Amigos de un joven fallecido cuando desmontaba un escenario protestarán hoy por la precariedad del sector

 

Amigos de un joven fallecido cuando desmontaba un escenario protestarán hoy por la precariedad del sector

Actualizado 22/06/2007 21:15:23 CET

MADRID, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

Representantes sindicales, amigos y compañeros de David Marín, el trabajador de 22 años que perdió la vida hace un año cuando desmontaba el escenario de un concierto en el Estadio Vicente Calderón, se concentrarán esta tarde para llamar la atención sobre las "penosas" condiciones laborales que sufren los empleados en esta actividad, tanto a nivel salarial y de jornada como de falta de medidas de seguridad.

La protesta se desarrollará de 19.00 a 21.00 horas frente al número 32 de la Gran Vía, donde tiene su sede la Cadena Ser, para pedir responsabilidades a la empresa por el accidente laboral en el que perdió la vida el joven ya que el concierto fue organizado para celebrar el 40 aniversario del programa radiofónico 'Los 40 principales'.

Concretamente, el suceso ocurrió cuando el joven, natural de Móstoles, sufrió heridas muy graves después de que una barra de hierro, situada a tres metros de altura, le cayera en la cabeza mientras trabajaba en el desmontaje del escenario del evento musical, celebrado el 18 de junio. David ingresó en el hospital en estado crítico y falleció tras cinco días en coma.

Según el comunicado de la convocatoria, los trabajadores que participaron, junto al ya fallecido, en la retirada del escenario "no tenían contrato, cobraban la hora a 5 euros y no disponían de casco ni de otras medidas básicas de seguridad, como arneses".

Además, los promotores de la protesta reprochan que, tras el suceso, sólo trascendiera a la opinión pública el éxito del concierto, sin mención alguna al fallecimiento del joven.

QUERELLA CONTRA LA EMPRESA.

La madre de la víctima, Rosa Puras, aseguró a Europa Press que, nada más producirse el accidente, la empresa, Pase Producciones, "ordenó aligerar el desmontaje de las instalaciones para que no se pudiera comprobar la falta total de medidas de seguridad y se encargó de repartir cascos para evitar sanciones ante una posible inspección".

También denunció que la ambulancia accedió "con muchísimas dificultades a la zona del suceso por la cantidad de tubos que se encontraban el suelo" y señaló que "no había responsables ni coordinadores de trabajo en el estadio, y el responsable de inspección llegó 24 horas después".

Con estos argumentos, la familia del fallecido interpuso días después del suceso una querella criminal contra la compañía "y todas las subcontratas que había detrás, pidiendo responsabilidades a los máximos responsables", caso que aún está en proceso de investigación a la espera de juicio.

"Pedimos responsabilidades de cárcel para que los empresarios escarmienten y no vuelva a ver un muerto más. Un casco, que vale 2,5 euros, hubiera salvado la vida de mi hijo", advirtió la madre del joven fallecido.

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