Timor pasa de la violencia a un pulso entre Xanana y Alkatiri por mantener el poder

 

Timor pasa de la violencia a un pulso entre Xanana y Alkatiri por mantener el poder

Actualizado 22/06/2006 20:51:31 CET

LISBOA, 22 Jun. (EUROPA PRESS/Patricia Ferro) -

El enfrentamiento entre el presidente de Timor Oriental, Xanana Gusmao (en la imagen) y el primer ministro, Mari Alkatiri, abre un nuevo frente en la crisis política y militar que desde hace casi tres meses vive el joven país asiático y que ya se ha cobrado más de 30 muertos y ha obligado a unas 145.000 personas a abandonar sus casas.

El pulso que el jefe del Estado mantiene con el del Gobierno, debido a la negativo de este último a abandonar su cargo, ha llegado hoy a su punto más álgido, cuando Xanana acusó al partido gubernamental (Fretilin) de querer "dar un golpe y matar la democracia", al tiempo que amenazó con presentar su dimisión mañana viernes si el primer ministro no deja su puesto, algo que parece difícil, ya que hoy mismo Alkatiri se mostró irreductible en su decisión. "De ninguna manera, la situación está complicada y una decisión precipitada la puede complicar aún más", afirmó.

Después de que ayer se conociese que el presidente había enviado una carta al primer ministro exigiendo su dimisión, ya que había perdido su confianza después de ver un documental de la televisión australiana en el que acusaban a Alkatiri de armar a civiles para eliminar a sus enemigos políticos, y de que Gusmao dijese en el Consejo de Estado, órgano consultivo del presidente, que si no dimitía el jefe de Gobierno lo haría él, hoy el presidente se dirigió a la nación.

En un largo mensaje de más de 90 minutos en Tetum, lengua oficial de Timor, Gusmao volvió a exigir la dimisión de Alkatiri, al que responsabilizó de la crisis por la que atraviesa el país, consideró que lo que está en peligro es la supervivencia del Estado de Derecho democrático, y afirmó que siente "vergüenza" por lo que el Estado le está haciéndole al pueblo.

"Pido responsabilidades a vuestro camarada Mari Alkatiri por la crisis que estamos viviendo, en lo que respecta a la supervivencia del Estado de Derecho democrático, o mañana viernes voy a mandar una carta al Parlamento Nacional, para informar de que dimito como presidente de la República", afirmó Gusmao, que justificó su decisión diciendo: "Tengo vergüenza por lo que el Estado le está haciendo al pueblo y yo no tengo coraje para enfrentar al pueblo".

En caso de que Gusmao presente su dimisión, sería sustituido, de acuerdo con la Constitución, por el presidente del Parlamento, lo que dejaría temporalmente a Fretilin al frente de la Presidencia del Gobierno, toda vez que Francisco Guterres "Lu-Olo", además de presidir la Cámara Alta también lidera el partido gubernamental.

ACUSACIONES A FRETILIN

En su intervención, Gusmao también cuestionó la legitimidad de la dirección de Fretilin, a la que acusó de haber comprado votos de los delegados en el último congreso del pasado mayo, en el que Alkatiri fue elegido secretario general con el 97,1% de los votos. El presidente dio al partido un plazo de una semana para celebrar un congreso extraordinario con un método de votación que respete la legislación que regula los órganos de dirección de los partidos y no a mano alzada como ocurrió en el último.

En respuesta al presidente, Alkatiri rechazó de forma tajante la posibilidad de dimitir, sobre todo después de que la comisión política nacional de Fretilin le diese su apoyo e hiciese un llamamiento a Gusmao para encontrar "una solución que salvaguarde las instituciones democráticas". Además, consideró que la intervención del presidente surge en un momento poco oportuno ya que todavía tienen que reunirse ambos, a petición del primer ministro.

Además, Alkatiri también negó de forma contundente la acusación de compra de votos y la consideró "extremadamente seria", por lo que lamentó que el presidente hubiese llegado tan lejos, ya que "no consideró saludable esta polémica porque la Presidencia de Fretilin ha hecho de todo para buscar una solución y no agravar la situación".

Sin embargo, a pesar de negarse a abandonar el cargo, Alkatiri anunció que pretende dejar la cartera de los Recursos Energéticos (una de la más problemáticas por los intereses internacionales en el petróleo que tiene Timor), tal como le propuso la dirección de Fretilin, y también va a nombrar a uno o dos viceprimeros ministros.

Pero las acusaciones de Xanana Gusmao al partido gubernamental no acabaron ahí. El presidente acusó a Fretilin de colocar a las fuerzas armadas y a la Policía al servicio del Gobierno, de usurpar los servicios de información del Estado y de "querer dar un golpe y matar la democracia".

"El problema de la distribución de armas no es para esta situación que estamos atravesando, ellos tienen un plan. Hicieron la distribución debido a las elecciones de 2007 y es por eso que les oímos decir: 'sólo Fretilin puede crear estabilidad' ... y la inestabilidad", añadió el presidente, que perteneció al partido hasta 1987, cuando decidió separar a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Timor Oriental (Falintil), de las que fue comandante, del partido político.

En su mensaje, Gusmao hizo un recorrido por la historia del Fretilin y reconoció que optar por la ideología marxista-leninista, en mayo de 1977, en la que él mismo participó, correspondió al espíritu de la época, pero recordó que los tiempos cambian y las personas también y que para el nuevo Timor "las ideologías antiguas ya no sirven".

LA CONSTITUCIÓN

Aunque el primer ministro no ha cedido a las peticiones de Gusmao, ya se han oído algunas voces sobre la "inconstitucionalidad" de las exigencias del presidente o si éste tiene poderes para cesar a Alkatiri. La cuestión es jurídicamente controvertida.

La mayoría de los juristas coinciden en que sí puede, pero en los términos que marca el artículo 112, nº2 de la Constitución, que solamente contempla un cese del primer ministro, en caso de que se inicie una nueva legislatura, si se debe a que el presidente acepta la dimisión del jefe del Estado, por muerte o imposibilidad física del primer ministro, porque su programa de Gobierno ha sido rechazado dos veces consecutivas por el Parlamento, por que éste no superó un voto de confianza en el Parlamento o por moción de censura de la mayoría de los diputados en funciones.

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