BBVA Research prevé un crecimiento del PIB riojano del 2,6% en 2018 y 2019 y la creación de 4.500 empleos

Presentación informe La RIoja de BBVA
EUROPA PRESS
Actualizado 11/07/2018 13:01:47 CET

   LOGROÑO, 11 Jul. (EUROPA PRESS) -

   BBVA Research prevé un crecimiento del PIB de La Rioja del 2,6 por ciento en 2018 y 2019, cifra superior al aumento del año pasado que se situó en el 1,8 por ciento. Estos datos han sido dados a conocer por el economista jefe para España de la entidad, Miguel Cardoso, durante la presentación del informe 'Situación La Rioja' 2018.

   Un documento que indica que, de cumplirse estas previsiones, la economía riojana podría crear 4.500 puestos de trabajo en estos dos años, que haría que la tasa de paro se redujera hasta el 8,5 por ciento durante 2019.

   Junto a Cardoso, en el acto de presentación del informe, que se ha celebrado en bodegas Franco Españolas de Logroño, ha participado el director de la territorial norte de BBVA, Carlos Gorria. Además, han acudido, entre otras personalidades, los consejeros de Presidencia, Relaciones Institucionales y Acción Exterior, Begoña Martínez Arregui, y de Administración Pública y Hacienda, Alfonso Domínguez, así como la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra.

   Antes, en declaraciones a los medios de comunicación, ha señalado que "esperamos que en 2018 la economía riojana siga su recuperación, con un crecimiento del PIB del 2,6 por ciento, y que se mantenga hacia 2019". Unas expectativas que cree se pueden lograr "por el buen comportamiento de las exportaciones, en un entorno donde el crecimiento global debería de continuar apoyando el aumento de las ventas al exterior, así como la continuación de unos tipos de interés relativamente bajos, que sostengan el crecimiento de la demanda interna".

   A ello, Cardoso ha unido la política fiscal que "se está convirtiendo expansiva, tanto por las medidas a nivel regional, como las incluidas en los Presupuestos Generales del Estado". Con esto "se debe garantizar la creación de alrededor de 4.500 puestos de trabajo en los dos siguientes años, y una reducción de entre el 8 y 9 por ciento en 2019".

   El economista jefe ha indicado que todo ello será "en un entorno en el que la tasa de paro siguen siendo elevada y donde una parte de los puestos de trabajo que se crean son temporales, además del hecho que los salarios no encuentran el entorno de recuperación". Ante este hecho, ha apuntado que "se hacen necesario poner en marcha medidas que lleven a una rápida reducción de estos desequilibrios generados, de manera intensa, en la etapa de crisis de una manera más intensa".

   Por otra parte, se ha referido a los riesgos existentes a nivel global que pasan "por el elevado precio del petróleo, el entorno político en Europa y el incremento de aranceles a nivel global", mientras que "a nivel doméstico se basan en las medidas necesarias para tratar de reconducir el déficit público, así como el incremento que observamos de incertidumbre de política económica que podría retrasar alguna decisión de inversión".

   Ha señalado que a nivel regional hay que apostar por "reducir el paro", para lo que ha señalado es fundamental "buscar más recursos en materia de políticas activas de empleo y que están sean más eficientes, de cara a mejorar esa educación para que sea consistente con la necesidad de las empresas que están creando empleo".

INVERSIÓN PRODUCTIVA

En cuanto a la inversión productiva destaca la importación de bienes de equipo, que acumula cinco años consecutivos de crecimiento. Esto podría generar incrementos en la capacidad productiva o mejoras en la competitividad. Por el contrario, el aumento en la demanda de vivienda es, de momento, insuficiente para impulsar los precios o la nueva construcción.

