Cebollera ha avanzado en conservación natural y desarrollo socioeconómico

Sierra de Cebollera.
Foto: EUROPA PRESS
Actualizado 17/03/2015 13:00:58 CET

LOGROÑO, 17 Mar. (EUROPA PRESS) -

   El próximo 20 de marzo se cumple el 20 aniversario de la declaración de la Sierra de Cebollera como Parque Natural. Fue el primer Espacio Natural Protegido que declaraba la Comunidad Autónoma de La Rioja en aplicación de la Ley 4/1989, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres.

   Estas dos décadas de gestión "han permitido aunar y potenciar la conservación de los recursos naturales del parque, el aprovechamiento sostenible de sus recursos, el impulso al uso recreativo y turístico de estos espacios y el desarrollo económico de sus habitantes", ha reseñado esta mañana el director general de Medio Natural, Miguel Urbiola

   Junto a Urbiola, han comparecido, el alcalde de Lumbreras, Norberto Martínez, y el concejal de Villoslada de Cameros, Julio Elías, que han calificado de "pulmón de La Rioja" al parque, al tiempo que han invitado a que se visite con asiduidad.

   Desde la creación del Parque Natural Sierra de Cebollera, el Gobierno de La Rioja ha invertido anualmente una media de 755.000 euros entre las actuaciones en conservación y gestión de la naturaleza y las de uso público.

INICIATIVAS DE CONMEMORACIÓN

   Para celebrar sus 20 años como espacio protegido, la Consejería ha editado para los más pequeños un desplegable para colorear con algunas de las especies de fauna y flora más emblemáticas del parque y también ha preparado diverso material de merchandising con el logotipo del 20 aniversario como mochilas de tela, gorras, gorros de lana, marcapáginas, imanes para la nevera, chapas y pinturas de colores.

   La Sierra de Cebollera constituye un territorio de alto valor natural debido a la notable diversidad de los ecosistemas representados y a su elevado grado de conservación. Se trata, además, de un enclave estratégico en el Sistema Ibérico norte, con notable presencia de endemismos botánicos, formaciones vegetales y especies animales singulares, ejemplos relevantes de geomorfología glaciar, etc.

   La propia Ley 4/95 de creación del Parque Natural deja claro el objetivo de la declaración de este espacio: proteger de manera inmediata los valores naturales de la Sierra de Cebollera y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo socioeconómico del territorio. Y esta es la filosofía que han seguido el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural (PRUG) y el Plan de Uso Público (PUP), los dos grandes documentos planificadores que establecen las líneas de trabajo que la administración medioambiental riojana desarrolla en este espacio natural protegido.

CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA

   Urbiola ha detallado cómo durante estos años se han llevado a cabo numerosos estudios e investigaciones sobre especies de la fauna y la flora, lo cual ha supuesto un mejor conocimiento del estado de los valores naturales sobre los que se apoyó la declaración del Parque Natural. Entre ellos, figuran el estudio piscícola del parque, la estimación de la producción de setas y propuestas para su gestión, otro sobre lepidópteros y coleópteros, otro de los humedales de montaña de tipología glaciar de La Rioja o el estudio sobre la flora micológica que se realizó en colaboración con el Grupo Cultural Micológico Verpa.

   Además, se ha elaborado el censo de aves rapaces forestales o un estudio sobre la ecología del murciélago nóctulo grande, una especie emblemática dentro del parque, en colaboración con el CSIC.

   La inversión media anual en materia de conservación y gestión de la naturaleza en las dos décadas del parque se sitúa en 410.000 euros

GESTIÓN FORESTAL

   Desde hace unos años los cuatro Montes de Utilidad Pública (MUP) de Cebollera cuentan con el certificado de Gestión Forestal Sostenible. Con la aplicación de estos criterios, los usos tradicionales de los sectores ganadero y forestal se han mantenido a lo largo de los 20 años transcurridos desde la declaración. Igualmente se han gestionado de forma equilibrada los recursos cinegéticos, en batidas y recechos de caza mayor, y en la caza de la paloma.

   Los aprovechamientos de los recursos naturales se planifican cada año. La mayor parte de los ingresos proceden de la madera de pino silvestre (80 por ciento), seguido de la caza mayor (6 por ciento), la caza de palomas (6 por ciento) y los pastos (7 por ciento). El pasado 2014, generaron unos ingresos de 616.000 euros. La media anual en todo el periodo ha sido de 437.000 euros.

   Pese a que los aprovechamientos no han experimentado ningún retroceso desde la declaración del parque, el Gobierno de La Rioja puso en marcha una línea de ayudas para compensar a los municipios de su ámbito territorial (Villoslada, Lumbreras y la Hermandad de la Trece Villas) por las posibles limitaciones.

IMPULSO AL USO PÚBLICO

   Pero sin duda, el mayor avance que se ha experimentado en estos 20 años ha sido el desarrollo del uso público "para fomentar y favorecer el acercamiento de los visitantes, a partir de la construcción de un gran número de equipamientos y otras dotaciones, y gracias a una amplia oferta interpretativa y de actividades", ha indicado Urbiola.

   Cebollera recibe entre 100.000 y 125.000 visitas al año, un dato que ha supuesto un incremento en el aprovechamiento turístico del parque y de su entorno. La inversión media en uso público ronda los 345.000 euros al año, un 45 por ciento del total, lo que lo sitúa en un nivel muy alto si se compara con otros espacios naturales protegidos de España.

   En 2008 obtuvo la 'Q' de Calidad Turística que ha mantenido hasta hoy y garantiza que el acercamiento turístico se ha hecho de forma equilibrada, manteniendo como objetivo prioritario la conservación de la naturaleza. En este tiempo, se ha dotado de una completa red de equipamientos y una red de senderos con más de 71 kilómetros de rutas señalizadas que desde su puesta en marcha en 2001 se ha convertido en uno de los mayores reclamos para los visitantes en todas las épocas del año.

   El Parque cuenta con varios equipamientos, entre los que destacan el Centro de Interpretación, o el de la Trashumancia, así como miradores y merenderos, a lo que se une una red de senderos, uno de ellos adaptado para visitantes con movilidad reducida del Achichuelo.

   También se ha diseñado en este tiempo un completo Plan de Uso Público con actividades a lo largo de todo el año que se coordina desde el Centro de Interpretación de Villoslada y para el que se cuenta con un experimentado equipo de educadores ambientales que integra, según la época del año, entre 4 y 8 personas. En los últimos cinco años han participado en el programa una media de 5.500 personas.

   El Plan de Uso Público incluye diferentes acciones como el programa de Educación Ambiental: con las campañas de primavera y verano y programa con el CRA Cameros Nuevo; programas de Interpretación Ambiental; paseos y marchas guiados por el Parque Natural, o el programa ver cine o naturaleza sin barreras.

   Durante la última década, estos centros mantienen una afluencia estable de entre 20.000 y 25.000 visitantes al año, la mitad de los cuales provienen de La Rioja y el resto de otras provincias, especialmente Madrid y País Vasco. No obstante, se estima que tan sólo uno de cada cinco visitantes de un espacio protegido accede a los centros de interpretación por lo que se calcula que el número de visitantes anuales del Parque Natural ronda los 125.000.

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