Uno de cada tres casos de fracaso escolar en Canarias está relacionado con problemas visuales

Actualizado 10/09/2012 14:19:51 CET

Un 25 por ciento de los escolares padece defectos visuales como miopía, ojo vago o hipermetropía

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 10 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Canarias advierte de que un tercio de los casos de fracaso escolar está directamente relacionado con problemas visuales sin corregir.

En un comunicado, los expertos calculan que el 80 por ciento del aprendizaje se realiza a través de los ojos, y la lectura, el uso del ordenador y el seguimiento de las explicaciones en la pizarra implican una demanda visual constante.

Por eso, cuando el niño no ve adecuadamente, su aprendizaje y participación en clase se resienten. Los ópticos-optometristas de Canarias recuerdan que, aproximadamente, el 25 por ciento de los niños en edad escolar padece problemas visuales, como miopía, ojo vago y astigmatismo.

"La visión, el sentido más importante a cualquier edad, desempeña un papel fundamental durante la infancia, etapa en la que se produce el desarrollo físico y formativo de la persona", recuerdan estos profesionales.

"Además, cuando un defecto visual no se detecta ni se trata a tiempo, el cerebro de los más pequeños se va acostumbrando a esa deficiencia, lo que contribuye a que pase desapercibida", añaden. De ahí la importancia de acudir a revisiones periódicas, que ofrecen la oportunidad de atajar los problemas cuando resulta más efectivo.

LA 'VUELTA AL COLE', EL MOMENTO "IDEAL"

El comienzo del curso escolar es el momento ideal para reconocer esos problemas visuales, especialmente cuando los niños ocupan su lugar en el aula y algunos se dan cuenta de que no ven bien la pizarra o pantalla.

De todos modos, los padres y los profesores deben tener en cuenta otros detalles, por ejemplo, si el niño no acaba sus deberes, no se concentra al realizar tareas de cerca, se pierde o se salta palabras al leer o parece tener un potencial mayor del que indican sus notas.

En algunas ocasiones, a los niños con problemas visuales se les diagnostica erróneamente de hiperactividad o déficit de atención, ya que el sobreesfuerzo derivado de una visión deficiente hace que tiendan a evitar el trabajo, dando la impresión de que no se concentran.

Los beneficios de acompañar a los hijos al óptico-optometrista van más allá de descubrir un defecto refractivo en un momento puntual. "Los niños a los que se les inculca la importancia de acudir a revisiones periódicas tienen más probabilidades de seguir con esa costumbre en su edad adulta, además de aprender a valorar su salud visual", destacan los ópticos-optometristas.

Por otra parte, la idea que muchas personas tienen de un examen visual y ocular es que solo sirve para determinar si una persona puede ver bien a una cierta distancia, cuando, en realidad, no solo permite determinar la existencia de defectos refractivos, sino también evaluar la coordinación ocular, las habilidades de enfoque y el estado general de salud de nuestros ojos.

SIGNOS TEMPRANOS

Las revisiones también son importantes para descubrir los signos tempranos de muchas condiciones oculares y, en algunos casos, de otras enfermedades.

Los ópticos recomiendan que el primer examen ocular se produzca a los seis meses de edad. A menos que se detecten otros problemas, el siguiente examen debe ser a los tres años, de nuevo antes de comenzar en el colegio y, después, anualmente. Dado que muchos problemas visuales se vuelven menos tratables a medida que pasa el tiempo, cuanto antes se descubran, mayores son las probabilidades de conseguir buenos resultados.

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