Ya son diez los muertos por el ataque del PKK contra un convoy militar

Actualizado 19/09/2012 11:11:26 CET

MADRID, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

El balance de víctimas causadas por el ataque perpetrado este martes presuntamente por milicianos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) contra un convoy militar en la provincia de Bingöl (este), ha ascendido a diez soldados muertos y alrededor de 70 heridos, según ha informado el diario turco 'Hurriyet'.

El convoy estaba integrado por 200 soldados que regresaban de su periodo de vacaciones y que estaban siendo trasladados a sus respectivas unidades en cinco autobuses, que contaban con la escolta de diez vehículos armados. Los soldados no iban armados, según ha dicho el gobernador de Bingöl, Mustafá Güvençer. Ocho de los heridos se encuentran en estado crítico, motivo por el que han sido trasladados a hospitales de varias provincias cercanas, ha agregado.

"Los atacantes han tendido una emboscada contra nuestros hermanos civiles y desarmados. Espero que el número de mártires no se incremente. La organización maligna --en referencia al PKK-- ha mostrado su fea cara una vez más", ha subrayado, según ha recogido la cadena de televisión CNN Türk.

El convoy estaba cubriendo la ruta entre Bingöl y Mus cuando un cohete ha impactado contra el uno de los autobuses. Posteriormente, un grupo de militantes que se encontraba emboscado en la zona ha abierto fuego contra los vehículos con fusiles de asalto y lanzagranadas.

Este es el segundo ataque mortal que registra la provincia en los últimos tres días, después de que un autobús policial pasara por encima de una mina en la localidad de Karliova, incidente en el que murieron ocho agentes y resultaron heridos otros nueve.

La emboscada ha sido ejecutada apenas un día después de que el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, subrayara que las operaciones contra el PKK no llegarán a su fin hasta que los guerrilleros depongan las armas. "Los terroristas deben saber que si abandonan las armas, las operaciones (militares) en el país llegarán a su fin, pero las armas no serán silenciadas mientras esto no ocurra. Atacarían a gente inocente en cuanto pudieran (si se detuvieran las operaciones)", argumentó.

"A pesar de los ataques, estamos decididos a luchar contra la organización terrorista separatista, y lo seguiremos haciendo", agregó Erdogan. "Nuestra lucha contra el terrorismo continuará sin duda alguna. Estamos pagando el precio, ya que no hay lucha sin un precio", valoró.

"Queremos detener el derramamiento de sangre. Los que quieren que la organización terrorista abandone las armas deben saber que el Gobierno no lleva a cabo operaciones en lugares donde esto ha ocurrido", añadió el jefe de Estado turco. "Sin embargo, los soldados y los agentes de Policía nunca abandonan sus armas, ya que son esenciales. Con ellas intentan mantener el orden y acabar con el terrorismo", apuntó.

También el lunes, el principal partido kurdo del país, el Partido Paz y Democracia (BDP), dijo que Ankara debe alcanzar un alto el fuego mutuo con el PKK si quiere que el conflicto llegue a su fin. "Nuestra fórmula rápida es esta: sin imponer condiciones, ambas partes deben apartar sus dedos del gatillo", manifestó el vicepresidente de la formación, Selahattin Demirtas.

El PKK, considerado como grupo terrorista por Turquía, Estados unidos y la Unión Europea, comenzó en 1984 una guerra de guerrillas y diversos ataques terroristas contra las fuerzas de seguridad turcas y ciudades del país en los que han muerto 40.000 personas.

Los combates se centran principalmente en la región montañosa fronteriza con Irak e Irán, aunque el PKK ha llevado a cabo atentados en otros puntos del país. Las autoridades han acusado a la guerrilla del ataque con bomba que mató a nueve civiles en agosto en Gaziantep, cerca de la frontera con Siria, y de otro atentado en el la provincia de Izmir (oeste) --zona muy alejada del principal área de influencia del grupo--, que causó la muerte de un soldado y heridas a otras once personas.

Históricamente, los ataques del PKK contra las fuerzas de seguridad turcas se han centrado en el sureste del país, que forma parte del territorio histórico del Kurdistán, que se extiende entre Turquía, Siria, Irak e Irán, así como una pequeña área de Armenia.

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