La mezzosoprano Teresa Berganza nueva patrona de la Fundación Vivanco

Teresa Berganza
EUROPA PRESS
Publicado 08/09/2015 13:54:16CET

   LOGROÑO, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -

   La mezzosoprano Teresa Berganza ha entrado hoy a formar parte del Consejo General de Altos Patronos de la Fundación Vivanco. Premio Príncipe de Asturias en 1991 y Premio Nacional de Música en 1996, la cantante lírica española recibía hoy en Briones de manos de Santiago Vivanco, director general de la Fundación y de Experiencias Vivanco, la medalla que la acredita como Patrona de la Fundación Vivanco en el apartado de Música.

   Desde ahí, asesorará y guiará a la Fundación Vivanco en cada uno de los proyectos presentes y futuros donde el vino y la música mariden su sinfonía. Con la incorporación de Teresa Berganza, el Consejo General de Altos Patronos de la Fundación Vivanco, organismo de asesoramiento creado en 2003, quedará formado por Ferrán Adriá, Antonio López, Carmen Iglesias, Víctor García de la Concha, Valentín Fuster, Rogelio Blanco y André Tcherniá. Un compendio de personalidades que se encargan de orientar y canalizar los estudios y proyectos que se desee llevar a cabo, además de propiciar y potenciar las relaciones de la Fundación con otras entidades cuyos intereses sean comunes.

   Tal y como ha señalado durante el acto Santiago Vivanco, director de la Fundación y de Experiencias Vivanco "la profundidad del arte y la música de la mezzosoprano española Teresa Berganza llena de armonía la sabiduría y el esfuerzo de nuestros patronos honoríficos. Teresa Berganza, una mujer que más allá de sus innumerables premios es, en esencia, sentimiento, pasión, emoción y entrega a la música.

   Teresa Berganza es mucho más que Dorabella en la ópera Così fan tutte de Mozart, el papel de su primer debut internacional, en 1957, en el Festival de Aix-en-Provence. Su humildad y la búsqueda de la extrema perfección en el canto, una actitud que comparte con su admirado Bizet, trasciende al aplaudido Cherubino en Las bodas de Fígaro, a Rosina en El Barbero de Sevilla, a Angelina en La Cenerentola o a Charlotte en Werther. Una de las cuestiones que más me ha impresionado a lo largo de estos años es su amor en mayúsculas hacia sus padres, hacia sus hijos, en definitiva hacia la familia, lo único que hubiese antepuesto a la música."

UNA VIDA EN LA MEMORIA

   Teresa Berganza guarda en su memoria el ruido de los obuses durante la guerra civil, bajo la protección del cuerpo de sus padres. Un horror que matiza gracias a una madre incondicional y entregada, cuyo olor aún recuerda, y a un padre contable, tan unido a la música y la literatura, que inculcó en su hija la pasión por el piano, el solfeo y la melodía.

   "Me imagino a Teresa Berganza -continúa Santiago Vivanco- escuchando atentamente a su padre en el tranvía, cuando se dirigían a escuchar las bandas municipales en su Madrid natal, o de camino al Museo del Prado, para estudiar la obra concreta de un artista en cada visita. La nueva patrona de nuestra fundación es su pasado, es su herencia familiar, es parte incuestionable de la historia de la música y de la cultura. Su voz, su técnica, su exquisita musicalidad, su personalidad en escena, su compromiso con el público, su sinceridad y fidelidad entregada sin condiciones a las partituras de grandes compositores como Rossini, Mozart, Massenet o Bizet, flotan perennes en grandes templos de la música de los cinco continentes. Hoy, gracias a ella, saboreamos en armonía el vino que grandes compositores como Puccini, Verdi, Donizetti, Strauss o Rossini nos dejaron es sus obras".