Van Rompuy pide "renovar" la Unión por el Mediterráneo

Actualizado 05/03/2011 0:42:38 CET

BRUSELAS, 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

El presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ve necesario "renovar" la Unión por el Mediterráneo, cuya secretaría tiene su sede en Barcelona, para que sirva como instrumento para apoyar la transición democrática en Túnez, Egipto, Libia y el resto de países de la ribera sur.

En su carta de invitación a los líderes europeos, Van Rompuy afirma que la cumbre extraordinaria del 11 de marzo debe servir para discutir qué puede hacer la UE en las próximas semanas y meses "para apoyar la transformación democrática, impulsar las reformas y promover la seguridad regional" en los países del norte de África.

Para lograrlo, considera "prioritario" revisar la política de vecindad de la UE con el objetivo de poner en marcha una "nueva asociación", que incluirá ayudas "a medida de las necesidades y los resultados de esos países".

"Esta será también la ocasión de renovar la Unión por el Mediterráneo", subraya Van Rompuy. Esta organización, que reúne a los países de la UE y a los de la ribera sur y cuya copresidencia ocupan Francia y Egipto, se encuentra bloqueada desde su creación en 2008 por el conflicto entre palestinos e israelíes.

El presidente permanente quiere además impulsar el comercio y la inversión en la región, a través de instrumentos como el Banco Europeo de Inversiones, que ha previsto destinar 6.000 millones de euros en los próximos 3 años.

CRISIS EN LIBIA

En la cumbre del 11 de marzo se discutirán además "medidas para ayudar a superar los dramáticos acontecimientos que se están produciendo en Libia". No obstante, la carta del presidente permanente no habla en ningún momento de intervención militar.

También se debatirá la movilización de más ayuda (hasta ahora la UE ha desbloqueado 30 millones de euros) para los refugiados que huyen de Libia, el posible aumento de la presión migratoria a la UE, la evacuación de europeos y el apoyo a Egipto y Túnez.

Finalmente, los líderes europeos examinarán el "posible impacto de interrupciones en el suministro energético y la volatilidad en los precios de la energía y de los alimentos".