Vivanco permitirá este verano convertirse en maestro bodeguero o compartir un vino con Bernardo Atxaga

Bernardo Atxaga
ETXEPARE EUSKAL INSTITUTUA
Publicado 15/07/2017 12:46:54CET

LOGROÑO, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

Vivanco Bodega, Fundación y Experiencias permitirá, a lo largo de este verano, convertirse en maestro bodeguero o compartir un vino con Bernardo Atxaga, entre otras iniciativas que se unen a las visitas al Museo, al Vivanco Kids y a la exposición del X Premio Internacional de Grabado y Vino Fundación Vivanco.

Cuanto más se descubre el vino, más misterioso y seductor resulta. Para aquellos que piensan que una barrica es simplemente un contenedor de madera en el que el vino se abandona a su suerte durante varios meses, para pasar posteriormente a su afinamiento en botella, Maestro bodeguero por un día es la actividad que les hará descubrir un mundo nuevo.

Durante todos los sábados de julio y agosto, de 17 a 18,30 horas, los visitantes conocerán los entresijos que trenzan el fascinante mundo de la tonelería y la elaboración de un vino.

Con esta actividad se podrá conocer por qué las barricas sustituyeron a las ánforas; qué aportan sensorialmente las diferentes maderas de roble francés y americano o cuál es el roble más idóneo, entre los 150 existentes, para elaborar una barrica; oler sus diferentes tostados; descubrir a ciegas algunos de sus aromas; aprender por qué y cómo se envejecen los vinos, y cómo se elaboran las barricas artesanalmente.

Además, disfrutar de una cata de vino en rama y elaborar un coupage en vivo, un vino "único y personal"; averiguar por qué Francia le debe a Napoleón sus extensos bosques de robles; descubrir cómo se tala un roble o por qué el precio de una barrica de roble francés duplica una de roble americano, incluso cómo se transportan desde otros continentes; o degustar los vinos una vez afinados en botella, ante un extenso viñedo que acaricia la Sierra de Cantabria, son sólo unas pinceladas por descubrir a través de esta actividad.

ATXAGA

El programa Maneras de Contar la Cultura del Vino ha dejado, a lo largo de estos años, encuentros inolvidables con Pepe Viyuela, Ouka Leele, Juan Echanove, Pablo Sáenz Villegas o Paula Bonet, entre otros. Este verano la primera cita en el calendario será el 22 de julio, a las 20 horas, junto a una copa de vino, un pincho y una conversación más que interesante junto al autor de aquel éxito Obabakoak, un híbrido entre novela y antología de cuentos, que siempre merece una segunda lectura.

Si un libro de Bernardo Atxaga supone atrapar momentos de tranquilidad, reflexión y buena literatura, disfrutar de su trayectoria vital y literaria, incluido su año de escritor en Nevada, es el plan perfecto para una tarde-noche de verano. Su cercanía y amabilidad, y esos símiles tan curiosos que teje en torno a la vida, son una excusa perfecta para un sábado diferente. No en vano es uno de los escritores vascos más leído y traducido del último medio siglo. Un ejemplo de cómo perseguir la verdadera vocación, en su caso la escritura, ya que antes de licenciarse en Filosofía y Letras, Bernardo Atxaga obtuvo el título en Ciencias Económicas y trabajo en banca.

Hasta recibir a los nuevos artistas invitados en el mes de septiembre, Ajo Micropoetisa cierra el presente ciclo de Vivanco Maneras de Contar la Cultura del Vino el 26 de agosto. Los que la conocen y la han entrevistado, coinciden en que es empática, inteligente y poliédrica.

Al igual que los espectáculos de esta "inventora" del término micropoema, unas escuetas frases llenas de sentido y reflexiones, de cuyas fuentes bebieron la célebre Gloria Fuertes, Alejandro Gómez de la Serna o el arte de los haikus, género poético japonés de tres versos.

Sus espectáculos nunca son los mismos: ni ella misma puede anticipar cómo será cada uno. Los micropoemas son los mismos, sí, pero su estado de ánimo, el entorno, la inspiración que le rodea, y un diálogo fuera de la rutina, es lo que marca cada encuentro con el público. Y el de Vivanco, promete.

PREMIO DE GRABADO

Se cumple una década del Premio Internacional de Grabado y Vino Fundación Vivanco. Un tiempo que ha permitido admirar las posibilidades de la centenaria técnica del grabado, compleja y multiplicadora, gracias a las 1.036 estampas presentadas a concurso desde la primera convocatoria en 2008.

Diez años aderezados con la imaginación, sensibilidad, conocimiento y asombrosa osadía de los más de 780 autores que han participado a lo largo de este tiempo en este certamen valorado nacional e internacionalmente.

La exposición del X Premio Internacional de Grabado y Vino Fundación Vivanco podrá visitarse hasta el 17 de septiembre, gratuitamente, en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Vivanco de la Cultura del Vino (Briones, La Rioja).

Este año, la artista italiana Federica Bau ha sido la ganadora del Primer Premio gracias al aguafuerte {viñedo}; y la asturiana Mª José González Alonso, Barrial, Segundo Premio por su estampa Pepitas. Las Menciones de Honor han recaído en Aporía anacreóntica, de Lola Fernández Corral; La noche vino festiva, de Mª Teresa González Escolar (ambas artistas de Madrid); y la soriana Paz Vicente de Benito, Mención de Honor por Lacrima vitis.

Para conmemorar esta década de apoyo incondicional a artistas emergentes, y otros ya reconocidos, a las 30 obras que tradicionalmente se seleccionan de entre todas las recibidas en cada convocatoria se han unido todos los Primeros Premios de las nueve ediciones anteriores.

Esencia de vino, de David Rodríguez Caballero (2008); La Vendimia, de Alberto Marcos Barbado (2009); Sin título (Lema: La penúltima), de Erik Kirksaether; De Londres a Berlín, Clément Richem (2011); Tierra roja, de David Arteagoitia García (2012); La Cata. Olor, de Pablo Casado Mena; La raíz, de Juan Lara Hierro; El oro en purpurinas llamas, de Svetlana Kalachnik (2015); y Vánitas o del disfrute de la vida, de Miguel Villarino, nos recordarán parte de la historia de este premio que apoya el arte entre artistas incipientes y consolidados.

La participación de la presente edición se ha incrementado exponencialmente respecto a la del año anterior. Un total de 106 obras presentadas a concurso, de 79 autores nacionales y extranjeros, destacaron por su originalidad y calidad, lo que se tradujo en una compleja deliberación del jurado experto.

De hecho fueron necesarias hasta 15 votaciones para determinar la decisión final: las cinco obras ganadoras y las 25 restantes que conformarían la exposición recién inaugurada. Una muestra que este 2017 refleja una visión del vino más femenina.

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