Entidades sociales piden infraestructuras de cara a la primera asamblea de la Cañada Real: "No llega ni agua ni luz"

 

Entidades sociales piden infraestructuras de cara a la primera asamblea de la Cañada Real: "No llega ni agua ni luz"

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Cañada Real
EUROPA PRESS
Publicado 12/07/2017 17:35:22CET

MADRID, 12 Jul. (EUROPA PRESS) -

Diferentes entidades sociales y ONG han reclamado este miércoles que se instauren infraestructuras en los sectores más desfavorecidos de la Cañada Real, que carece de carreteras transitables y servicios de luz y agua, de cara a la primera asamblea de la Cañada en la que este jueves se reunirán con representantes de todos los grupos políticos de la Comunidad y de los ayuntamientos de Madrid, Rivas y Coslada.

Así, los grupos municipales y regionales se darán cita por primera vez con las entidades y asociaciones de vecinos para "reflexionar y discutir" las implicaciones que el Pacto Regional --aprobado en la Asamblea de Madrid en abril-- tendrá en los seis sectores de la Cañada, que ocupan unos 16 kilómetros de actuación y se dividieron en los años 90 según las vías y carreteras de referencia "sin seguir ningún criterio urbanístico", uno de los hechos que el Pacto Regional pretende enmendar.

Según han indicado representantes de Cruz Roja durante una visita guiada a los medios de comunicación, el objetivo de esta "histórica" reunión será el comenzar a elevar propuestas de cara al futuro del enclave, que se encuentra a las espera de un realojo a los vecinos de zonas más precarias. Entre los seis sectores que dividen el barrio se cuentan alrededor de 10.000 habitantes (sobre todo españoles, gitanos y marroquíes), 2.500 de ellos menores, residentes en zona no urbanizable.

"Los servicios públicos han tenido muy olvidada esta zona de Madrid", ha señalado el párroco de la iglesia de Santo Domingo de La Calzada, Agustín Rodríguez, que es también un conocido activista por los derechos de los pobladores de la Cañada. Junto a él se encuentran las entidades sociales y activistas que guían la expedición, entre todos utilizan como centro de operaciones la antigua fábrica de muebles de la Cañada, donde se alojan las sedes de grupos como Cáritas, Cruz Roja o el Proyecto Aspas del Ayuntamiento de Madrid, entre otros.

Además de ayudar a los vecinos en problemas concretos y contribuir a la mejora de la calidad de vida del barrio, estos grupos se centran en reforzar y facilitar el acceso a la educación de los más de 2.000 niños de la Cañada, ya que muchos de ellos tienen "dificultades curriculares" y se desarrollan en un entorno analfabeto o que no genera aspiraciones de estudio. La mayoría de ellos, que no entra a la escuela hasta los seis años y carece de "habilidades básicas" en su educación, camina hasta cuatro kilómetros en vías sin asfaltar para llegar al transporte público que les lleva a la escuela.

Según ha declarado Rodríguez, las familias residentes en los sectores más marginales están empadronadas, participan en la vida pública de su distrito (van a sus respectivas escuelas y centros de salud) y aportan activamente a la economía del distrito, pero la percepción desde fuera es que sólo se dedican al tráfico de drogas (existente únicamente en los sectores 5 y 6). "La zona en la que viven no forma parte de la ciudad", ha asegurado el cura, quien espera que el Pacto Regional cambie la situación a lo largo de los próximos meses.

Cuanto más al sur se viaja por la Cañada Real, más deprimidos se vuelven los sectores. El más marginal es el sector VI, situado a la altura de Getafe, en el que se planea un desmantelamiento por parte de la Comunidad y donde la población "se encuentra muy alejada de cualquier realidad habitacional y de ciudadanía", ha indicado una de las coordinadoras de los activistas, Susana Camacho.

Los vecinos de los sectores más humildes viven en carreteras accidentadas y serpenteantes llenas de escombros y basura tanto que "parece una zona de guerra", como han indicado algunos de los guías, y su lugar de residencia (en el antiguo cauce de un río) convierten la zona en un espacio de riesgo extremo en la que los sucesos meteorológicos tienen una fuerte sacudida --las lluvias de la semana pasada inundaron varias viviendas y obligaron a realojar a los vecinos--.

INFRAVIVIENDAS EN LA CAÑADA

Las casas están construidas con una gran variedad de materiales, yendo desde edificaciones rústicas de ladrillo hasta chabolas e infraviviendas levantadas a base de paneles de chapa, lonas y neumáticos, muchas de ellas sin techo bajo el que resguardarse en caso de tormenta y con paredes derruidas.

La mayor parte de los habitantes de la Cañada, sobre todo las que habitan entre los sectores 3 y 6, carecen de suministros de agua corriente, luz o carreteras asfaltadas que conecten con las zonas urbanas de los municipios colindantes.

"El correo muchas veces no llega a las familias porque no hay señalética ni vías apropiadas, y muchas familias pierden la renta mínima porque no reciben los requerimientos en el buzón", ha mencionado Camacho, quien afirma que muchos repartidores "tienen miedo" de pasar por la Cañada.

"No llega ni agua ni luz. La gente se busca la vida con camiones semanales que les llevan bidones de agua desde el Ayuntamiento de Madrid y el Canal Isabel II", ha añadido la activista. Para conseguir electricidad, las familias de los sectores más pobres utilizan generadores individuales, mientras que las de zonas más adaptadas (sectores I y II) realizan "enganches" en la red para conseguir luz sin contrato.

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