Acusado de asesinar a su exnovia de 82 puñaladas niega que la agrediera

 

Acusado de asesinar a su exnovia de 82 puñaladas niega que la agrediera

Audiencia Provincial de Madrid
EUROPA PRESS
Actualizado 14/12/2011 13:56:49 CET

Reconoce que no recuerda nada y que la noche anterior al crimen estuvo vigilando a Ivana al sospechar de que estaba con otro hombre

MADRID, 14 Dic. (EUROPA PRESS) -

Sergio G.M., acusado de asesinar a su exnovia de 82 puñaladas en su casa de Brunete, ha manifestado en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid que no agredió a Ivana S.F., si bien ha reconocido que no recuerda nada de lo sucedido la tarde del 21 de enero de 2008. "Yo no agredí a Ivana. Yo la quería mucho", ha aseverado.

Un Jurado Popular ha retomado este miércoles el juicio contra Sergio G.M., quien se enfrenta a veinte años de prisión por un delito de asesinato, con la agravante de parentesco. El abogado defensor solicita que se le interne en un centro psiquiátrico por el trastorno de personalidad que padece desde la infancia.

Según el fiscal, Ivana S.F., de 32 años, murió de 82 puñaladas días después de comunicar a su pareja su intención de romper la relación, un hecho que éste no aceptó. La víctima estaba divorciada y tenía la custodia de sus dos hijos, de 10 y 11 años. La joven murió de una puñalada mortal que le atravesó el corazón, una cuchillada que recibió después de ser agredida con diferentes cuchillos en todas las partes del cuerpo a manos de su agresor.

En su declaración, el acusado ha insistido en que no le hizo nada esa noche y ha asegurado que sólo recuerda que se fue a dormir después de estar horas consumiendo droga con la víctima. "Me quedé dormido y a las horas estaba siendo detenido por la Guardia Civil", ha indicado.

El procesado, que inició la relación con Ivana en diciembre de 2008 tras conocerla en un hospital psiquiátrico de Majadahonda, ha señalado que en la época de los hechos nunca se habló de romper la relación, pero ha indicado que dejaron de convivir porque ella estaba enganchada a la cocaína.

"Consumíamos en todo momento. Cuando tenía a mis hijos procuraba no consumir", ha señalado y ha insistido en que Ivana y él "seguían juntos". "Nuestra relación era muy buena y estábamos muy bien juntos", ha reseñado.

Además, ha relatado que el fin de semana anterior a los hechos mantuvo un discusión con Ivana debido a que le achacaba que estaba con otro hombre a raíz de unos mensajes que le vio en el móvil Y ha reconocido que la noche del crimen estuvo vigilando a la víctima.

"Se me pasaba por la mente suicidarme. No tenía pensamiento violento. Estuve consumiendo cocaína y vigilando si estaba con este chico", ha dicho. "Tenía una adicción. Empecé cuando conocí a Ivana. Me dijo que me iba a curarme la depresión, que era maravilloso. Me amenazó con dejarme si no seguía sus hábitos", ha agregado.

DICE QUE CONSUMIERON COCAÍNA

En la mañana del 21 de enero, el presunto agresor quedó con su pareja y dejaron a los niños en el colegio. Después fueron a tomar café y acabaron en casa de Ivana consumiendo cocaína. "Ella hablaba de lo que nos queríamos. Estuvimos horas hasta que se nos acabó la droga. Ella quería hacer al amor. Se puso cariñosa. Yo no quise y llamó al otro. Yo me sentí como una mierda", ha relatado.

Tras ello, la pareja se desplazó a Quijorna a conseguir más droga y regresaron al domicilio, volviendo a consumir. Según su versión, Ivana le hizo sentir como "una mierda" al menospreciarle de forma constante, lo que le llevó a tener ganas de suicidarse.

"Yo me sentí arruinado. Estaba muy cansado y me quedé dormido en el sofá y a las horas estaba siendo detenido por la Guardia Civil. Me encontré esposado boca abajo. Había mucha gente. Pensé que estaban ahí porque me seguían por traficar con drogas", ha asegurado. A preguntas sobre si acuchilló a Ivana con diferentes cuchillos, el procesado ha replicado: "no le hice nada". "Yo a Ivana no la hice nada. Yo quería a Ivana", ha aseverado.

"NO ME PUDE IMAGINAR DE QUE ESTABA CON SU ASESINO"

Por su parte, el padre de la víctima ha recordado que un día antes del asesinato, Ivana fue a llevar a las niñas al colegio, pero no le arrancaba el coche porque le habían echado sal en el depósito. "Sospechamos de que había sido él porque mi hija no tenía enemigos", ha señalado. Ese día, acudieron a la Guardia Civil a denunciar los hechos, pero no hicieron nada.

"La última vez que hablé con ella, me llamó para un tema del seguro del coche. Ni me podía figurar de que en ese momento iba a estar con su asesino. Supuse que estaba en su casa, pero no nos dijo con quién estaba", ha recordado visiblemente emocionado.

Además, el padre ha indicado que no era consciente de la adicción de su hija a la cocaína, aunque sabía que podía consumir de forma esporádica. Ante las preguntas del abogado defensor en esta línea, el hombre le ha espetado que no se estaba juzgando a su hija.

Por su parte, la madre ha contado que el domingo antes del crimen su hija les comunicó que iba a romper la relación con Sergio. "Yo me quedé tranquila porque ese chico no le convenía", ha señalado.

Según su madre, Ivana le comentó a sus padres que se fueran tranquilos a la playa, ya que "todo estaba bien". Sobre su relación, ha dicho que "desde el punto de vista de su hija, ella era feliz" y ha añadido que "en ningún momento quería hacer daño a Sergio".

Un vecino ha contado que esa noche escuchó gritos de socorro y fueron a la puerta de la casa de Ivana, pero nadie abrió. "Eso no paraba. No era una riña familiar, era algo mucho más gordo. Llamamos a la Guardia Civil, que no tardó ni un minuto. No recuerdo si vi sangre, uno tiende a olvidar cosas así", ha narrado. "Es un suceso que se olvida. Lo que no puedo olvidar son los gritos de esa mujer", ha dicho.

Según el fiscal, el procesado había mantenido una relación sentimental análoga al matrimonio con la víctima, con quien convivió hasta septiembre de 2009. Sobre las 13 horas del 21 de enero de 2010, el acusado atacó a su pareja con un arma blanca y ésta intentó escapar sin éxito. Tras tirarla contra el suela, el hombre asestó a la víctima hasta un total de 82 puñaladas, lo que le provocó la muerte inmediata

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