Londres forma un comité integrado por católicos y protestantes para supervisar a la Policía del Ulster

Actualizado 22/05/2007 20:12:21 CET

BELFAST (IRLANDA DEL NORTE), 22 May. (EP/AP) -

Reino Unido ha formado un nuevo comité católico-protestante para supervisar a la Policía en Irlanda del Norte y que por primera vez incluirá a miembros del Sinn Fein, brazo político del Ejército Republicano Irlandés (IRA), que hasta ahora había boicoteado dicha institución desde su creación en 2001.

El nuevo comité, que tiene previsto reunirse por primera vez el próximo 30 de mayo, asumirá el cargo tres semanas después de que el Sinn Fein formara coalición de gobierno con el Partido Democrático Unionista de Ian Paisley.

El ministro para Irlanda del Norte, Peter Hain, anunció hoy los nombres de los 19 miembros que componen el comité que incluye a diez políticos --designados por sus partidos en base a su presencia en la Asamblea norirlandesa-- y a nueve miembros designados por el propio Hain --entre ellos figuran cuatro protestantes y cuatro católicos--

Por otra parte, el primer ministro británico, Tony Blair, rindió hoy tributo a los miles de empleados civiles que en la actualidad y en el pasado trabajaron en el Ejército en Irlanda del Norte. "Para todos aquellos que continuaron trabajando pese a las amenazas en su contra, y que sufrieron el estrés de la vigilancia personal continuada, trabajar para el Ministerio de Defensa no fue nunca una opción fácil", afirmó Blair en una carta publicada por el cuartel general del Ejército en la provincia.

Blair también presentó personalmente la carta al teniente general Nicholas Parker, comandante del Ejército en Irlanda del Norte, y a unos 20 representantes de los funcionarios civiles en una ceremonia en la residencia de Blair en Londres.

Al menos seis empleados civiles del Ejército murieron en los ataques del IRA entre 1970-1997. La decisión del IRA de renunciar a la violencia y desarmarse en 2005 ha allanado el camino a Londres para reducir el número de tropas destatacas en Irlanda del Norte. Así, en virtud de esta medida, más de 1.500 empleados civiles de los 3.400 actuales abandonarán su puesto antes de agosto.

"Tuvieron que evitar hablar de dónde trabajaban y con quién trabajaban, sus hijos tuvieron que aprender a decir lo que hacían sus padres y había una amenaza constante de ataque tanto en sus lugares de trabajo como en casa", lamenta Blair en su misiva. "Pese a ello, los empleados civiles de ambas partes de la comunidad siguieron apoyando la lucha contra el terrorismo", añadió.

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