Piden 44 años y medio de prisión para un acusado de maltratar y abusar durante años de su mujer y 6 hijos

Actualizado 17/06/2007 13:33:24 CET

LOGROÑO, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Ministerio Fiscal solicita un total de 44 años y medio de prisión para un hombre, acusado de los delitos de violencia doméstica habitual, lesiones dolosas, agresión sexual continuado, abuso sexual y amenazas, cometidos durante años en las personas de su mujer y de sus seis hijos, todos ellos de etnia gitana.

El juicio por este caso está previsto en la Audiencia Provincial los próximos miércoles y jueves. Según el escrito de la acusación, al que tuvo acceso Europa Press, el acusado, F.J.J., se casó en 1978 con su mujer, T.J.J., con la que tuvo seis hijos, tres varones y tres mujeres, nacidos entre 1979 y 1990.

Indica que "desde el principio del matrimonio", el acusado hizo objeto a su mujer "de todo tipo de agresiones y vejaciones" y detalla que, en el maltrato físico, la mujer "fue empujada, arrastrada, abofeteada, escupida, sufrió estirones de pelo, arañazos, fue sacudida y golpeada en la cabeza, incluso con una vara, hubo intentos de estrangulamiento, le ha tirado objetos punzantes y amenazado con un cuchillo".

El fiscal apunta que las agresiones más graves eran "de frecuencia semanal, si bien eran diarias con uno u otro miembro de la familia, empeorando en verano de 2005, hasta octubre de ese año, en el que se separaron". La mujer fue golpeada, incluso "durante sus embarazos, si bien entonces procuraba no darle en el abdomen". Las agresiones se producían tanto cuando estaban solos como en presencia de los hijos menores o de otras personas.

Respecto al maltrato psicológico, dice que "lo ha producido de todo tipo", con acciones como negarle a la mujer ir a la iglesia, recoger el dinero de la mujer y los hijos "y repartirlo a su antojo", "sumisión total" en las relaciones sexuales "sin respetar el periodo post-parto", aislamiento social, insultos como "burra asmada" -la mujer padece bronquitis crónica-, obligación de realizar acciones degradantes "para luego burlarse de ella" o "menospreciarla" como persona. Como consecuencia, la víctima padece trastorno de estrés postraumático.

En cuanto a los hijos varones, el escrito de la acusación señala que "han sido objeto de agresiones tanto físicas como psicológicas toda su vida, y cada día golpeaba a alguno", y pone como ejemplos que, a uno de ellos, que sufría eneuresis, le obligaba a dormir un mes en el suelo sin taparse; a otro, que intentó evitar una paliza a su madre, también sufrió golpes y le echó de casa "pese a tener fiebre"; y al tercero, le golpeó tirándole un plato a la cabeza cuando tenía un mes de vida.

A este tercer hijo varón, "de inteligencia límite, lo llegó a convencer de que era un niño malo, que nació así, considerando éste hoy en día que su padre es su salvador pero que, gracias a las palizas, ya no lo es". El niño solía culparse de las trastadas de sus otros hermanos, por lo que era el que recibía el castigo corporal de su padre.

En el caso de las hijas, el fiscal apunta que "han sido sometidas a golpes, como el resto de la familia" y padecieron "aislamiento social, no dejándolas salir ni tener amigas y quedándose con el dinero que ganaban", sufrieron menosprecio por su condición de mujer "obligándolas a servir en su casa", además de haber agredido sexualmente a dos de ellas y abusado de la tercera.

Así, a la mayor de las chicas, "cuando aún no iba al colegio, comenzó a tocarle por todo el cuerpo" y le enseñaba el pene y se masturbaba delante de ella. Conforme fue creciendo la niña, las agresiones fueron creciendo "obligándole a exhibir la vagina", donde le llegó a meter los dedos, y le obligaba a masturbarle.

A los 8 años, la penetró vaginalmente de manera completa; incluso, en una ocasión, y a fuerza de golpes, obligó a la niña y a su hermano pequeño a mentir con que habían mantenido relaciones sexuales. Las relaciones sexuales del padre se sucedían al menos una vez por semana y no fue hasta los 16 años que la joven comenzó a resistirse, lo que no hizo cejar al padre en sus intentos, incluso la amenazaba con matarla si se iba de casa.

La hermana mediana, a la que se define como "la de carácter más fuerte y la menos sumisa", fue, por este motivo, "la que ha sido objeto de mayor violencia física por su padre por su supuesta rebeldía", incluso en una ocasión llegó a clavarle un tenedor en la cabeza. Cuando tenía 9 años, el padre la tumbó en la cama y comenzó a tocarle el pecho, pero, a partir de ese momento, la niña evitaba encontrase con él a solas.

En cuanto a la hija más pequeña, también fue objeto de maltrato físico y psíquico -el padre llegó a ahorcar delante de ella a su perro-, la primera agresión con penetración la sufrió a los 7 años, y también "fue objeto de tocamientos, restregones del pene, le chupaba los genitales y otras zonas, y la obligaba a adoptar posturas eróticas y se masturbaba".

Esto siguió produciéndose cada 15 días hasta los 12 años, cuando se descubrió que la niña padecía una enfermedad neuro-degenerativa. Pese a ello el padre se negó a su tratamiento y le administraba personalmente la medicación sin atender a la prescripción facultativa. Como consecuencia, la joven padece trastorno de estrés postraumático y una aversión a los hombres que le ha llevado a negarse a ser tratada por un psiquiatra porque era varón.

El último episodio, en este caso, de amenazas, se dio una vez consumada la separación del matrimonio, con el visto bueno del consejo gitano. Así, el 17 de enero de 2006, el hombre acudió a casa de su suegra, donde vivían la mujer y las hijas, y, cuando la mujer se asomó a la ventana, le dijo que "dejaran de echarle mierda, en referencia a la acusación de agresión sexual, y que, si no, vendría a buscarlas con las herramientas, las armas de fuego de las que es propietario".

Para el fiscal, estos hechos suponen un delito de violencia doméstica habitual, otro de lesiones dolosas, dos delitos de agresión sexual continuada, un delito de abuso sexual y otro de amenazas, de los que es autor el acusado.

Por ello, señala que procede imponerle 3 años de prisión, alejamiento a 200 metros de su mujer y sus hijos por 5 años e indemnizaciones de 60.000 euros a la mujer y de 24.000 euros para cada hijo por los trastornos psicológicos ocasionados, por el delito de maltrato habitual.

Por el delito de lesiones, se le piden 3 años de cárcel y 5 años de alejamiento de su mujer; por cada delito de agresión sexual, 17 años de prisión y alejamiento por 10 años de las dos hijas afectadas, además de 60.000 euros de indemnización para cada una; por el delito de abuso sexual, 3 años de prisión, 5 años de alejamiento de la hija afectada y 12.000 euros de indemnización; y, por el delito de amenazas, 18 meses de prisión y alejamiento de la mujer y las 3 hijas durante 5 años.

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