La capital está adaptada para personas en silla de ruedas pero no para sordos, según un estudio

Actualizado 04/03/2011 14:26:25 CET

MADRID, 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

La ciudad de Madrid está adaptada para personas en silla de ruedas pero no para sordos e invidentes, según un estudio elaborado por Eroski Consumer, que ha analizado la accesibilidad de un edificio municipal, un hospital público y una estación de tren de 18 capitales españolas, entre ellas Madrid.

La capital se sitúa en la media del resto de ciudades en lo que a la accesibilidad se refiere pero la nota final otorgada ('aceptable') "da buena cuenta de la necesidad de incrementar los esfuerzos en este sentido", señalan los responsables del estudio.

Por tipo de discapacidad, las personas en silla de ruedas son las que disponen de más facilidades ('bien') frente al 'aceptable' de la accesibilidad para personas invidentes y el 'regular' de las personas sordas.

La primera de las visitas tenía como destino una oficina municipal del Ayuntamiento de Madrid ubicada en Príncipe de Vergara. El técnico, acompañado de las tres personas discapacitadas (una por visita), se dirigió a este edificio para que la persona discapacitada solicitara el certificado de empadronamiento.

De esta manera, se comprobaría cómo era la atención del personal hacia ese usuario con discapacidad. Como valoraciones generales, las notas se repartieron de la siguiente manera: medidas para facilitar la accesibilidad de persona con discapacidad física ('muy bien'), visual ('aceptable') y suspenso ('regular') en el caso de la adaptabilidad para personas con algún tipo de discapacidad auditiva.

En el trayecto de cinco minutos hasta el edificio municipal, se encontraron ciertas deficiencias: se vieron semáforos que no tenían pantalla para avisar de los segundos que quedaban para que se pusiera en rojo.

Además, en algunas ocasiones los bordillos contaban con más de 14 centímetros de altura y a veces tampoco estaban rebajados (algo peligroso para personas en silla de ruedas o con problemas de visión) y "el pavimento no era estable en algunos tramos del recorrido", según denuncian.

Una vez en la entrada, lo más satisfactorio es que la puerta de acceso es automática y que hay rampas no mecánicas para salvar los escalones. Ya en el interior, destacan como aspectos positivos el hecho de que había mostradores de atención al público a una altura adecuada para una persona en silla de ruedas y los aseos visitados estaban adaptados para usuarios con discapacidad motriz.

Además, la máquina electrónica para coger turno dispone de instrucciones visuales y el interior del espacio está libre de obstáculos con lo cual no supone un peligro para personas invidentes. Sin embargo, lo más negativo es que no se ofrece servicio profesional de intérprete de lengua de signos.

Asimismo, la máquina electrónica para coger turno no dispone las instrucciones o botones "en braille o relieve y las puertas, paredes y suelos no son de un color contrastado para personas con visión reducida", han apuntado.

La siguiente visita se hizo a la zona de consultas externas del hospital La Paz. Allí, la mejor valoración, aunque no del todo satisfactoria, recayó en la accesibilidad para personas en silla de ruedas ('aceptable). No puede decirse lo mismo de las herramientas observadas para facilitar la vida a personas sordas e invidentes (ambas suspenden con un 'regular').

Fiel reflejo de las carencias observadas en los tres capítulos es el hecho de que no existiese un servicio de intérprete de lengua de signos, que no se viera un dispositivo visual que avisase al paciente de su entrada en la consulta, la existencia de mobiliario que sobresalían de la pared y del techo y que podían suponer un peligro para personas invidentes, escaleras mecánicas inutilizables o que los grifos de los baños vistos no se accionasen mediante un sistema de presión o palanca.

LA ESTACIÓN DE TREN PREPARADA PARA LAS SILLAS DE RUEDAS

En el ejemplo anterior queda reflejado cómo las personas con discapacidad motriz tenían más facilidades y comodidades a la hora de desplazarse por la oficina municipal del Ayuntamiento de Madrid o por la zona de consultas externas del hospital La Paz, algo que se repite en el caso de la estación de tren de Atocha, cuya adaptabilidad es buena para los viajeros en silla de ruedas.

Sin embargo, no lo es tanto para usuarios con discapacidad visual y auditiva ('aceptable' en ambos casos). Y es que, según el estudio, falta información visual sobre retrasos o incidencias, el servicio de intérprete sólo se ofrece un día a la semana y los aseos analizados no disponen de un sistema visual que indicara si el baño está ocupado o libre.

También señalan que algunas zonas del pavimento resbalaban en el recorrido hasta la estación de tren y que el ascensor empleado no tenía dispositivo acústico (de la apertura o cierre de puertas o de la llegada a los distintos pisos).

Por su parte, se comprobó que en los bordes de los andenes hay bandas de seguridad, hay huecos en la parte inferior de las puertas de los aseos (imprescindible para una persona sorda que se quede encerrada en el baño), se vieron plazas de aparcamiento en superficie reservadas para personas discapacitadas y no había obstáculos para ir de un lado a otro de la estación (zona de ocio, cafetería, andenes, mostradores de información y venta de billetes).

Para llevar a cabo el estudio se contó con la colaboración de la Federación de Asociaciones de Retinosis Pigmentaria (FARPE), la Plataforma Representativa Estatal de Discapacitados Físicos (Predif) y el Centro Altatorre de Personas Sordas de Madrid.