Bodegas Riojanas propone una inmersión sensorial en la cultura del vino a través de sus calados centenarios

Publicado 25/03/2018 20:13:49CET

LOGROÑO, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

El mensaje 'Atrévete a sentir una bodega', que Bodegas Riojanas utiliza para presentar sus servicios enoturísticos, deja entrever una experiencia diferente y singular, con una total inmersión sensorial en la cultura del vino.

La prestigiosa bodega de Cenicero ha conjugado a la perfección su valiosa herencia histórica, representada por sus calados centenarios, y el circuito didáctico e interactivo de su 'Sala de Sensaciones', un espacio único en Rioja. Todo ello para que el visitante realice un viaje a través del tiempo y disfrute con los cinco sentidos de las múltiples sensaciones y emociones que convertirán la visita en una experiencia única.

Situada en el corazón de La Rioja Alta, los calados de Bodegas Riojanas transmiten toda la historia y sabiduría atesoradas por varias generaciones de las familias Frías y Artacho, fundadoras y propietarias de la bodega. Algo que no se encuentra fácilmente en otras zonas vinícolas y que se ha complementado recientemente con un nuevo espacio didáctico, único en Rioja, al que se ha denominado 'Sala de Sensaciones del Vino'.

En ella se plantea un recorrido interactivo que invita a ejercitar los sentidos y almacenar en la memoria el amplio abanico de sensaciones que percibimos al disfrutar de una copa de vino.

Esta 'Sala de Sensaciones' es un espacio dinámico al que la bodega va incorporando novedades, la última de las cuales es el denominado "Los Sonidos del Vino", un audiovisual que permite descubrir la multitud de matices sonoros característicos del mundo del vino.

Cada sonido es especial, desde el sonido de la uva al ser vendimiada, a los sonidos propios de las diferentes actividades que se realizan en la bodega, como el despalillado de la uva, la fermentación y la trasiega, o el sonido al descorchar una botella y al servir el vino en una copa y brindar con él.

Con un espacio para cada sentido, la zona visual permite apreciar la evolución del color de los vinos en función de su crianza y averiguar así su edad y proceso de elaboración. En la zona olfativa se invita al visitante a adivinar 12 aromas característicos del vino a través de un juego olfato-vista.

En la zona táctil encontramos desde la vid, el raspón y los hollejos, hasta una duela de barrica. También se ha reflejado en esta 'Sala de Sensaciones' la dedicación histórica de los propietarios de la bodega al cultivo del viñedo -actualmente más de 200 hectáreas en Rioja Alta-, mostrando la esencia y el carácter de las tierras de las que nacen sus vinos, cuyos tres tipos de suelo más característicos son el arcillo-ferroso, el arcillo-calcáreo y el aluvial o de cantos rodados.

Bodegas Riojanas, cuyas marcas más emblemáticas son Monte Real y Viña Albina, rehabilitó los calados y almacén originarios de 1890 y creó varios espacios y servicios enoturísticos además de la mencionada 'Sala de Sensaciones del Vino', como una enotienda para la compra y degustación de sus vinos, o un gran salón cultural en el que se organizan a lo largo del año desde exposiciones pictóricas a conciertos musicales y actividades didácticas.

En definitiva, una de las experiencias enoturísticas más completas, que han convertido a Bodegas Riojanas en un destino imprescindible para los miles de turistas que se acercan a Rioja atraídos por su historia y la calidad de sus vinos.