Por el lado externo, la mejora de las exportaciones de bienes de equipo y semimanufacturas, a la eurozona, Reino Unido y América Latina, contribuyeron al crecimiento de las ventas de bienes al extranjero, aunque las de alimentos experimentaron una nueva reducción. También se alcanzaron récords en el número de visitantes y pernoctaciones hoteleras.Este entorno ha favorecido una progresiva recuperación del mercado laboral riojano, aunque menos vigoroso que la media del país.

ACELERACIÓN ECONÓMICA

Ya el informe prevé una nueva aceleración en el ritmo de crecimiento de la economía riojana. Así, los datos disponibles de inicio de año apuntan a que el crecimiento promedio del PIB regional en el primer semestre podría continuar en torno al 0,7%, algo mayor al observado en el último semestre del año pasado. En ese mismo sentido, la Encuesta BBVA de Actividad Económica en La Rioja muestra que las expectativas para la economía regional se mantienen positivas.

Entre los factores que contribuirán a este crecimiento destaca, por el lado de la demanda externa, un sólido crecimiento de la demanda global, que debería impulsar las exportaciones riojanas, tanto de bienes como de servicios. Además, este año no se deberían reproducir los condicionantes de oferta que afectaron en 2017 a la cosecha de vino y al sector de automoción.

En el ámbito de la política fiscal, los Presupuestos Generales del Estado apuntan a un tono más expansivo, y tras haberse aprobado, las perspectivas sobre la evolución de la demanda interna durante el segundo semestre del año son positivas. Esto podría contrarrestar los efectos negativos del encarecimiento de la energía. Por su parte, la política monetaria continuará siendo expansiva durante algo más tiempo del previsto. Sin embargo, el incremento del consumo privado será menor que en años anteriores.

Además, los anuncios de tarifas aduaneras entre EE.UU., la UE y China, aunque no se prevé que impidan una recuperación del comercio global, suponen una incertidumbre adicional respecto al Brexit. Frente a ello, la política monetaria podría permitir unos tipos de interés bajos durante más tiempo del previsto y un euro más depreciado que apoye las exportaciones.

A nivel doméstico, el aumento en la incertidumbre relacionado con el entorno político en Cataluña resultará en un crecimiento menor del PIB riojano. Aunque se percibe cierto "efecto sustitución", el impacto en general ha sido negativo y ha ralentizado en parte el avance de la actividad.En cualquier caso, la política fiscal podría ser algo más expansiva tras el cambio de gobierno.

El ciclo electoral podría condicionar que las Administraciones Públicas trataran de incrementar el gasto o reducir impuestos más allá de lo consistente con el cumplimiento de los objetivos de déficit a finales de 2018.

De cumplirse el escenario planteado para la economía riojana, la región crecería en el bienio una décima por encima de su crecimiento promedio desde 1980, y completaría un sexenio con crecimientos positivos del 1,9% en promedio. A lo largo de 2018 y 2019 se espera que se puedan crear unos 4.500 puestos de trabajo, y reducir la tasa de paro hasta el 8,5%, todavía más de 3 p.p. por encima del nivel mínimo pre-crisis. Además, a pesar de las diferencias de nivel, la recuperación del empleo se está produciendo actualmente a un ritmo similar tanto en el área urbana de Logroño, como en el resto de la región. En todo caso, la región seguirá sin recuperar el nivel de empleo pre-crisis.

Por otro lado, se espera que la recuperación en el mercado laboral vaya incrementando la posibilidad de que se produzcan aumentos salariales durante los próximos trimestres. El riesgo es que se produzcan, con tasas de paro todavía relativamente elevadas y como resultado de una escasez de mano de obra preparada. Para evitar lo anterior, se requieren medidas que ayuden a reducir más rápidamente la tasa de desempleo, la temporalidad, el paro de largo duración, y a incrementar la productividad del factor trabajo.

A medio plazo, será clave enfrentar problemas como los que se derivarán del envejecimiento de la población o del cambio tecnológico. Es necesario aprovechar las oportunidades de la cuarta revolución industrial, con políticas que suavicen la transición digital, amortigüen los costes y potencien los beneficios