El Papa advierte sobre el peligro del relativismo y recuerda que "las mayorías pueden equivocarse"

Actualizado 05/10/2007 17:57:24 CET

ROMA, 5 Oct. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno) -

El Papa Benedicto XVI advirtió hoy sobre el peligro que conlleva la defensa de un "relativismo ético", recordando que "la historia demuestra con gran claridad que las mayorías pueden equivocarse".

El Papa hizo estas declaraciones durante el encuentro que mantuvo con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, que hoy concluyeron su última reunión plenaria anual, en la que han trabajado sobre un documento sobre la existencia de la ley moral natural y los fundamentos de la ética universal.

Benedicto XVI alertó sobre el error de percibir "el relativismo ético" como "una de las condiciones principales de la democracia", bajo el pretexto de ideales tales como la "tolerancia" o "el respeto recíproco de las personas", cuando en realidad, ese relativismo convierte a "la mayoría de un momento" en "fuente última del derecho".

Según el Romano Pontífice, en la actualidad "se ha perdido la evidencia originaria de los fundamentos del ser humano y de su actuación ética", lo que podría conducir a "consecuencias enormes y graves en el orden civil y social".

En este sentido arremetió contra un "concepto positivista del derecho", según el cual, "la humanidad, o la sociedad, o de hecho la mayoría de los ciudadanos, se convierte en la fuente última de la ley civil", hasta el punto de que ya no se busca "el bien", sino "el poder", o más bien un "equilibrio de poderes".

En este sentido, consideró que el respeto por la ley natural, es decir, por los derechos fundamentales del hombre, es la "verdadera garantía" para que cada uno viva "libre y respetado en su dignidad", defendiendo a las personas de "toda manipulación ideológica y de todo arbitrio y abuso del más fuerte".

"Si por un trágico oscurecimiento de la conciencia colectiva, el escepticismo y el relativismo ético cancelasen los principios fundamentales de la ley moral natural, los fundamentos del mismo ordenamiento democrático se verían profundamente afectados", alertó.

En este contexto, el Papa afirmó que contra este oscurecimiento, "que es una crisis de la civilización humana" hay que "movilizar todas las conciencias de los seres humanos de buena voluntad, laicos o también pertenecientes a otras religiones diversas del cristianismo, para que se comprometan juntos y de modo activo a crear, en la cultura y en la sociedad civil y política, las condiciones necesarias para una plena conciencia del valor inalienable de la ley moral natural".

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