La unificación de Corea pasa a un segundo plano

Un niño escribe un mensaje en una bandera de unificación coreana
REUTERS / KIM HONG-JI
Publicado 25/04/2018 18:16:52CET

Para los dos países, técnicamente aún en guerra, la prioridad es ahora la desnuclearización y la paz

SEÚL, 25 Abr. (Reuters/EP) -

La reciente distensión entre Corea del Norte y Corea del Sur ha dado nueva vida al debate sobre la unificación de los dos países, divididos desde los años 1950. Es un término que conjura las visiones de la caída del Muro de Berlín, familias reunidas y ejércitos desmantelados.

Ambas Coreas han llamado repetidamente a la unificación pacífica y han marchado juntas bajo la bandera de la unidad en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno. Y cuando un grupo de estrellas de K-pop visitaron Corea del Norte recientemente, estrecharon las manos con los norcoreanos y cantaron: "Nuestro deseo es la unificación".

Pero en una península sumida en un conflicto desde hace 70 años, la unificación es un concepto que se ha vuelto cada vez más complicado y que es visto como poco realista, al menos en el sur, teniendo en cuenta la brecha entre los dos países, según apuntan tanto analistas como responsables.

Corea del Sur se ha convertido en una potencia económica con una sociedad hiperconectada y una democracia vibrante; mientras que Corea del Norte es un país empobrecido y aislado, encerrado bajo la dinastía de la familia Kim con pocas libertades personales.

Al contrario que las dos Alemanias, que se reunificaron en 1990, la división coreana se basa en una guerra civil que sigue sin haberse resuelto. Las dos Coreas nunca firmaron un acuerdo de paz y aún tienen que reconocerse oficialmente entre sí.

Estas divisiones sin resolver son el motivo de por qué buscar la paz y, junto al desarme nuclear, son las principales prioridades del presidente surcoreano, Moon Jae In, en la cumbre del viernes con el líder norcoreano, Kim Jong Un, afirma Moon Chung In, asesor especial de seguridad nacional del mandatario.

La unificación, un tema clave en las dos anteriores cumbres celebradas en 2000 y 2007, no se prevé que sea discutida con profundidad, añade. "Si no hay paz, no hay unificación", incide el asesor de Moon en declaraciones a la agencia de noticias Reuters.

En el pasado, algunos dirigentes surcoreanos han predicado sus planes de reunificación sobre la base de que el régimen autoritario norcoreano se desmoronaría y sería absorbido por el Sur. Pero bajo la batuta del presidente liberal Moon, el Gobierno ha suavizado su enfoque, enfatizando en la reconciliación y la coexistencia pacífica que podrían llevar a una eventual unión, según altos cargos actuales y pasados.

EL APOYO A LA UNIFICACIÓN, EN RETROCESO

El apoyo de la población a la reunificación ha retrocedido en el Sur, donde el 58 por ciento la ven como necesaria, frente a casi el 70 por ciento en 2014, según un sondeo realizado por el Instituto para la Unificación Nacional de Corea. Un sondeo realizado por el Gobierno en 1969 arrojó un apoyo a la unificación del 90 por ciento.

El peaje económico sería demasiado grande para Corea del Sur, sostiene Park Jung Ho, un oficinista de 35 años que trabaja en Seúl. "Estoy fuertemente en contra de la unificación y no creo que debamos unificarnos solo por la razón de que procedemos del mismo grupo homogéneo", sostiene.

"Yo solo deseo vivir sin el tipo de tensiones que tenemos hoy en día", añade. Para aliviar la animosidad, "nuestro Gobierno debería reconocer a Corea del Norte como un vecino igual que China o Japón", afirma este surcoreano.

Las estimaciones sobre el coste de la reunificación varían, llegando hasta los 5 billones de dólares, un precio que recaería casi por completo en Corea del Sur.

"SOLO PERSEGUIMOS LA PAZ"

En un discurso pronunciado en Berlín el pasado julio, Moon presentó lo que calificó de "iniciativa de paz para la península de Corea" con tres rechazos: Ningún deseo de que Corea del Norte se desmorone, ninguna búsqueda de la unificación por la absorción y ninguna búsqueda de la unificación por medios artificiales. "Lo que estamos persiguiendo solo es la paz", aseveró.

