Niños de Bañaderos (Gran Canaria) comparten sus experiencias durante una charla para prevenir ahogamientos

Publicado 14/03/2018 10:52:23CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

Alumnos de primero de la ESO del IES Cipriano Acosta de Bañaderos, en el norte de Gran Canaria, han compartido con 120 compañeros sus experiencias en el mar durante la charla organizada por la plataforma para la prevención de ahogamientos 'Canarias, 1.500 Km de Costa' y el Cabildo.

De esta manera, la charla, impartida por el autor de la campaña y divulgador de la prevención de accidentes acuáticos, Sebastián Quintana, explicó a los niños cómo evitar estas situaciones de riesgo y cómo salir indemnes de ellas.

El objetivo es seguir inculcando la cultura de la seguridad acuática entre el sector de población infantil y juvenil de Canarias, justo en un momento en que las islas ostentan el récord nacional de muertes por ahogamientos, con 13 fallecidos.

En este sentido, Aarón, de 12 años, ha contado cómo estaba nadando solo en la playa de Las Canteras. "Noté un mareo y mi empecé a sufrir espasmos. Intentaba nadar hacia la orilla, pero mi cuerpo no me hacía caso. Comencé a tragar agua y no podía salir del agua. Perdí el conocimiento. Me había dado un ataque epiléptico. Fue mi padre quien se dio cuenta y me sacó del agua. Creí que ahí estaba mi muerte".

Mientras, Cristian, de la misma edad, ha relatado cómo su hermano de tres años cayó accidentalmente al agua en una piscina del sur de Gran Canaria. "Al principio --dijo-- nadie nos dimos cuenta. Noté que alguien se agitaba en el agua y me lancé con ropa. Yo tampoco sabía nadar mucho. Cogí a mi hermano, pero no podía mantenerlo a flote. Los dos nos estábamos ahogando. Menos mal que un señor nos vio. Se lanzó al agua y pudo sacarnos".

Por su parte, Guayarmina, de 13 años, ha explicado que cuando tenía once, estaba en la Playa de Las Canteras con su prima. "Me encantaba dejarme llevar por la corriente, pero aquel día el mar estaba muy fuerte y nos arrastró mar adentro", ha comentado.

"Nadamos con todas nuestras fuerzas para alcanzar la orilla y no sirvió de nada. Empezamos a agitar los brazos pidiendo auxilio. Mi prima consiguió salir del agua. Yo, en cambio, me quedé sin fuerzas. Las olas de estamparon varias veces contra las rocas y un torbellino me llevó al fondo. Fue un milagro que unos surfistas me rescataran", ha indicado.