La violencia persigue a los niños sirios en su día a día incluso en zonas seguras

Campo de refugiados sirios
WORLD VISION
Publicado 15/03/2018 8:11:35CET

Los "factores estresantes" son un "aspecto normal" en la vida de los menores, tanto dentro como fuera de Siria

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

La violencia asociada a la guerra de Siria no cesa incluso en contextos donde las bombas ya se han acallado. Los niños han incorporado e interiorizado en su día a día una serie de "factores estresantes" que lastran su desarrollo social y educativo y que amenazan con marcarles no solo durante la infancia sino también de por vida.

Coincidiendo con el séptimo aniversario del inicio del conflicto, la ONG World Vision ha entrevistado a 1.200 niños en Siria, Líbano y Jordania para elaborar el informe 'Más allá de la supervivencia', en el que analiza el impacto que está teniendo en la infancia "la crisis humanitaria más importante que se recuerda".

"Estamos fallando en proteger sus vidas, su infancia y su futuro", ha lamentado el director de respuesta a la crisis en Siria de World Vision, Wynn Flaten, que ha llamado a ir "más allá" de garantizar la mera supervivencia. Así, ve "imperativo" que estos niños "puedan llevar una vida feliz, saludable y productiva después de abandonar Siria".

La mitad de los 5,5 millones de sirios que han tenido que huir del país son niños. "Los niños nos explicaron que se habían mudado a nuevos lugares, vivido en espacios reducidos, asistido a diferentes escuelas o quedado sin escuela y que perdieron a familiares o amigos que una vez fueron parte de sus vidas", ha afirmado Flaten.

Para muchos niños, "los factores estresantes son un aspecto normal de sus nuevas vidas", como queda de manifiesto en el estudio, en el que se revela que el 50 por ciento de los niños en Siria han sufrido violencia doméstica. Un 39 por ciento de los menores de Líbano y un 15 por ciento de los de Jordania relatan una disciplina violenta en el hogar.

De quienes asisten a la escuela en Siria, el 42 por ciento ha presenciado una disciplina violenta por parte de los profesores o de otros miembros del personal, mientras que la superpoblación habitacional es frecuente en los tres países analizados --más del 70 por ciento viven en estas condiciones--, con el riesgo de violencia que ello conlleva.

"Estos son los lugares donde los niños deberían estar y sentirse más seguros", pero "los niños no solo están experimentando su propio estrés, sino que a menudo también soportan el peso del estrés de sus familiares", ha señalado el responsable de World Visión, que pese a las dificultades aún ve a los niños como "una fuente de esperanza" para el futuro de Siria.

UN FUTURO EN RIESGO

Flaten ha avisado de que, en vista de los datos recogidos en el informe, "existe el riesgo de que (los menores) nunca se recuperen completamente de este conflicto", por lo que ha apelado a la solidaridad internacional. "Estamos en un punto en el que debemos actuar ahora para interrumpir este legado", ha reclamado.

No en vano, muchos de los niños se han visto abocados a dejar las clases, bien por ausencia de medios o por necesidades de sustento familiar. El 8 por ciento de los niños en Siria y el 11 por ciento de los de Jordania trabajan o han trabajado en algún momento, una proporción que se dispara al 55 por ciento en el caso de Líbano.

Lamia, de 15 años, es la hija mayor de una familia huérfana de padre. Su madre le pidió tanto a ella como a sus hermanos que aceptaran algún tipo de trabajo al salir de clase para no depender de las donaciones de ayuda y la joven lo asumió como algo normal cuando asistía a uno de los centros de ayuda a la infancia de World Vision: "Ya no soy una niña como el resto, tengo cosas más importantes que hacer que jugar".

Tras el apoyo psicosocial recibido, Lamia comenzó a implicarse en las actidades del centro. "Antes pensaba que no podía jugar o reír, pero ahora estoy convencida de que puedo", asegura.