Unas 200 personas se concentran en el centro de Madrid para apoyar a la familia de un chico en coma por una negligencia

Actualizado 30/05/2010 17:25:35 CET

MADRID, 30 May. (EUROPA PRESS) -

Unas 200 personas se concentraron este mediodía en la céntrica plaza de Jacinto Benavente para apoyar a la familia de Antonio Meño, que lleva 20 años en coma irreversible como consecuencia de una negligencia médica mientras se sometía a una rinoplastia.

El calor registrado esta mañana en las calles de la capital no impidió a decenas de personas desplazarse al centro de Madrid, donde la familia de Antonio había organizado un acto para dar visibilidad a su situación, y es que llevan acampados un año frente a una de las dependencias del Ministerio de Justicia para reclamar que la Administración les haga caso.

Hace 20 años Antonio se sometió a una operación de cirugía de nariz. Según indican, el anestesista se ausentó del quirófano por unos minutos, en los que el tubo de anestesia endotraqueal conectado a la máquina por la que respiraba el paciente se desconectó. En una primera instancia se reconoció la negligencia y el anestesista fue condenado, aunque posteriores sentencias fueron desfavorables a la familia, quien está obligada ahora a pagar unas costas superiores a los 400.000 euros.

Con la movilización, que llevó el lema 'Justicia para Antonio', se exigió responsabilidad ante el Departamento de Derechos Humanos en Ginebra por rechazar su caso "por no considerarlo de su competencia" y al Congreso de España por el rechazo "sistemático al no considerar ni prioritario ni de su competencia la admisión de todas las firmas presentadas".

De hecho, fueron muchas las personas que aprovecharon esta mañana para dejar su firma de apoyo a la familia, que se sumaron a las miles que ya había, que parten de la premisa de que el estado en el que se encuentra el chico es a raíz de una negligencia médica y que, a cambio, debe recibir una indemnización.

Además, durante el acto, varios familiares de Antonio agradecieron el apoyo de todas las personas que les han ayudado, y dos personas contaron sus historias personales, similares a la vivida por Antonio y su familia.

ÚLTIMOS PASOS

Uno de los últimos pasos que dio la familia tiene que ver con la aparición, después de tantos años, de un médico que estuvo en la intervención médica y cuya declaración pone de manifiesto que la familia, que todavía no ha sido indemnizada por los hechos, tenía razón al considerar que había habido de por medio una negligencia médica.

Es un rayo de luz después de 20 años de litigios, y en un momento en el que están a punto de perder su casa y, además, se les obliga a pagar unas costas millonarias. Este testimonio puede cambiarlo todo puesto que sus palabras vienen a afirmar todo lo denunciado por los padres en su día, que aunque en un principio fue admitido, después varios jueces lo fueron rechazando.

En su declaración, a la que tuvo acceso Europa Press, el doctor explicaba que durante la intervención observó que en el monitor de frecuencia cardiaca del quirófano se producía "una alteración de ritmo cardiaco", por lo que lo comentó a sus compañeros y llamaron a la auxiliar de clínica circulante "ya que no se encontraba en quirófano el anestesista".

Según relata, el anestesista, pieza clave en los juicios anteriores porque la familia estaba convencida de que su trabajo tuvo mucho que ver con el estado en el que se quedó su hijo, estaba en otro quirófano y llegó "al cabo de unos minutos" cuando pudo comprobar que el tubo de la máquina a través de la cual respiraba el paciente estaba desconectado.

"El anestesista en este momento exclamó '¡Dios mío, se ha desconectado'", declara el doctor, que, a renglón seguido, manifiesta que el propio anestesista "inmediatamente" conectó el tubo a la máquina y comenzó a ventilar al paciente con oxígeno puro. "Posteriormente, le intentó despertar, cosa que no consiguió", añade.

El doctor explica que declara esto ahora porque no supo la verdad de lo sucedido hasta que un día, paseando por la calle, se encontró con la casa ambulante de la familia Meño. Él, hasta entonces, tenía entendido que el doctor que dirigía la operación había sido absuelto y que el anestesista había sido condenado, y que, además, habían recibido indemnización económica para paliar los daños.

Esta declaración abre las puertas a un recurso de revisión, que ya ha sido anunciado ante el Tribunal Supremo, y con el que, además, se ha pedido a las demás partes que retiren las costas e invitado a una solución amistosa "con el fin acabar con el sufrimiento que la familia Meño lleva padeciendo desde hace más de veinte años", señaló la familia.

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