Una tumba sin nombre para un rey que vivió en palacios

 

Una tumba sin nombre para un rey que vivió en palacios

Tumba del rey del Abdalá
FAISAL NASSER / REUTERS
Publicado 23/01/2015 17:19:33CET

RIAD, 23 Ene. (Reuters/EP) -

El rey Abdalá de Arabia Saudí, uno de los hombres más ricos de la historia, ha sido enterrado envuelto en un sencillo sudario en una tumba sin nombre este viernes en un cementerio de Riad donde también yacen muchos de sus súbditos, manteniendo así las tradiciones ascetas.

La escuela saudí del wahabismo, una corriente dentro del sunismo, considera las muestras ostentosas de pesar o luto como pecado, equiparables a la idolatría. De ahí el que no se haya declarado periodo de luto en el país y que las banderas hayan seguido ondenado a plena asta.

Pese a su aparente popularidad entre sus súbditos, no ha habido concentraciones espontáneas en las calles de la ciudad para marcar su muerte. Las oficinas gubernamentales, cerradas como es habitual los viernes y los sábados, reabrirán este domingo de forma normal.

Mientras que la oración de la tarde que precedió al entierro de Abdulá se celebró con la presencia de líderes musulmanes, príncipes saudíes, poderosos clérigos y multimillonarios árabes, su cuerpo fue trasladado a la mezquita en una ambulancia de la ciudad.

Ha sido transportado en una simple camilla, depositado delante de los fieles durante la oración y luego transportado por los pariente varones de Abdulá hasta la tumba, donde ha sido enterrado sin ninguna ceremonia.

Este ha sido un cambio para un monarca que durante su vida viajó rodeado de los lujos que cabe esperar del monarca absoluto del principal país exportador de petróleo. Un cable diplomático estadounidense de 2006 destacaba que personalmente había pedido a un emisario estadounidense que su Boeing 747 fuera dotado con los mismos sistemas de seguridad que el Air Force One de su amigo, el entonces presidente estadounidense George W. Bush.

VIVÍA DE MANERA FRUGAL

En comparación con el estilo opulento de muchos de sus hermanos y sobrinos, Abdulá vivía de manera frugal, optando por pasar sus vacaciones en un campamento en el desierto en lugar de los palacios en el Mediterráneo. También se sabe que limitó los excesos de algunos de sus familiares una vez en el poder, ordenando a los príncipes pagar sus cuentas de teléfono y a reservar asiento en los aviones de la aerolínea nacional de antemano.

En la lectura austera del islam que hace el wahabismo, los templos recargados son contrarios al ideal de igualdad que debería unir a todos los musulmanes. Algunos seguidores del wahabismo han interpretado el dogma como una exigencia de destruir los templos de los santos sufíes y los imanes chiíes en todo Oriente Próximo.

Los predecesores de Abdulá y otros hermanastros también han sido enterrados en tumbas sin identificar en el cementerio de Al Aud, donde ha sido enterrado el monarca este viernes, así como en otras tumbas sencillas en otros cementerios del país.

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