UNICEF y la OMS alertan del riesgo de brotes de enfermedades tras el terremoto en Papúa Nueva Guinea

Una de las casas afectada por los corrimientos de tierra tras el terremoto
REUTERS / SOCIAL MEDIA - Archivo
Publicado 09/04/2018 13:50:16CET

MADRID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido de que es muy probable que se registren brotes de enfermedades transmitidas a través del agua o prevenibles con una vacuna en las zonas afectadas por el último terremoto en Papúa Nueva Guinea.

En un comunicado conjunto, las dos agencias de la ONU han señalado que las principales preocupaciones son la diarrea acuosa causada por el agua contaminada debido a los deslizamientos de tierra y a un saneamiento e higiene personal deficientes y las enfermedades prevenibles con vacunas, dado que la cobertura de inmunización ya es baja en la región de las Tierras Altas.

Según las autoridades locales, entre el 70 y el 80 por ciento de los niños de las provincias más afectadas no están protegidos frente a enfermedades prevenibles. La OMS y UNICEF han recordado que, en 2016, la cobertura de las vacunaciones rutinarias contra el sarampión en dos provincias de esta región, en Hela y en Tierras Altas del Sur, era del 27,6 y del 18,2 por ciento, respectivamente.

"En este punto de la respuesta a la emergencia es fundamental restablecer la provisión de servicios sanitarios básicos en las comunidades afectadas, como la vacunación infantil", ha explicado el doctor Luo Dapeng, representante de la OMS en Papúa Nueva Guinea.

"Seguiremos trabajando estrechamente" con las autoridades locales y "nuestros aliados" para "responder a estos riesgos y prevenir una emergencia secundaria derivada de los brotes de enfermedades", ha afirmado.

Karen Allen, representante de UNICEF en Papúa Nueva Guinea, ha asegurado que la situación actual para los niños y las familias es el perfecto "caldo de cultivo" para una emergencia causada por brotes de enfermedades.

"Estamos realmente preocupados porque la mayoría de niños de las zonas afectadas no están vacunados", ha asegurado Allen. "Y ahora que viven en refugios masificados con unas condiciones higiénicas deficientes, un agua limpia insuficiente y muy poco conocimiento sobre cómo protegerse a sí mismos, los niños son mucho más vulnerables frente a las enfermedades, incluidas las prevenibles y las transmitidas a través del agua", ha indicado.

El terremoto del 26 de febrero, de magnitud 7,5, y sus cientos de réplicas han causado graves daños a cerca del 65 por ciento de las instalaciones sanitarias de las regiones de Hela y Tierras Altas del Sur. La OMS y UNICEF han señalado que cerca del 13 por ciento de estas infraestructuras siguen cerradas.

Tras recordar que el Gobierno estima que 270.000 personas necesitan ayuda urgente, de las cuales 125.000 son niños y 55.000 de ellos tienen menos de cinco años, las dos agencias de la ONU han indicado que están apoyando al Ejecutivo para poner en marcha una campaña de inmunización contra el sarampión y la rubeola entre niños menores de cinco años que se encuentran en las zonas afectadas por el terremoto y "reducir así el riesgo de posibles brotes".

Además, se van a proporcionar suministros médicos básicos y medicinas esenciales para mujeres embarazadas y recién nacidos. Días después de los terremotos, UNICEF distribuyó vacunas a las comunidades afectadas para proteger a unos 31.700 niños contra el sarampión, la rubeola, la tos ferina, la neumonía y la tuberculosis.

UNICEF y OMS han contado que están ampliando sus esfuerzos para mejorar en las comunidades afectadas por el seísmo el sistema de agua y saneamiento y los hábitos de higiene. "Se han distribuido kits de higiene y tabletas para purificar el agua, y se están construyendo letrinas de pozo y depósitos para recoger agua. Además, los niños realizan actividades de promoción de la higiene en los refugios temporales y en los espacios amigos de la infancia para aprender a protegerse a sí mismos", han concluido.