Las YPG niegan que el Ejército de Turquía haya rodeado la localidad de Afrin (Siria)

Una bandera de las YPG
REUTERS / STRINGER . - Archivo
Publicado 09/03/2018 20:20:02CET

ANKARA, 9 Mar. (Reuters/EP) -

Las Unidades de Protección Popular (YPG) han negado este viernes que las fuerzas de Turquía hayan rodeado la localidad siria de Afrin, la más importante de la región, y han recalcado que varias de las zonas que Ankara dice controlar siguen siendo escenario de batallas.

"Las fuerzas del Ejército turco de (el presidente del país, Recep Tayyip) Erdogan (...) están a diez o 15 kilómetros de Afrin", ha dicho el portavoz de la milicia kurda Nuri Mahmud.

"Hoy sigue habiendo enfrentamientos en los alrededores de Bulbul, que (Turquía) anunció que había capturado y ocupado hace cerca de 30 días", ha recalcado, según ha recogido la agencia británica de noticias Reuters.

Horas antes, Erdogan aseguró que las fuerzas turcas habían "rodeado" por completo el centro de Afrin y pronosticó que su entrada en la ciudad era "inminente", lo que supondría un hito en el marco de la 'Operación Rama de Olivo'.

Turquía lanzó el 20 de enero su ofensiva transfronteriza en respaldo del Ejército Libre Sirio (ELS) para combatir a las Unidades de Protección Popular (YPG), una milicia kurda a la que cataloga de terrorista y equipara con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

El jueves, los militares turcos y sus aliados dentro del Ejército Libre Sirio se hicieron con la localidad de Jinderes, cercana ya a Afrin, y ya tienen bajo su control cinco de los siete enclaves situados al noroeste de la región, según medios estatales turcos.

El presidente turco ha confirmado que la operación no terminará tras la toma de Afrin. "Estamos en Afrin hoy, estaremos en Manbij mañana. Al día siguiente nos aseguraremos de que el este del Éufrates quede limpio de terroristas, hasta la frontera iraquí", ha señalado.

El ministro de Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, apuntó el jueves a mayo como fecha de conclusión de estas operaciones, contra las que ha cargado duramente el Gobierno de Bashar al Assad. Para Damasco, se trata de una violación flagrante de la soberanía siria.