La Unidad de Neonatología del San Pedro atiende cada año a 170 menores para mejorar su desarrollo y calidad de vida

Visita Unidad de Neonatología
GOBIERNO DE LA RIOJA
Publicado 17/08/2018 12:08:48CET

   LOGROÑO, 17 Ago. (EUROPA PRESS) -

   La Unidad de Neonatología del hospital San Pedro desarrolla una acción pionera en atención temprana para el cuidado y tratamiento de neonatos denominada 'Programa de Seguimiento del Desarrollo de los Niños de Riesgo' que atiende, cada año, a unos 170 menores en la región.

   La consejera de Salud, María Martín, ha visitado este viernes las instalaciones junto con la neuropediatra, María Luisa Poch, para conocer de primera mano el trabajo de los médicos, pediatras y profesionales que día a día centran sus esfuerzos en mejorar la calidad de vida y el desarrollo de estos niños prematuros.

   Este programa pretende dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños, como por ejemplo, gestaciones antes de la semana 32; niños de muy bajo peso; niños con una relación desproporcionada edad gestacional/peso; o niños que han convulsionado al nacer. Además atiende a niños que nacen con enfermedades crónicas como síndromes o parálisis cerebral.

   Un programa cuyo objetivo es, en definitiva, "detectar y atender cuanto antes los retrasos y alteraciones del proceso normal de crecimiento y de maduración de los recién nacidos con el fin de mejorar su desarrollo posterior y su calidad de vida".

"ESTÁN EN LAS MEJORES MANOS"

   Tras la visita, María Martín ha querido lanzar un mensaje de esperanza a todos aquellos padres y familiares que viven esta difícil situación y les ha pedido que "estén tranquilos porque estos niños no pueden estar en mejores manos".

   Son profesionales que "están todo el tiempo pendiente de estos pequeños que, sin duda, podrán salir adelante".

   Se trata de un programa pionero que lleva en La Rioja muchos años pero en el que "cada día se introducen nuevas técnicas y tecnologías para hacer la recuperación más completa y con unas instalaciones adecuadas a sus necesidades".

   En estos momentos, la Unidad de Neonatología, encargada de la atención temprana, está integrada actualmente por tres especialistas, 19 enfermeras, 9 auxiliares y cuenta con 11 incubadoras y 13 puestos de cuna.

   La consejera ha subrayado que cada año ingresan "cerca de 200 neonatos, en torno al 7-8 por ciento de los nacidos anualmente en La Rioja. De estos, 170 son atendidos dentro del programa de Seguimiento del Desarrollo de los Niños de Riesgo, ya que precisan de acciones e intervenciones que ayuden a completar o estimular su desarrollo. En él, participan profesionales de Neuropediatría, Rehabilitación, Fisioterapia y Neonatología".

   Esta acción -ha recordado- "contribuye a disminuir los niveles de ansiedad y el estrés de los padres ante una situación tan traumática como es no poder llevarse a casa a su hijo recién nacido o no estar las primeras horas tras el nacimiento de éste a su lado".

COORDINACIÓN Y COLABORACIÓN

   Por su parte, la neuropediatra, María Luisa Poch, ha recordado que, en este equipo multidisciplinar, colaboran neonatología, pediatría y rehabilitación junto a doctores y fisioterapeutas. Un equipo que depende de la Consejería de Salud pero que, como ha explicado, "como equipo de atención temprana también nos debemos coordinar con servicios sociales y educación".

   "Es esencial que haya toda una serie de acciones coordinadas también con las propias familias para que se sientan acompañadas". Además, ha explicado, La Rioja fue una de las primeras comunidades que comenzó este tipo de atención y de hecho, en el año 2000, "participamos en la elaboración del Libro Blanco de Atención Temprana que sirvió de base para otros muchos hospitales".

Los profesionales sanitarios dedicados a esta labor se coordinan así con las Unidades de Atención Temprana de Servicios Sociales y de Educación por medio de informes o de reuniones periódicas.

   Como valor añadido, en La Rioja es estrecha la colaboración entre la Pediatría de Atención Primaria y el equipo del hospital para dar continuidad y acompañar a las familias en el cuidado de sus hijos.

EL PAPEL DE LAS FAMILIAS

   Además, María Luisa Poch ha recordado que ahora, "las unidades neonatales se denominan de puertas abiertas" porque es "imprescindible la participación de los padres" ya que "favorece un alta precoz, una mayor seguridad en el cuidado de los pequeños por parte de sus progenitores y una mejor evolución de estos pequeños pacientes y sus familias", ha asegurado la doctora.

   A este respecto, la neuropediatra ha recalcado que "siempre intentamos que las familias participen desde el principio en los cuidados, como pasa también con el programa Canguro, que consistente en favorecer el contacto 'piel con piel' entre la madre y el padre con el recién nacido; con las técnicas para estimular a los bebés; o con los cambios posturales".

   A todo ello se suman las medidas adoptadas como "no hacer ruido, respetar sus ritmos de día y noche, no tener luces encendidas, realizar acunamientos especiales e incluso acumular lo que se va a hacer al niño en un momento para molestarle lo menos posible y respetar su reposo".

   La atención temprana continúa una vez que los niños son dados de alta del hospital a través de la realización de controles periódicos en las consultas y en las salas de Atención Temprana. Como mínimo, los niños son vigilados hasta los 3 años, momento en el que son escolarizados, prolongándose hasta los 6 años o más si fuera necesario. En 2017 tuvieron lugar 166 primeras consultas de Atención Temprana en el Hospital San Pedro.