El oeste de Turquía se paraliza ante una ola de calor sin precedentes

Actualizado 26/06/2007 13:02:53 CET

ESTAMBUL (TURQUIA), 26 Jun. (del corresponsal de EUROPA PRESS, Ildefonso González) -

Las autoridades de las provincias de Estambul y Bursa, en el oeste de Turquía, han decidido dar vacaciones durante hoy y mañana a los funcionarios con problemas de salud o discapacitados y a las mujeres embarazadas por la canícula que afecta a todo el país, según informaron fuentes oficiales.

En Estambul, por ejemplo, los termómetros han marcado en los últimos días hasta 40 grados centígrados. Turquía, al igual que otros países de la costa mediterránea como Grecia, Albania, Italia y Chipre, está sufriendo los efectos de una ola de calor procedente del continente africano. De hecho, al menos dos personas han muerto hasta el momento por las altas temperaturas.

Las autoridades sanitarias turcas han advertido a la población que no salga a la calle entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde salvo que sea "necesario". Niños, ancianos y enfermos son siempre en estos casos los que más sufren por el calor. Por ello, los expertos recomiendan además usar ropa ligera y de color, tomar duchas frecuentes, beber mucho líquido, no hacer comidas pesadas y trabajar, preferiblemente, por la mañana o a última hora de la tarde.

Mientras, meteorólogos y climatólogos han prevenido también de los riesgos que conlleva el calor y algunos de ellos han sugerido que se declare la situación de desastre natural. Sin embargo, las autoridades meteorológicas nacionales han anunciado que las temperaturas descenderán entre ocho y diez grados en las regiones del Mar del Mármara y el Mar Egeo a partir del próximo viernes.

Asimismo, han aumentado los accidentes de tráfico, por lo que se aconseja a los conductores que eviten circular en las horas de mayor sol, que utilicen las gafas de sol y que accionen los aparatos de aire acondicionado de sus vehículos, entre otras medidas. Por otra parte, las personas no son las únicas afectadas por la canícula. Debido al calor, el riesgo de incendios se ha multiplicado y la productividad de carne y de leche del ganado ha descendido hasta límites alarmantes.