El cardenal de Hong Kong presidirá grupo de trabajo permanente para mejorar relaciones entre Vaticano y China

Actualizado 22/01/2007 12:37:12 CET

BEIJING, 22 Ene. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Débora Altit) -

La Iglesia Católica contará con un grupo de trabajo permanente para trabajar en el restablecimiento de sus relaciones con China que será presidido por el actual cardenal de Hong Kong, Joseph Zen, quien abandonará su puesto para concentrarse en esta labor, según informa hoy la prensa hongkonesa.

"El Papa es una persona racional y considera que el tema de China es más importante que Hong Kong", declaró Zen, cardenal de la ex colonia británica desde el año pasado, en declaraciones recogidas por el diario 'Apple Daily'.

El departamento "será creado porque ha sido una buena experiencia trabajar juntos en resolver problemas relacionados con China", declaró Zen en referencia a la reunión mantenida entre el viernes y el sábado pasados, y agregó que el mecanismo de trabajo será también similar, informa 'South China Morning Post'.

El encuentro de alto nivel mantenido el fin de semana, el primero de su tipo que se celebra desde octubre del año 2000, contó con la asistencia de expertos en China de la secretaría de Estado del Vaticano y --según algunos, lo más importante--, con prelados chinos como el cardenal Zen, el cardenal de Taiwán, Paul Shan Kuo-his, y los obispos de Hong Kong y Macao, que aportaron un conocimiento en China ajeno a la burocracia de Roma.

La reunión concluyó con un comunicado del Vaticano invitando a Beijing a seguir con un canal de comunicación abierto para reanudar las relaciones diplomáticas. Asimismo, se anunció que el Papa Benedicto XVI enviará una carta a los católicos chinos.

Desde la Asociación de la Iglesia Católica Patriótica de China, la única autorizada por el Gobierno chino y que reconoce a éste como su máxima autoridad, se ha recibido positivamente el comunicado de la Santa Sede.

Según afirmó Liu Bainian, vicepresidente de la asociación y considerado parte de la línea dura de la Iglesia Patriótica, "espero que esta carta que nos ha escrito se centre en el tema del amor. Nuestra misión es propagar la fe en China, y en asuntos de fe tenemos que unirnos al Papa".

Liu aprovechó, no obstante, para defender la supuesta libertad de culto existente en China, ya que, afirmó, el comunicado reconoce el aumento de fieles en el país, una prueba para él inequívoca de que el Vaticano está reconociendo que en China existe libertad religiosa.

Pero, y según palabras del editorial de hoy del 'Morning Post', "hay poco que el Vaticano pueda ofrecer para alcanzar un acuerdo que repare los 56 años de rencilla": Roma ya ha aceptado romper sus vínculos con Taiwán --condición que China impone a cualquier estado que quiera mantener relaciones diplomáticas con el gigante asiático--, y el problema principal viene de la negativa de Beijing a aceptar la estructura jerárquica católica, que otorga al Papa un papel central.

"China es consciente" del problema, señala el diario, lo que la ha hecho adoptar una actitud más tolerante hacia los católicos en las últimas dos décadas; pero, si quiere reforzar su papel en la arena global, afirma, deberá tener presente que "la libertad religiosa es un importante componente de la aceptación internacional de una nación", advierte.

Las relaciones entre la Santa Sede y China quedaron rotas en 1951, dos años después de la llegada del Partido Comunista al poder. El Gobierno sólo autoriza la existencia de la Iglesia Católica Patriótica de China en el país, y se reserva el derecho a dar el visto bueno a los obispos designados, en ocasiones sin informar al Vaticano --algo que ocurrió en tres ocasiones el año pasado, la última hace un mes--.

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