UNICEF afirma que 200.000 niños carecen de educación en Malí y denuncia que no llegan los fondos

Actualizado 15/03/2013 14:40:45 CET

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha afirmado que cerca de 200.000 niños no tienen acceso a educación en Malí y ha advertido de que los casi 18 millones de dólares (14 millones de euros) presupuestados para financiar actividades educativas en 2013 no han llegado "todavía", según ha informado este viernes a través de un comunicado la agencia de noticias humanitarias de la ONU IRIN.

"La mayoría de los donantes dieron marcha atrás después del estallido de la crisis en 2012", y ahora "estamos intentando conseguir toda la financiación posible", ha declarado la directora de Educación de UNICEF en Bamako, Euphrates Gobina, a IRIN.

Durante años, defensores de la educación han intentado impulsar la financiación y concienciar de la importancia de las actividades educativas en casos de crisis, de acuerdo con IRIN. No obstante, a pesar de que se han hecho algunos progresos, el dinero, con frecuencia, no llega.

UNICEF ha indicado que decenas de escuelas en el norte de Malí se han visto obligadas a cerrar, han sido destruidas, saqueadas e incluso, en ciertos lugares, contaminadas con munición sin explotar.

En el norte, el cinco por ciento de los colegios han abierto de nuevo sus puertas, pero, a finales de febrero, sólo el 28 por ciento de los profesores habían regresado a sus puestos de trabajo, ha subrayado UNICEF.

"El año escolar tiene tres semestres. Si tú pierdes cuatro meses, tú pierdes el año entero", ha recalcado Youssuf Dembélé, un profesor que imparte clases en la ciudad de Mopti. La financiación rara vez llega, ha afirmado el maestro. "Es demasiado queramos o no" y "esto no está bien organizado. Dicen que el dinero está llegando, pero no es cierto", ha advertido.

El problema es que mientras que para los padres y los niños la educación es "prioritaria", para los donantes no lo es, según IRIN. La crisis de 2012 en el Sahel ha sido entendida por muchos como una crisis simplemente de "inseguridad alimentaria", por lo que otros sectores, como la salud y la educación, "se han descuidado", de acuerdo con el comunicado.

"Los padres piden educación", ha enfatizado la directora de la Red Internacional para la Educación en Situaciones de Emergencia (INEE), Lori Heninger.

LA FALTA DE AYUDA

Además de que la ayuda "inmediata" que se necesita para salvar el año escolar para los estudiantes malienses no llega, el apoyo de los donantes que han contribuido durante mucho tiempo para mejorar la situación educativa en Malí se ha reducido "gravemente" tras el golpe de Estado en marzo de 2012, según IRIN.

Algunos de los grandes contribuyentes que retiraron su apoyo al Gobierno tras el golpe de Estado, fueron, según el comunicado, la Comisión Europea, Estados Unidos, Países bajos y Canadá. IRIN añade que la mitad del presupuesto educativo de 2012 se consiguió gracias a otros donantes.

Desde que el Gobierno de transición adoptó en enero de 2013 una hoja de ruta, muchos donantes, incluida la Comisión Europea, comenzaron a proporcionar de nuevo ayuda a la educación "como prioridad". Sin embargo, "siguen existiendo muchas deficiencias", dice el comunicado.

"Antes de la crisis, el sistema educativo ya era considerado un reto en Malí", ha declarado Gobina. No obstante, este sistema está "colapsado" y "el tamaño de las clases no es adecuado, no hay suficientes materiales y la infraestructura no está preparada para este tipo de emergencias", ha agregado.

Masa Mohamed, profesora en el campamento de refugiados de Mbera, en la frontera entre Malí y Mauritania, ha comentado que impartía clase a 30 alumnos y ahora, en el campo, a un centenar. "No hay suficientes profesores, no hay suficientes escuelas, impartimos clase en una tienda, no hay pupitres y así, es muy difícil", ha indicado.

"Un tutor recibe 90.000 uquiyas (230 euro) al mes, pero un profesor no cobra nada", se ha quejado el director de una escuela en Tombuctú.

De acuerdo con Gobina, UNICEF trata de trabajar con el Ministerio de Educación en Bamako para encontrar la manera de que los profesores trabajen en el norte de Malí.

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