Omella asume con "ilusión y tendiendo la mano" el reto de ser nuevo arzobispo de Barcelona

Juan José Omella, durante la rueda de prensa
EUROPA PRESS
Publicado 06/11/2015 14:18:24CET

   LOGROÑO, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -

   El hasta ahora obispo de La Rioja Juan José Omella ha afirmado este viernes asumir "con ilusión" y "tendiendo la mano, escuchando a todos" la "exigencia" de ser nuevo arzobispo de Barcelona, cargo para el que ha sido nombrado este mismo mediodía por el Papa Francisco, y en el que sustituirá a Lluis Martínez Sistach.

   En una rueda de prensa convocada de forma urgente tras conocerse su nombramiento, Omella ha mostrado su "pena por tener que dejar una Diócesis", la de Calahorra y La Calzada-Logroño, donde ha permanecido desde el año 2004, "que tanto quiero, me siento ya riojano", ha recalcado este turolense de nacimiento.

   Ha subrayado "la ilusión de un reto nuevo" en su Arzobispado, "una exigencia nueva que acepto con alegría, pero también con mucho miedo porque no es lo mismo trabajar en una Diócesis como La Rioja, de talla humana y donde conoces a todos, que en una ciudad tan grande como Barcelona".

   Por eso, y pese a reconocer que le da "pena perder esa cercanía", se ha comprometido a "abrir bien los ojos y conocer" su nuevo puesto, aunque ha recordado, que su pueblo de nacimiento, Cretas, "está a tres kilómetros nada más de Cataluña, así que siempre he estado muy cerca de las preocupaciones, inquietudes y forma de ser de los catalanes".

   Preguntado precisamente por la situación política en Cataluña, Omella ha apuntado que "yo soy solo un pastor, que va a pastorear la Iglesia, no soy un político que vaya a hacer política", y ha recordado, en este sentido, que "la Iglesia hay gente de todos los pensamientos y condiciones".

   Así, ha abogado por "tender la mano, escuchar y luego, ya iremos viendo lo que ha hecho la Iglesia de Cataluña en estos años y lo que se puede ir haciendo, seguro que se puede aprender de muchas cosas buenas que tienen los catalanes".

   Ha dicho "entender a quienes hubieran preferido un obispo catalán, pero luego, llegas al sitio, te vas relacionando y el roce hace el amor". "Iremos haciendo camino", ha insistido Omella, que habla catalán "aunque no muy bien", ha señalado.

RETOS.

   Como retos generales en su nuevo cargo, ha incidido "en la secularización y la pérdida de la fe, que se va dando pero no solo en Cataluña, o en Barcelona, sino en Logroño, en Zaragoza, en Madrid, en Sevilla y, en general, en toda Europa, es necesaria una pastoral muy misionera en todo el continente".

   También ha apuntado a la situación de la familia, "que es la célula básica de la sociedad y a la que, como Iglesia, tenemos mucho que aportar", algo que ha apostado por hacer "de forma conjunta con otras administraciones e instituciones".

   Una manera conjunta de trabajar que ve necesaria, igualmente, para abordar otros problemas como los jóvenes "sin futuro", la gente "sin trabajo" o los inmigrantes. "La Iglesia no tiene una varita mágica por si sola, pero juntos podemos hacer mucho. Hay que hacer una gran pacto contra la pobreza entre todos, por el bien común", ha afirmado.

   Omella se ha referido a un tema con cierta polémica en su nuevo puesto, el conflicto de los bienes de arte sacro aragoneses retenidos por Cataluña. Ha recordado, en este sentido, que, cuando fue obispo de Barbastro-Monzón, "ya decía que quería que se cumpliera la sentencia, y ahora, como arzobispo de Barcelona, sigo queriendo igual que se cumpla".

SUCESIÓN.

   Ha barajado el día 26 de diciembre como el de su toma de posesión como nuevo arzobispo de Barcelona, y ha lanzado ya un mensaje a sus nuevos feligreses, a los que ha dicho que "quiero estar muy unido a ellos, vamos a caminar juntos, deseo conocerles bien, tender la mano a todos, porque todos cogidos de la mano, sabremos construir uan sociedad y una Iglesia de la esperanza".

   Sobre su sucesor en la Diócesis riojana, Omella ha asegurado que "habrá que esperar, ahora comienza un proceso largo, puede durar como mínimo entre 9 meses y un año", aunque ha aclarado que, en este interín, y una vez que él se vaya, el Colegio de Consultores de La Rioja nombrará a un administrador diocesano, con todos los poderes de un obispo".

   Ha aprovechado para hacer balance de sus once años en la comunidad riojana, "tras los que estoy muy contento de haber caminado con su Iglesia y con su gente".

   "Hemos sembrado pastoral, tenemos ocho seminaristas, tres nuevos de este año. Hemos hecho pastoral juvenil, que no ha funcionado mucho, y pastoral familiar que ha ido bien. Y, en lo social, hemos tenido muy buenos resultados con Cáritas, Manos Unidas o Proyecto Hombre. Hemos hecho lo que hemos podido, hemos recogido alguna cosecha y espero haber plantado semillas que den sus frutos", ha concluido Juan José Omella.

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