la tendencia e incluso mejorara su resultado para poder seguir adelante con su plan de instaurar un sistema presidencial en Turquía, donde hasta ahora el presidente tenía un papel básicamente ceremonial y al margen de los partidos. Así, el número mágico serían 367 diputados, ya que supondrían los dos tercios de escaños necesarios para enmendar la Constitución de forma directa y sin problemas.

   Sin embargo, todo apunta a que se trata de un objetivo difícil de lograr. Su segunda baza pasa por obtener al menos 330 diputados, los suficientes como para poder convocar un referéndum sobre la reforma de la Constitución y por encima de los 312 escaños de que dispone en la actualidad. Los sondeos dan al AKP entre el 39 y el 44 por ciento de los votos, lo que se traduciría en entre 320 y 330 escaños. Pero hay incluso quien asegura que el AKP no obtendría ni siquiera los votos suficientes como para poder gobernar, es decir, 276 de los 550 escaños en liza.

Carteles electorales del principal partido oposito

VOTO KURDO

   Un elemento clave a tener en cuenta en estas elecciones será el voto de los kurdos. Hasta ahora, el principal partido kurdo, el Partido Democrático del Pueblo (HDP), prefería presentar candidatos independientes que una vez elegidos formaban un grupo kurdo en el Parlamento, a sabiendas de que superar el umbral del 10 por ciento de los votos necesarios para conseguir representación era un reto difícil de vencer.

   En estos comicios, sin embargo, el HDP se presenta como tal y algunos sondeos les sitúan muy cerca de lograr la ansiada meta. De hacerlo, en virtud del sistema electoral basado en las leyes D'Hondt que rige en Turquía, el HDP se haría con unos 30 escaños, que restaría al AKP.

   El partido gobernante ha contado hasta el momento con un fuerte respaldo entre la comunidad kurda, a la que en estos años además Erdogan se ha esforzado en cortejar con algunos gestos, el más importante de ellos la apertura de un proceso de paz con el líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el encarcelado Abdulá Ocalan. Esto haría que, de no superar el 10 por ciento necesario el HDP, estos escaños irían a parar al AKP.

   Buena parte del respaldo que tiene actualmente el HDP se lo debe a su líder, Selahattin Demirtas, quien en las presidenciales de agosto consiguió recabar el 9,76 por ciento de los votos para sorpresa de muchos. Este abogado defensor de los derechos democráticos ha conseguido granjearse el respaldo no solo de los kurdos, sino también de una parte de la izquierda no kurda, y se ha mostrado contrario a los planes de Erdogan de enmedar la Constitución.

   Pero también el principal partido opositor, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), parece aspirar a un mejor resultado del que suele obtener. Así los sondeos le sitúan entre un 23 y un 29 por ciento en intención de voto, mientras que tradicionalmente se suele quedar en torno al 20 por ciento. La formación, que suele atraer al electorado laico y que tiene principalmente el respaldo de las zonas costeras, ha llevado a cabo una depuración de sus filas mediante la celebración de primarias y ha incluido a más candidatas para esta cita con las urnas.

   Por su parte, el ultraderechista Partido del Movimiento Nacionalista (MHP) también parece encaminado a obtener un resultado mejor al logrado en 2011, cuando se hizo con el 13 por ciento de los votos. Ahora, los sondeos le dan entre el 16 y el 18 por ciento.

Simpatizantes del partido kurdo HDP

SISTEMA PRESIDENCIAL

   Erdogan, que fue primer ministro de Turquía entre 2003 y 2014 hasta que se presentó a las primeras elecciones presidenciales directas, aspira a cambiar el papel del presidente, hasta ahora meramente ceremonial, para conferirle más poderes ejecutivos que, además, no requirían de los controles de los que son objeto este tipo de cargos en otros países.

   Pero las aspiraciones presidencialistas de Erdogan, que algunos no han dudado en calificar de dictatoriales, sobre todo por algunas medidas adoptadas en los últimos tiempos, no parecen gozar del beneplácito de los turcos. Un sondeo reciente de Metropoll mostró que el 55 por ciento se oponen a los planes del presidente, frente al 32 por ciento que se mostró a favor.

   Además, el 59 por ciento no dudaron en calificar el potencial sistema que se impondría en Turquía como "causante de autoritarismo" al perdírseles que definieran el sistema entre varias opciones como "forma democrática de gobierno" o "más eficiente en asuntos administrativos".

   Por otra parte, pese a que la Constitución turca exige al presidente que mantenga una posición neutral, Erdogan no parece dispuesto a hacerlo y ha seguido ejerciendo un fuerte peso en el AKP desde su elección, además de interferir en ocasiones en asuntos del Gobierno.