Sanidad advierte que cada año se diagnostican una media de 74 nuevos casos de melanomas en Canarias

Actualizado 31/07/2006 14:00:43 CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ante el aumento de casos de cáncer de piel que se vienen registrando en los últimos años en Canarias, debido a los efectos negativos del sol, intensifica su campaña informativa para prevenir posibles quemaduras o riesgos de contraer cáncer.

El sol estimula la formación de vitamina A y D, lo que contribuye a la formación y consolidación de huesos y dientes, además de mejorar el estado de ánimo. No obstante, los efectos negativos de la radiación solar pueden ser inmediatos como son quemaduras, pigmentación, insolación o alteraciones del sistema inmunitario.

Una de las consecuencias más negativas de la exposición continuada al sol sin protección es la aparición de melanomas (tumor formado a partir de células que tienen melanina) que, según los últimos datos disponibles en el Registro Poblacional de Cáncer de la Comunidad Autónoma de Canarias, dependiente de la Dirección General de Salud Pública, cada año se diagnostican una media de 74 nuevos casos entre las islas de Gran Canaria y Tenerife. Así, el Hospital Universitario Materno Infantil ha registrado durante el primer semestre de 2006 un total de 23 nuevos casos de cáncer de piel.

En Canarias, donde el nivel de radiación solar es elevado a lo largo de todo el año, las probabilidades de que el organismo se vea afectado por el sol son muy altas. La fotocarcinogénesis (cáncer de piel), el envejecimiento de la piel (pérdida de elasticidad, dilatación vascular, arrugas y manchas), y alteraciones oculares (fotoqueratitis, cataratas, fotoconjuntivitis, entre otros) son algunas de las consecuencias que aparecen con el tiempo, las cuales podrían evitarse si se toman las medidas de protección oportunas.

En España se dan 80.000 nuevos cánceres cutáneos al año, de los que 6.000 son melanomas. El diagnóstico comienza por una detección clínica basándose en la evaluación de una serie de rasgos morfológicos (tamaño de la lesión, características de los bordes, patrón del color y simetría).

El diagnóstico precoz es fundamental para el tratamiento del melanoma por lo que la exploración de la manchas y lunares de la piel frente a un espejo es esencial para frenar un posible desarrollo.

Los casos registrados entre las dos islas mayores suman un total de 74. El riesgo de aparición es mínimamente superior en el caso de las mujeres que en el de los hombres.

En cuanto al riesgo por edades, la incidencia aumenta con la edad debido a la acumulación del efecto del sol sobre la piel durante años, por lo que se deben extremar las precauciones desde la infancia evitando sobre todo las quemaduras solares. Así, entre los 50 y 75 años, el número de casos de melanomas se ve incrementado.

La parte del cuerpo donde se han observado el mayor número de melanomas de piel son los miembros inferiores, que constituyen un 26,3% de los melanomas detectados. Seguidas por el tronco, que es la segunda parte del cuerpo con mayor riesgo, situándose en el 22,7 por ciento de las incidencias registradas.

En Canarias, dado el alto nivel de radiación solar a lo largo de todo el año, debe utilizarse fotoprotección en las zonas expuestas todos los días, no únicamente cuando se acude a la playa o a la piscina. El uso de un buen fotoprotector con un Factor de Protección Solar (FPS) mínimo de 15 debe ser habitual y a diario, extendiéndolo por cara, brazos y cualquier zona del cuerpo no cubierta antes de salir a la calle. Y es que se calcula que entre los 18 y 20 años las personas ya han tomado el 50% del sol que pueden tolerar en toda su vida.

Los fotoprotectores o filtros solares atenúan la acción perjudicial de los rayos solares pero no permite una mayor exposición al sol.

Los filtros solares por si solos no protegen absolutamente, por lo que su acción debe complementarse con el uso de sombreros o gorras, gafas de sol

Es conveniente evitar siempre la exposición al sol en las horas de mayor incidencia de sus rayos, es decir, entre las 11.00 y las 16.00 horas.

El fotoprotector debe extenderse media hora antes de la exposición al sol (o de salir a la calle) en una capa uniforme, sin olvidar zonas especialmente frágiles del cuerpo como labios, nuca, orejas, nariz y hombros, que son las que con más frecuencia se queman. Tampoco debemos olvidar las piernas y cualquier parte del cuerpo libre de vestimenta.

También es mejor renovar la aplicación del protector solar cada dos horas o después de cada baño.

Los filtros se diferencian unos de otros por el factor de protección solar, que es el índice que mide la capacidad protectora de un filtro frente a los efectos nocivos de la radiación solar sobre la piel. El índice indica el tiempo que la piel puede estar al sol sin que aparezca enrojecimiento o se produzca una quemadura; por ejemplo, un producto solar que ofrezca un factor de protección 15, significa que la piel así protegida puede estar expuesta 15 veces más tiempo al sol sin quemarse que la misma piel sin esa protección.

Así, para una persona cuya piel se quema a los 10 minutos de estar expuesta al sol, cuando se aplica ese protector con FPS 15, el tiempo que tarda en quemarse se transforma en 150 minutos.

Los fototipos cutáneos van desde el I al VI, desde la piel muy clara (nórdica) hasta llegar a la piel negra.

La elección del fotoprotector debe hacerse teniendo en cuenta el fototipo cutáneo, que en Canarias suele ser el mediterráneo o fototipo IV que se aplica para piel banca con ojos y cabello oscuros, y que se broncean fácilmente. Para la piel de este grupo, el factor de protección solar mínimo debe ser el 15 salvo en el caso de los niños, en que se deberá elegir un fotoprotector más elevado (mínimo 20) y resistente al agua y al roce de la arena.

Nunca deben exponerse al sol niños menores de 3 años, porque su piel aún no tiene desarrollados los mecanismos de defensa necesarios para protegerse de la radiación solar.