El consumo moderado de cerveza en adultos sanos podría aportar beneficios al sistema inmune y a la salud ósea

 

El consumo moderado de cerveza en adultos sanos podría aportar beneficios al sistema inmune y a la salud ósea

Publicado 19/05/2017 17:03:55CET

MADRID, 19 May. (EUROPA PRESS) -

El consumo moderado de cerveza podría aportar beneficios a los sistemas cardiovascular, inmune, neurológico y a la salud ósea, según ha destacado la directora del Grupo de Inmunonutrición del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ascensión Marcos.

Marcos ha ofrecido una ponencia sobre los 'Efectos del consumo moderado de cerveza en adultos sanos' en el marco del I Congreso Junior CyTA, organizado conjuntamente por las tres Universidades Públicas de la Comunidad Autónoma de Madrid que imparten el Grado de Ciencia y Tecnología de los Alimentos: Autónoma de Madrid, Complutense de Madrid y Rey Juan Carlos.

"La cerveza es una bebida de baja graduación alcohólica que consumida con moderación y dentro del patrón de la Dieta Mediterránea podría aportar beneficios a los hábitos alimenticios de los españoles, así como a sus sistemas cardiovascular, inmune, neurológico y a la salud ósea", ha explicado Marcos.

Según la investigadora, diversos estudios confirman que la cerveza, consumida de forma modera por adultos sanos, podría mejorar la respuesta inmune contra los agentes responsables del desarrollo de enfermedades infecciosas. Además, según una investigación realizada por el entonces denominado Instituto del Frío (actual ICTAN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en adultos sanos, el consumo moderado de cerveza durante un mes podría producir una mejora en el sistema inmunológico, especialmente en las mujeres.

Se entiende por consumo moderado de alcohol una ingesta que no supere los 30 g/día en los hombres (tres cañas de cerveza tradicional o 600 ml) y los 20g/día para las mujeres (dos cañas o 400 ml), y es aconsejable ingerirla acompañada de alimentos sólidos, dentro del patrón de consumo de la Dieta Mediterránea.

LA CERVEZA Y HÁBITOS DE CONSUMO SALUDABLE

Marcos ha hecho referencia al estudio 'Relación entre el consumo moderado de cerveza, calidad nutricional de la dieta y tipo de hábitos alimentarios', que ha analizado los hábitos alimentarios de un grupo de adultos sanos de entre 18 y 50 años de edad, prestando especial atención a la incidencia de la ingesta moderada de cerveza en la calidad nutricional de su dieta. Los resultados evidencian que la alimentación de los consumidores habituales de cerveza se acerca en mayor medida a las recomendaciones nutricionales de los expertos.

Asimismo, los consumidores moderados y habituales de cerveza presentaron una composición corporal más adecuada que los no consumidores, especialmente en el caso de los varones, quienes mostraron una menor circunferencia de cintura y porcentaje de masa corporal.

Ascensión Marcos ha explicado también que existen numerosas evidencias científicas sobre los posibles efectos beneficiosos del consumo moderado de bebidas fermentadas (cerveza, vino y sidra) en la salud cardiovascular, por su contenido en antioxidantes naturales , entre los que destacan los polifenoles.

Según un estudio, el lúpulo contenido en la cerveza podría influir positivamente en los parámetros sanguíneos del metabolismo oxidativo, evitando la oxidación de las células. La investigación afirma que, tras el consumo de cerveza sin alcohol, existe una reducción en los biomarcadores de inflamación y en el daño oxidativo, y un aumento en la defensa antioxidante, implicaciones importantes en las enfermedades cardiovasculares.

También se ha comprobado científicamente que tras un consumo moderado de cerveza la concentración de colesterol denominado bueno (fracción HDL del colesterol) podría experimentar un aumento en sangre, que se asocia a un menor riesgo de cardiopatías isquémicas y, en general, participa en la protección del organismo frente a enfermedades cardiovasculares. Asimismo, cada vez hay más datos que indican que el consumo moderado de cerveza también podría poseer cualidades antiinflamatorias y contribuir, así, a la reducción del riesgo cardiovascular.

UNA BEBIDA QUE NO ENGORDA

Marcos ha abogado por desterrar el falso mito de la "barriga cervecera", ya que el consumo moderado de esta bebida no es culpable de la obesidad, sino una alimentación desequilibrada, la falta de ejercicio y, en algunos casos, la información genética.

En este sentido, diversos estudios demuestran que la aportación calórica de la cerveza es muy baja. Una caña de 200 ml tiene tan sólo 90 kcal y en el caso de la cerveza sin alcohol esta cantidad se reduce a una media de 34 kcal/200 ml.

De hecho, según el estudio 'Asociación entre el consumo moderado de cerveza tradicional y sin alcohol y la composición corporal', el consumo moderado de cerveza no provoca un aumento de peso ni modificaciones en la composición corporal.

Desde su fundación en 1998, el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS), entidad de carácter científico que promueve la investigación sobre las propiedades nutricionales del consumo moderado de cerveza y su relación con la salud, se encarga de dar respuesta a la demanda informativa existente en nuestro país en torno a esta bebida apoyando todas aquellas iniciativas relacionadas con su investigación y proporcionando a los profesionales sanitarios y la sociedad información objetiva y contrastada, bajo la supervisión de los profesionales de la medicina, la dietética y la nutrición que conforman el Comité Científico de esta entidad.

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