La familia del enfermero asesinado en 2011 solicita que se condena a 15 años al presunto autor del crimen

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EUROPA PRESS
Actualizado 22/10/2012 14:06:07 CET

MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

La representación procesal de la familia de Ángel G.R., el enfermero que apareció apuñalado en su casa de la calle Ríos Rosas en enero de 2011, ha mantenido la acusación de 15 años de prisión para Rafael A.R. por un delito de homicidio al considerar que hay prueba suficiente que apunta a que fue el autor del crimen.

Rafael A. R. se sentó la pasada semana en el banquillo de los acusados a instancias de la acusación particular, ya que la Fiscalía de Madrid no le acusa del crimen. En la sesión de este lunes, el tribunal ha entregado al jurado popular el objeto del veredicto, que lo conforman los hechos sobre los que tendrán que decidir para sustentar una posible acusación o absolución.

Pese a que la fiscal y la defensa insisten en la inocencia del acusado, el abogado de la acusación particular ha destacado en los pasillos de la Audiencia de Madrid que hay pruebas que enervan su presunción de inocencia. Entre las pruebas, sostiene que el procesado robó el móvil de la víctima entre las horas en las que se cometió el crimen el 30 de enero de 2011.

Además, ha recordado que la Policía halló en su vivienda varias prendas de vestir con sangre, como la localizada en unas zapatillas. Sin embargo, la Policía Científica no extrajo el perfil genético de la misma.

RELATO DE LOS HECHOS

Según el fiscal, un día antes de los hechos el acusado estuvo en la casa para mantener una relación con el fallecido. Como no logró su propósito, se llevó su móvil. No obstante, reclama su libre absolución al estimar que no es el autor de los hechos.

El cuerpo del enfermero, Ángel G. R., de 52 años, fue hallado sin vida a primera hora de ese día. La víctima trabajaba en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

El cadáver se localizó en posición de cúbito lateral, desnudo, tapado con una alfombra y con varias heridas de arma blanca. La habitación donde fue hallado el cuerpo estaba revuelta y llena de sangre pero el resto de la vivienda estaba en orden.

Los investigadores pronto averiguaron que los presuntos autores del hecho, tras cometer el crimen, sustrajeron del interior del domicilio un teléfono móvil y un ordenador portátil propiedad de la víctima, por lo que centraron sus pesquisas en estos aparatos electrónicos.

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