Ambas Coreas han recogido la reunificación en sus constituciones, en el caso de Corea del Norte describiéndola como "la labor suprema de la nación".

Al igual que Corea del Sur tiene un Ministerio de Unificación, Corea del Norte cuenta con su propio Comité para la Reunificación Pacífica del País, y los medios estatales han mencionado la unificación más de 2.700 veces desde 2010, según un análisis realizado por Reuters de los artículos recogidos en la web KCNA Watch.

En un comunicado en enero, Corea del Norte instó a "todos los coreanos dentro y fuera de casa" a un objetivo común: "Promovamos el contacto, los viajes, la cooperación y el intercambio entre el Norte y el Sur en una amplia escala para acabar con los malentendidos mutuos y la desconfianza y hagamos a todos los conciudadanos cumplir su responsabilidad y su papel como la fuerza motora de la reunificación nacional".

Los norcoreanos a ambos lados de la frontera parecen respaldar más la unificación, ya que más del 95 por ciento de los desertores en el Sur se muestran a favor.

En 1993, el líder fundador de Corea del Norte, Kim Il Sung, propuso un programa de 10 puntos para la reunificación, que incluyó una propuesta para dejar los dos sistemas y gobiernos intactos al tiempo que se abrían las fronteras.

Hasta los años 1970, Corea del Norte --cuyo nombre oficial es República Popular Democrática de Corea-- constitucionalmente reclamaba Seúl como su capital y a día de hoy el Gobierno surcoreano designa a gobernadores simbólicos de las provincias del norte.

LA REUNIFICACIÓN COMPLICA LA DESNUCLEARIZACIÓN

"La reunificación en último término complica mucho los objetivos inmediatos y a corto plazo, ya sea la desnuclearización o la cuestión de los Derechos Humanos, o incluso simplemente desarrollar comunicaciones estables entre las dos Coreas", subraya Ben Forney, investigador asociado de Asan Institute, en Seúl.

Ambas partes se han topado con problemas en una cooperación a mucha menor escala, como el parque industrial conjunto de Kaesong, donde trabajadores de ambos países trabajaban juntos hasta que fue cerrado en 2016 en medio de una disputa por el programa armamentístico de Pyongyang.

Más recientemente, no consiguieron llegar a un acuerdo sobre un programa para permitir a las familias dividas desde la guerra comunicarse entre sí.

La desconfianza está arraigada. Algunos surcoreanos y estadounidenses siguen estando convencidos de que Kim Jong Un ha amasado su arsenal nuclear en el marco de un plan a largo plazo para controlar la península. Y Pyongyang teme que la presencia militar estadounidense en Corea del Sur sea una fuerza de invasión que busque derrocar a Kim.

Cuando la RDA y la RFA se reunificaron en 1990, algunos creían que sería un modelo para la península de Corea. Sin embargo, las dos Alemanias no tuvieron que luchar una guerra civil y Alemania del Este tuvo un control mucho más laxo sobre su población del que tiene Corea del Norte, según escribió en un informe en 2016 Yang Chang Seok, un antiguo cargo del Ministerio de Unificación.

Entre los principales obstáculos podría estar el propio Kim Jong Un, que los analistas consideran que tiene pocos incentivos para aceptar los compromisos necesarios para una reunificación pacífica. Y Corea del Norte es poco probable que acceda a ningún acuerdo que permita algún control significativo a Kim.

China también tiene un interés particular en mantener a Corea del Norte como un Estado independiente y una zona tampón con Corea del Sur, aliada de Estados Unidos.

A largo plazo, abandonar los llamamientos más estridentes a una plena unificación podría permitir a las dos Coreas enmendar sus relaciones, opina Michael Breen, autor de varios libros sobre Corea. "Es una cierta contradicción, que la unificación sea vista como un tipo de sueño nacionalista y romántico cuando de hecho es la fuente de muchos de los problemas", afirma.