La juez Pilar Parejo admite que se percibe un incremento de la violencia de género entre los jóvenes

Jóvenes anónimos reunión grupo terapia (recurso)
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Publicado 09/03/2018 12:44:02CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

La titular de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria, Pilar Parejo, ha mostrado su preocupación porque admitió que percibe que en el conjunto de España se está produciendo un incremento de la violencia de género entre personas muy jóvenes.

En este sentido, si atendemos a los últimos datos publicados sobre esta problemática, el IX Informe del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer 2015, se ve que la evolución de los tres últimos años (de 2013 a 2015) recoge un aumento del 67,4 por ciento en el número de casos atendidos de mujeres de entre 14 y 17 años, ya que pasa de 393 casos en 2013 a los 658 casos en 2015.

Este informe también matiza que dicho crecimiento se produce en un contexto donde se observa un descenso generalizado en el número de víctimas de violencia de género atendidas policialmente, puesto que se pasa de 64.068 en el año 2013 a las 52.005 en el año 2015 (un 18,8% menos).

Por ello Parejo, durante una entrevista a Europa Press, dijo que le "preocupa bastante" que los casos de violencia de género "en chicos muy jóvenes estén subiendo" en general en todos los territorios de España.

"Se ven más casos de gente joven. Eso sí que es preocupante, y tengo la percepción de que se está produciendo en toda España. La educación es básica, educar a las niñas a que no consientan determinados comportamientos y a los niños de que esos comportamientos no se deben hacer", apostilló.

En cuanto a si considera que funciona el sistema actual para proteger a las víctimas de violencia de género, Parejo admitió que los jueces "no" tienen "una bola de cristal, lo importante es que el sistema de protección funcione y la víctima no se sienta desamparada porque afrontar un proceso judicial es duro".

"Tenemos que poner todos un poco de nuestra parte para que la víctima se sienta de lo más reconfortable y el sistema no le resulte hostil. Todo lo que se pueda hacer demás estará bien hecho siempre que la finalidad sea acabar con esta lacra, aún así siempre habrá la posibilidad de una desgracia", apuntilló.

SE BUSCA AMPLIAR LOS DELITOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Por otro lado, Parejo explicó que la ley integral de violencia de género se basa en regir los delitos que comete el hombre contra la mujer habiendo sido pareja o expareja de la mujer. Al respecto, dijo que con el convenio de Estambul se quiere ampliar a otro tipo de delitos, tales como al matrimonio forzoso para las niñas, agresiones sexuales o la trata de mujeres, entre otras.

Sin embargo, el caso de la violencia doméstica, matizó, es el que se ejerce entre las personas que conviven en el núcleo familiar --según el artículo 173.2 del Código Penal-- y son los menores que viven con el agresor, que puede ser un hombre o una mujer, descendientes, ascendientes, hermanos (...).

De este modo, la principal diferencia entre una y otra violencia es que en el caso de la violencia doméstica el agresor puede ser hombre o mujer; mientras que en la violencia de género el agresor siempre es el hombre contra su pareja o expareja femenina, teniendo además este último un juzgado específico o determinados juzgados de instrucción y penal con la competencia para enjuiciar este tipo de casos.

LA MUJER HA SIDO "MALTRATADA" TRADICIONALMENTE

Así, al ser cuestionada por qué no se juzga como violencia de género cuando el hombre es la víctima, la magistrada apuntó que en esos casos se enjuicia como violencia doméstica porque la violencia de género la ley interpreta que "debe proteger a la mujer maltratada especialmente, y tradicionalmente porque las que han sido maltratadas con carácter muchísimo más amplio que los hombres, han sido las mujeres".

"Por eso la ley entiende que hay que tener una especial protección a la mujer pero luego una mujer puede atentar físicamente contra su pareja o expareja, que sería violencia doméstica", apostilló para continuar apuntando que lo mismo ocurre si la agresión se produce entre parejas de homosexuales porque, puntualizó, se trata de un criterio del legislador, si bien afirmó que "no" sabe "si en un futuro irá por otros derroteros o se ampliará más el campo".

Asimismo, las penas varían "un poquito" en relación al delito menos grave --en el caso de violencia doméstica y violencia de género--, ya que cuando se trata de violencia de género en el caso de las lesiones "se agrava cuando el agresor es la pareja de la mujer".

Sin embargo, puso como ejemplo que en homicidios, tanto cuando los cometa un hombre contra una mujer como a la inversa, "la pena es la misma y a los dos, en ambos casos, se le aplicaría el agravante" aunque, puntualizó, que en lesiones, amenazas y coacciones cuando es entre pareja, la pena "sería un poquito más" para el hombre, todo porque "es un problema sociológico, cultural y el legislador decidió dar ese tratamiento específico" para la mujer.

HAY CASOS QUE SE SOBRESEEN

Por otra parte, Parejo admitió no tener constancia de que haya quien denuncie a su pareja por maltrato en procesos como los de separación, si bien expuso que "muchas veces cuando se está en una crisis de pareja se dicen cosas que a lo mejor en otras circunstancias no se dirían", lo que puede provocar que "a lo mejor" en una discusión "la víctima lo perciba como un acto de violencia" y después "en realidad no lo es".

En relación con ello, afirmó que "hay muchos procedimientos que se sobreseen y no tanto porque no sean reales los hechos, sino que se ven desde una perspectiva diferente que, a lo mejor, en ese momento se haya sentido humillada y sea producto de un momento concreto", aunque puntualizó que "la violencia física no se puede consentir jamás".