Unas 80 personas de comunidad terapeútica El Batán se reúnen para realizar su cierre oficial en una jornada de debate

Actualizado 03/03/2012 19:30:00 CET

MADRID, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -

Unos 80 personas de la comunidad terapéutica El Batán, que muchos de ellos permanecen encerrados desde este miércoles por la tarde, se han reunido este sábado para realizar el cierre oficial de esta comunidad con el objetivo de invitar a una reflexión conjunta en torno al Cambio de Modelo en el Tratamiento de Drogodependientes que haga replantearse el "giro en la atención y la desatención" de la población drogodependiente.

En declaraciones a Europa Press, una de las encerradas ha señalado que el ambiente de la jornada ha sido "muy majo" y "emotivo", con discursos de antiguos usuarios que han estado en tratamiento y que han proclamado frases como "Yo volví a nacer".

A esta jornada de debate han asistido familiares, miembros de la Parroquia de Entrevías y antiguos usuarios, entre otros. La jornada, que ha comenzado a las 12 horas, se ha realizado en la finca de la Comunidad Terapéutica el Batán, donde han denunciado la situación y han propuesto líneas constructivas.

Una de las encerradas ha señalado que aún no se ha decidido hasta cuando se va alargar el encierro, y ha concretado que aunque su fin está fijado para mañana "se tiene que valorar la situación".

"Esta comunidad era el símbolo de trabajo que demostraba que con recursos, tiempo, profesionales, acompañamiento y esfuerzo personal era posible que personas con profundos problemas sociales como es el de la drogodependencia, reconstruyeran sus vidas y pasaran a formar parte constructiva de la sociedad", ha proseguido.

Asimismo, ha manifestado su deseo de "visibilizar la necesidad de este y todos los recursos que han sido cerrados a lo largo de estos últimos meses, como la narcosala, los pisos de reinserción o los centros ambulatorios, entre otros", ya que estos cierres "dejan a la población drogodependiente de la Comunidad de Madrid en situación de desatención".

"El primer escalón de la atención es la reducción del daño, y en el poblado de Valdemíngomez están muriendo personas a diario. Hasta los centros ambulatorios masificados como consecuencia del cierre de otros, consiguen una atención in extremis, más que un tratamiento real e integral necesario para superar dicho problema", ha añadido.

También, ha denunciado la situación de los "usuarios rechazados en recursos residenciales (comunidades y pisos) y de los usuarios que han visto truncado su proceso de tratamiento por estos cierres, que tras meses de esfuerzo son situados por la administración de nuevo, en el punto de partida, que es la calle".

Durante esta jornada que ha comenzado a las 11.30 con el acto de bienvenida y la presentación del entorno y sus instalaciones, se han realizado las siguientes actividades: un coloquio denominado 'El cierre de los dispositivos', una posterior comida popular, una representación de teatro y un coloquio llamado 'El futuro de la drogodependencia'.

SEGÚN EXTRABAJADORES, LAS DIFERENCIAS CON NUEVO CENTRO SON "EVIDENTES"

Extrabajadores de la comunidad terapéutica El Batán aseguraron este jueves que las diferencias con el nuevo centro residencial de atención a la drogodependencia, que ha abierto este mismo jueves sus puertas, son "evidentes".

El Batán es una finca en el término municipal de Chinchón, que además de estar "rodeada por árboles, río y huertos", está compuesta por tres grandes edificios, Álamos, Batán y La Vega, en los que se reparten las diferentes plazas.

Además, en Álamos hay nueve plazas para menores y totalmente dotado de instalaciones (aula educativa, comedor, cocina, salón, biblioteca, sala de reiki, gimnasio), profesionales (tres educadores, ocho auxiliares, trabajadora social, psicóloga, profesor) y otras actividades derivadas de otros profesionales comunes a los tres centros (escuela de padres, terapia ocupacional, servicio médico).

Por su parte, La Vega tiene capacidad para 15 usuarios adultos y con profesionales e instalaciones similares a las del edificio de Los Álamos, mientras que el tercer edificio, Batán, tiene capacidad para 32 usuarios adultos y cuenta con personal propio: cuatro educadores, nueve auxiliares, trabajadora social, y psicólogas, entre otros.

Además, ha recalcado que existían servicios comunes a los tres centros como el servicio médico (cuatro enfermeras, un médico y tres psiquiatras), servicio de cocina, de administración o transporte. "Es evidente la diferencia cualitativa y cuantitativa entre dos plantas de una clínica psiquiátrica y esto", ha añadido.

En este sentido, ha explicado que el objetivo de la comunidad terapéutica es posterior "al periodo de desintoxicación (en hospital o pisos específicos, cerrados actualmente), cuando los usuarios son derivados a la comunidad para que durante cuatro meses" se integren en la sociedad. "Hace un año las estancias eran de seis u ocho meses, pero la agencia 'consideró' que mejor cuatro", ha añadido.

Así, ha aclarado que en estas comunidades se integran "poco a poco en la vida" en común con otras personas, "para más adelante dar paso a la vida en sociedad". "Para personas que llevan años en situación de calle, con pérdida de relaciones familiares y sociales en general, en definitiva una desestructuración personal importante, es imprescindible un recurso residencial y convivencial", ha considerado.

En esto, el tratamiento tiene que ser, ha dicho, "bio-psico-social". "Tienen que adquirir hábitos saludables, mejorar la autoestima, las habilidades sociales, el trabajo terapéutico a nivel individual y grupal..., en definitiva, conseguir un nivel de autonomía que permita encauzar una vida normalizada", ha apostillado.

Algunos de los extrabajadores aseguran que la diferencia con el nuevo centro es "abismal", entre otras cosas, porque los drogodependientes pasarán de estar atendidas por unas 60 personas a tener una plantilla de 24. También afirman que en la práctica las plazas residenciales serán menos, porque en El Batán "había 56 y ahora serán 40", ha afirmado.

Los extrabajadores lamentan que desde la Agencia Antidroga se diga que no son empleados suyos "cuando los recursos" que utilizan sí que les corresponden; que digan que están más preocupados por sus puestos de trabajo "cuando lo que les interesa es la atención de los usuarios" y que la gerente, Almudena Pérez, de este organismo "cambie sus declaraciones, según hable con unos o con otros".

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