El búnker de El Capricho cierra al público de forma temporal para poder duplicar sus visitas y reservarlas por Internet

 

El búnker de El Capricho cierra al público de forma temporal para poder duplicar sus visitas y reservarlas por Internet

El Búnker de El Capricho
EUROPA PRESS
Publicado 20/03/2017 10:59:37CET

MADRID, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Ayuntamiento de Madrid ha decidido "reorganizar" las visitas a el búnker de El Capricho, cerrado de forma temporal, debido a la "gran demanda" que tenía el espacio para ser visitado, con el fin de duplicar el número de visitas a realizar y que éstas se puedan reservar a través de Internet.

Fuentes del área de Cultura han señalado a Europa Press que, además, si antes tramitaba las visitas a este espacio el área de Medio Ambiente, ahora se hará cargo el área de Cultura.

Debido a esta "reorganización" en las visitas al búnker, este permanece cerrado a la espera de tener finalizado el nuevo programa para que pueda ser contemplado. Se prevé que la fecha de reapertura sea el mes de abril.

Por su parte, la empresa que gestiona las visitas guiadas al búnker han señalado en declaraciones a Europa Press que ellos no han recibido "ninguna explicación sobre el parón en las visitas".

El búnker de la Guerra Civil que se conserva en El Capricho, en la Alameda de Osuna, abrió al público en mayo del año pasado. Entonces, las visitas guiadas eran gratuitas y tenían lugar todos los sábados y domingos, cuatro cada día, a las 10, 10.30, 11 y 11.30 horas, de veinte minutos de duración.

EL BÚNKER DE EL CAPRICHO

El búnker empezó a construirse en mayo de 1937, cuando la Junta de Defensa de Madrid decidió que el alto mando republicano abandonara los sótanos del Ministerio de Hacienda para instalarse en un emplazamiento más seguro.

Las instalaciones del Jardín fueron utilizadas por el presidente de la Junta de Defensa de Madrid y Jefe del Ejército del Centro, el general José Miaja, que tuvo su residencia y despacho en el palacio hasta 1938. Su puesto sería ocupado posteriormente por el coronel Segismundo Casado López, que mantendría el Cuartel General de Centro en La Alameda hasta el final de la guerra.

Para ello se realizaron diferentes obras de adaptación, que incluyeron un refugio contra bombardeos, reformas en el palacio, el polvorín que está situado a la entrada del jardín junto a la denominada 'Casa de la Vieja', y diez pabellones ligeros para el alojamiento de las tropas y un pabellón de comunicaciones. Estas últimas construcciones ya han desparecido.

La construcción del búnker supuso la extracción de varios miles de metros cúbicos de tierra, 200 metros cúbicos de construcción de ladrillo y más de 70 metros cúbicos de hormigón para el blindaje. Además, y dada la preocupación existente por la posible utilización de gases en los ataques, se diseñó de modo que fuera estanco.

En la estructura del refugio se pueden identificar un depósito de agua alimentado por uno de los viajes de agua del jardín, una fosa séptica con tubería de evacuación, un sistema de ventilación a través por medio de bombas eléctricas, un generador de energía alimentado por gasoil, e instalaciones para 200 personas.

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