El PE apoya identificar e inventariar el suelo de la UE para protegerlo de la contaminación y desertificación

Actualizado 14/11/2007 19:08:35 CET

ESTRASBURGO, 14 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Parlamento Europeo apoyó hoy la creación de una norma comunitaria destinada a la protección del suelo de todos los países de la UE por medio de la obligación de sus Gobiernos de identificar en el plazo de 25 años las zonas contaminadas por agresiones como la contaminación o la desertificación y de tomar medidas para sanearlos, así como informar de sus circunstancias ante una eventual venta o cambio de uso del terreno.

El Pleno de la Eurocámara aprobó hoy por 496 votos a favor, 161 en contra y 22 abstenciones el informe elaborado por la eurodiputada del PP Cristina Gutiérrez que pretende generalizar en toda la UE las normas de protección del suelo que ya existen en nueve países europeos: España, Reino Unido, Alemania, Austria, Países Bajos, Suecia, Bélgica, Dinamarca y Francia.

Por este motivo, se tiene en cuenta que no todos los Estados miembros deben tener el mismo ritmo y que la norma comunitaria no debe solapar a las reglas que ya existen en estos países.

Así, apunta que se deben tener en cuenta las circunstancias concretas de cada zona y el uso específico que se haga del suelo en cada Estado miembro y sus regiones. Frente a lo que opina Bruselas, los eurodiputados creen que los Gobiernos centrales deben delegar en las autoridades regionales o locales el establecimiento de las zonas prioritarias y de las medidas de protección. El Pleno apoyó establecer normas por las que los Estados miembros deberán identificar los terrenos contaminados en un plazo de 25 años y se elaborarán inventarios nacionales y regionales de estos terrenos. Los compradores recibirán información sobre el estado del suelo y se fijarán "zonas prioritarias" contra la desertización, según un informe que rechaza el término "zonas de riesgo" acuñado por la Comisión.

Para el Parlamento, entre las zonas que pueden ser "terrenos potencialmente contaminados" se incluyen instalaciones mineras, vertederos de residuos y suelos donde hayan estado ubicados establecimientos en los que se hayan usado sustancias peligrosas que puedan conllevar un riesgo importante para la salud humana o el medio ambiente. También se considerarán como tales los aeropuertos, puertos y antiguas instalaciones militares donde se hayan manipulado sustancias peligrosas; los puestos de aprovisionamiento de combustible y las instalaciones industriales de limpieza en seco, así como las estaciones de depuración de aguas residuales que correspondan a una población de más de 2.000 habitantes. EVALUACIÓN DE LA CONTAMINACIÓN

Una vez identificados los suelos, se deberán medir los niveles de concentración de sustancias peligrosas y elaborar evaluaciones de riesgo en función del uso actual y futuro de cada terreno, de manera que cuando vaya a venderse o modificarse su uso, los gobiernos deberán asegurarse de que el propietario o el posible comprador informen a las autoridades competentes de la concentración de sustancias peligrosas en él antes de que empiece la construcción de cualquier nuevo proyecto.

El Parlamento también apoyó la idea de que se elaboren inventarios "nacionales y regionales" que incluyan los terrenos identificados como contaminados, que se pondrán al alcance del público y se actualizarán como mínimo cada siente años. Por otra parte, la Eurocámara hace una mención especial al papel que tiene la agricultura para proteger las zonas prioritarias, en especial contra la desertización. Según el informe, "la agricultura siempre ha contribuido positivamente al mantenimiento de la estructura del suelo y sus características, y constituye un mecanismo indispensable para evitar la desertización".

Los eurodiputados estiman que cada país de la UE podrá decidir su propia política agrícola en relación con el suelo teniendo en cuenta su clima y otros factores específicos, pero se les pide que elijan los cultivos y programas de reforestación que eviten la erosión y la desertización. También se apoyarán las prácticas agrícolas que favorezcan la capacidad de filtrado y de retención de agua del suelo.

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