Snowden podría pedir asilo en Brasil

 

Snowden podría pedir asilo en Brasil

Actualizado 17/12/2013 22:43:56 CET

BRASILIA, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

   El exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), Edward Snowden, podría pedir asilo político al Gobierno de Brasil a cambio de cooperar con las investigaciones sobre las acciones de la Inteligencia estadounidense en ese país sudamericano, según ha informado el diario brasileño 'Folha de S.Paulo', que publica una carta abierta de Snowden.

   "Muchos senadores brasileños han pedido mi ayuda con sus investigaciones sobre los presuntos crímenes contra los ciudadanos brasileños. Expresé mi voluntad de ayudar, cuando sea apropiado y legal, pero lamentablemente el gobierno de Estados Unidos ha estado trabajando muy duro para limitar mi capacidad para hacerlo", dice el extécnico de la NSA en la misiva.

   Esta promesa de ayuda se recoge en la misiva titulada 'Carta abierta al pueblo de Brasil', que será enviada a las autoridades brasileñas --según afirma el citado diario-- y que, además, formaría parte de una campaña online, a través de la web de la organización civil 'Avaaz', especializada en peticiones llevadas a cabo por activistas de todo el mundo.

   Según el exanalista estadounidense, no es posible colaborar en la situación jurídica precaria en la que se encuentra, con un asilo temporal concedido por Rusia hasta mediados de 2014. "Hasta que un país me conceda el asilo permanente, el Gobierno de Estados Unidos seguirá interfiriendo en mi capacidad de hablar", añade.

CON APOYO DE GREENWALD Y MIRANDA

   El periodista Glenn Greenwald, quien publicó los datos filtrados por el exanalista de seguridad estadounidense, vive en Río de Janeiro junto a su pareja, el brasileño David Miranda, y ambos tienen la intención de llevar a cabo una campaña para que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, conceda el asilo a Snowden.

   Bolivia, Venezuela y Nicaragua respondieron favorablemente a la petición de asilo. Sin embargo, Miranda asegura que Snowden prefiere Brasil. "Brasil es un gran lugar por ser un país fuerte políticamente, donde las revelaciones tuvieron un impacto real", ha apostillado.

   Por su parte, Greenwald ha indicado que si el Gobierno brasileño está agradecido por sus revelaciones "lo lógico sería protegerlo". La propia presidenta de Brasil manifestó en varias ocasiones su voluntad de acudir a la ONU para proponer "nuevas medidas contra la invasión de la privacidad" estatal y, de hecho, Brasil y Alemania fueron los países más beligerantes en sus acusaciones ante este organismo.

   En la carta, Snowden insiste en que la vigilancia indiscriminada "amenaza con convertirse en el mayor desafío de los derechos humanos" en este tiempo y recuerda que las agencias de Inteligencia aliadas aseguran que "actuaron en nombre de la seguridad de Dilma o de Petrobras", en modo irónico y en referencia directa a las tramas de espionaje que sufrieron los altos cargos del Gobierno y las empresas brasileñas.

   "Nuestros derechos no pueden ser limitados por una organización secreta y los funcionarios estadounidenses no deben decidir sobre las libertades de los ciudadanos brasileños", concluye la misiva de Snowden, quien recuerda que su decisión de revelar el mundo el esquema del espionaje internacional ha puesto en riesgo su vida.

CASO SNOWDEN

   Snowden se convirtió en un personaje público el pasado 7 de junio, cuando reveló que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) posee un programa llamado PRISM con el que accede a los servidores de nueve empresas de Internet, con su consentimiento, para recabar información útil para Inteligencia.

   Cuando la noticia se publicó, el extécnico de la NSA estaba en Hong Kong, pero una semana después decidió abandonar la excolonia británica rumbo a Moscú, donde permaneció durante días en el Aeropuerto Internacional de Sheremetyevo como "pasajero en tránsito".

   Snowden solicitó asilo político a 21 países, entre ellos España, pero finalmente fue Rusia quien se lo concedió el 1 de agosto por una duración máxima de un año, aunque subrayando que espera que no afecte a las relaciones con Estados Unidos.

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