Juan Pablo II pensó en dimitir, pero no quiso crear un precedente, según un libro del cardenal Herranz

 

Juan Pablo II pensó en dimitir, pero no quiso crear un precedente, según un libro del cardenal Herranz

Actualizado 01/02/2006 21:09:44 CET

ROMA, 1 Feb. (de la corresponsal de EUROPA PRESS C. Giles) -

El Papa Juan Pablo II pensó en dimitir pero no lo hizo ya que habría creado un "peligroso" precedente y daños para sus sucesores, según se lee en un libro del Presidente del Pontificio Consejo para la interpretación de los Textos Legislativos, el cardenal español Julián Herranz.

En el libro del cardenal español, titulado 'En los alrededores de Jericó. Conversaciones con San José María y con Juan Pablo II', cuenta cómo durante un encuentro el 17 de diciembre del 2004, con el secretario personal del Papa, el ahora arzobispo de Cracovia, Stanislao Dziwisz, le confió que Karol Wojtyla no dimitió "para no crear un precedente".

El cardenal Herranz comenta que durante la conversación con Dziwisz se habló del "famoso canon 332" que permite la posibilidad de la renuncia papal.

"Le dije que por edad no lo tenía que hacer ya es muy diferente la misión canónica de los obispos que gobiernan una diócesis o una iglesia de la misión que el Papa recibe en el momento de la aceptación de su elección", explica Herranz.

El purpurado español explica en el libro que en la Constitución apostólica "Universi Dominaci gregis" recuerda que es doctrina de fe que la potestad del Sumo Pontífice deriva de Cristo, de quien es vicario en la tierra, aunque sean los cardenales quien lo eligen.

Herranz agrega que este punto de la Constitución apostólica lo explicó "ante la eventualidad de que pudiera renunciar por motivos de salud, y ahora me parece oportuno que se conozca, como ejemplo de la obediencia y de la prudencia heroica de Juan Pablo II".

El cardenal añade que en esta conversación Don Stanislao "se limitó a comentar que el Papa --que personalmente está muy separado de su cargo-- vive abandonado a la voluntad de Dios y se entrega a la Divina Providencia", y que temía "crear un peligroso precedente para sus sucesores" porque alguno podría quedar "expuesto a maniobras y presiones por parte de quien desearía deponerlo".

Además, el purpurado revela que también Pablo VI pensó en dimitir, cuando en el viejo código de derecho canónigo no citaba explícitamente la renuncia, al igual que Celestino V que renunció el 13 de diciembre del 1324.

"No lo hizo, pero sé con seguridad que escribió una carta de renuncia y la guardó en un lugar secreto que sólo conocía su secretario personal, en el caso de que sus condiciones de salud no le hubieran impedido gobernar", explicó.

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