Suu Kyi, criticada por su silencio, llama a la "reconciliación nacional" ante la crisis en Rajine

 
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Suu Kyi, criticada por su silencio, llama a la "reconciliación nacional" ante la crisis en Rajine

Aung San Suu Kyi en la elecciones de Birmania
JORGE SILVA / REUTERS
Publicado 01/12/2016 7:12:15CET

MADRID, 1 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Premio Nobel de la Paz y líder en la sombra del Gabinete birmano, Aung San Suu Kyi, ha roto su silencio este miércoles y ha hecho un llamamiento a la "reconciliación nacional" en un momento en el que está siendo duramente criticada por su inacción ante la situación de violencia que se vive en el convulso estado de Rajine.

Suu Kyi, que también ha dicho que Birmania aún tiene que "alcanzar la paz", ha pronunciado estas palabras en el marco de su visita a Singapur, si bien se trata de la primera vez que habla del conflicto del estado desde su reunión, hace cerca de un mes, con líderes empresariales japoneses.

Entonces recordó que el país no está en paz y que aún existe "un conflicto armado entre varios grupos", algo que ha repetido en esta última ocasión, aunque utilizando el término de "desunión", más naíf.

La violencia ha obligado a cientos de musulmanes de la minoría rohingya a escapar hacia Bangladesh, después de que el Ejército iniciara una serie de operaciones desde que el pasado 9 de octubre se registraran varios ataques que acabaron con la muerte de nueve guardias fronterizos en este estado.

Organizaciones como Human Rights Watch (HRW) o Amnistía Internacional han acusado al Gobierno de estar cometiendo violaciones contra esta minoría, acusaciones que el Ejecutivo niega rotundamente, e incluso se ha mostrado "muy, muy decepcionado" con estos comentarios.

El ex secretario general de Naciones Unidas y Premio Nobel de la Paz Kofi Annan, quien además lidera la comisión de asesoría que busca frenar los abusos contra los Derechos Humanos en el estado, se ha desplazado hasta la zona para evaluar la situación, después de haberse mostrado profundamente preocupado por la reciente violencia en Rajine.

La semana pasada, el responsable del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en la localidad bangladeshí de Cox's Bazar --al otro lado de la frontera con Birmania--, John McKissick, acusó al Gobierno de Birmania de estar cometiendo una "limpieza étnica" contra los musulmanes rohingya.

En este contexto, McKissick aseguró que Suu Kyi se encuentra en una "posición delicada" porque, si bien es la líder 'de facto' del país, la Seguridad de Birmania corre a cuenta de las fuerzas armadas autónomas.

Así, explicó que si Suu Kyi cede a la presión internacional y lanza una investigación sobre los supuestos abusos en Rajine, se arriesga a que se fracture su relación con el Ejército, lo que podría perjudicar la estabilidad de su Gobierno.

De hecho, en la única ocasión que se ha visto obligada a comentar la actuación militar en este estado, ha asegurado que el operativo se está llevando a cabo "acorde a la Ley".

Si bien desde diferentes partes del mundo se está exigiendo algún tipo de acción para defender a los rohingya, pocos birmanos sienten simpatía por esta minoría.

De hecho, las operaciones de Rajine cuentan con un aparente apoyo popular dentro del país, por lo que Suu Kyi no está sometida a ninguna presión a nivel nacional.

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