Rioja enriquece su tradicional oferta apostando por el origen, la diversificación y el equilibrio

Imagen de un viñedo de la DOCa Rioja
DOCA RIOJA
Publicado 16/07/2018 14:11:07CET

   LOGROÑO, 16 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La DOCa Rioja enriquece su tradicional oferta apostando por el origen, la diversificación y el equilibrio. Se muestra como una marca vibrante y dinámica y lo hace adaptando su normativa e incorporando nuevas indicaciones que completen las actuales menciones tradicionales de crianza y envejecimiento en barrica y botella.

   El objetivo de estas adaptaciones que está llevando a cabo la Denominación es poner en valor el origen singular del terruño, reconocer su propia diversidad, continuar estableciendo requisitos cualitativos que garanticen la calidad de sus vinos, responder a las inquietudes de los consumidores y ofrecer estabilidad al mercado.

   La Denominación amparará espumosos de calidad así como vinos de zona, de municipio y de Viñedo Singular. Estas figuras buscan diferenciar de su entorno viñedos concretos y plantean unas exigencias que aseguran la calidad y las garantías que el Consejo Regulador ofrece a los consumidores.

   Asimismo el Consejo Regulador ha implementado un mecanismo de stocks cualitativos, que opera a nivel individual, colectivo y cualitativo.

   La revisión de las definiciones de las categorías tradicionales "Reserva" y "Gran Reserva", las novedades en blancos, rosados y espumosos, y el impulso de las nuevas indicaciones geográficas y el impulso de un sistema de stocks cualitativos, representan una importante mejora cualitativa y mantienen a Rioja en vanguardia, ostentado el liderazgo de los vinos de calidad españoles.

   Concilian, además, el interés de los operadores por poner sus vinos en valor y el de los consumidores por disponer de una identificación lo más precisa posible en la etiqueta que refleje la compleja realidad que caracteriza la DOCa Rioja. A los apreciados vinos de ensamblaje y la garantía de una calidad sostenida en el tiempo, se suman apuestas que concuerdan con los fundamentos de lo que será una nueva etapa, el Rioja 3.0.

   En cuanto a los vinos de zona y de municipio, Rioja ha actualizado este año la regulación y visibilidad de estas indicaciones en el etiquetado que, aunque no son nuevas ya que existen desde 1997 y 1998, han dado un paso más y de esta manera subrayado la importancia de los 144 términos municipales que integran la Denominación (118 en La Rioja, 18 en Álava y 8 en Navarra) y de Rioja Alavesa, Rioja Alta y Rioja Oriental (hasta ahora Rioja Baja), las tres zonas (antiguas subzonas) que componen Rioja.

   Este último cambio de nombre expresa mejor la filosofía de lo que Rioja quiere transmitir y coincide también con el cambio de nombre de Rioja Baja por Rioja Oriental para huir su ubicación geográfica y evitar malinterpretaciones con connotaciones peyorativas.

   Aunque el requisito principal para utilizar la indicación de 'zona' o de 'municipio' en el etiquetado de un vino es que la uva con que se elabora proceda exclusivamente de dicha 'zona' o 'pueblo', ahora se ha dado un paso más en la regulación, contemplando situaciones en las que los elaboradores cultivan viñedos en localizaciones limítrofes, de manera que se permite una tolerancia de hasta un 15% del volumen de uva, margen de tolerancia que se enmarca en las posibilidades que ofrece la normativa comunitaria.

   El requisito es una vinculación prolongada del viñedo de al menos 10 años, que obedecerá a un proyecto permanente y evitará especulaciones. También se requiere que la elaboración, crianza y embotellado del vino se lleve a cabo en la 'zona' o 'municipio' que se indique en la etiqueta.

   Desde ahora, estas indicaciones de 'zona' y 'municipio' se pueden representar en el etiquetado en igualdad de condiciones, con el único requisito de que no destaquen más que el nombre de la Denominación y estén situadas siempre bajo la mención Denominación de Origen Calificada Rioja.

   También es novedad la identificación de estos vinos en los documentos de garantía del Consejo -las llamadas contraetiquetas - mediante una codificación específica, fruto de su certificación por parte del Consejo Regulador.

   Desde entonces, más de un centenar de bodegas han venido utilizando la indicación de estas zonas en el etiquetado de sus vinos, en su mayor parte pequeñas y medianas bodegas.

   Una de las novedades más trascendentes es la indicación geográfica 'Viñedo Singular', que hace alusión a una entidad geográfica de extensión inferior a la del término municipal y que está vinculada al terruño. Esta nueva mención busca diferenciar de su entorno un viñedo concreto y plantea unas exigencias que aseguren la calidad y las garantías que el Consejo Regulador ofrece a los consumidores.

   El viñedo que quiera optar a esta indicación tiene que tener una edad mínima de 35 años, unos rendimientos aproximadamente equivalentes al 80% de los establecidos y las prácticas de cultivo deben estar orientadas a la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.

   Además, hay que subrayar que deben tener un vigor limitado, de manera que su producción limitada se obtenga de modo natural, siendo que ésta será aforada con carácter previo a la vendimia, que tiene que ser manual. El Consejo de la DOCa Rioja ha recibido ya cerca de 90 memorias - que representan casi 200 hectáreas - para lanzar los primeros vinos con esta nueva indicación.

   La DOCa Rioja también ha adaptado su normativa para aprovechar una oportunidad de negocio y amparar, así, la producción de vinos espumosos de calidad blancos y rosados.

   La producción de vinos espumosos en Rioja cuenta con una historia centenaria por parte de algunas bodegas que han estado amparadas por la Denominación de Origen Cava desde su impulso, en 1972. Con esta novedosa indicación, la DOCa Rioja amparará la producción de "Espumosos de Rioja" como apuesta para enriquecer el portfolio con un producto de alta calidad.

   De esta manera se completa la gama de vinos tranquilos amparada por la Denominación (tintos, rosados y blancos) con un producto obtenido mediante el método tradicional y con limitación en los tipos que pueden obtenerse, en función del contenido de azúcar (Brut, Extra Brut y BrutNature).

   Para la elaboración de esta nueva categoría se permite trabajar con todas las variedades de uva autorizadas por la Denominación. El periodo mínimo de permanencia que se exige al 'Espumoso de Rioja de calidad' para la segunda fermentación es de 15 meses, que se eleva hasta 24 meses cuando ostenta la mención Reserva y 36 meses cuando lo hace con la de Gran Añada.

   Actualmente son nueve bodegas las que están trazando estos productos, que podrían estar a disposición de los consumidores a partir del próximo año.

   Con todos estos cambios la DOCa Rioja manifiesta que es una marca vibrante y afronta una nueva etapa en la búsqueda de argumentos de valor que le permitan seguir afianzando el liderazgo que ostenta en España y su posicionamiento como una de las regiones referentes del segmento de vinos de calidad en el mercado mundial.

   Se complementa así la tradicional y exitosa gama de vinos elaborados mediante ensamblaje y vienen a complementar a las tradicionales categorías de envejecimiento que identifican y prestigian a los vinos de Rioja, ofreciendo en su conjunto una calidad sostenida inigualable a los consumidores de todo el mundo.

   El último hito es el pionero desarrollo de un sistema de stocks cualitativos, que permitirá garantizar la sostenibilidad a nivel individual, colectivo y cualitativo, facilitando certidumbre al mercado a todos estos niveles, de manera que se mitiguen los indeseados vaivenes provocados por causas climatológicas, con la aspiración de seguir ofreciendo al consumidor vinos de Rioja de la más alta calidad.