El Fernán Gómez acoge desde el 2 de octubre una exposición con cerca de 200 objetos originales del Titanic

Actualizado 22/09/2015 19:30:45 CET

MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Fernán Gómez acoge desde el 2 de octubre la exposición 'Titanic The Exhibition', con cerca de 200 objetos originales del trasatlántico, ha informado la organización en un comunicado.

La exposición, que ya han visitado dos millones de personas en el mundo, concluirá su estancia en la capital española el 6 de marzo, para continuar con su gira mundial.

La muestra reúne cerca de 200 objetos originales, algunos de los cuales se exponen por primera vez, desvelando al público historias desconocidas al tiempo que propone un viaje emotivo y, sobre todo, muy humano a través de la historia de este icono del siglo XX.

El visitante aprenderá cómo era la vida a bordo del más lujoso trasatlántico de todos los tiempos y se sentirá un viajero más de su travesía inaugural. Hay un recorrido por un pasillo de primera clase, se pueden observar los camarotes de tercera o tocar un auténtico iceberg.

Una audio-guía especial cuenta los testimonios originales de pasajeros que acompañan al visitante por los más de 1.500 metros cuadrados que componen la exposición.

TARIFA '5 AMIGOS'

Las entradas para visitar 'Titanic The Exhibition' ya están a la venta de manera anticipada, con un 50 por ciento sobre la tarifa general hasta el día 1 de octubre.

Además de estos tickets con un precio especial de seis euros, a partir de la inauguración se podrán adquirir a un precio de 12 euros (en fin de semana y festivo) y de 10 euros (de martes a viernes). Los grupos pequeños podrán adquirir el pack familiar o acogerse a la tarifa '5 amigos'.

Menores de edad, discapacitados, estudiantes, titulares de carnet joven, mayores de 65 años, miembros de familias numerosas o personas en situación de desempleo, entre otros colectivos, disfrutan también de precios reducidos.

Entre los objetos expuestos se encuentran la joya original que inspiró al cineasta James Cameron para escribir el guión de la oscarizada Titanic ('el corazón de la mar'); las únicas cartas que se conservan escritas por el primer oficial William Murdoch a bordo; el famoso anillo de la pasajera Gerda Lindell o relojes parados a la hora exacta del hundimiento.

La madrugada del 14 de abril de 1912, el sueco Malkolm Joakim Johnson descansaba en su camarote, como el resto de pasajeros a bordo del Titanic. De repente, una gran sacudida lo despertó. El buque había colisionado con un iceberg y, aunque aún no lo sabía, había dictado su sentencia de muerte.

En tan solo unas horas, aquella obra de ingeniería sin precedentes estaría hundida a más de cuatro kilómetros de la superficie y él muerto por congelación.

Su historia podría ser la de cualquiera otra de las 1.495 víctimas de una de las tragedias marítimas más terribles de todos los tiempos, pero Malkolm no era un pasajero cualquiera.

Aunque vestía como un emigrante cualquiera y se acomodaba en tercera clase, escondía un gran secreto en sus tobillos: el dinero suficiente para comprar la gran casa familiar que su padrastro administraba en Suecia.

Semanas antes del naufragio, este empresario sueco emigrado a Estados Unidos había decidido emprender un viaje para cambiar su vida.
Su intención era pagar al contado para recuperar la casa que había pertenecido a sus ancestros. Tuvo que regresar a Estados Unidos en el primer barco que zarpaba desde Europa ante la negativa de su padrastro, dueño del inmueble.

Eso sí, la noche antes de hacer las maletas de nuevo contó a su hermano lo que había intentado hacer y le mostró el sistema con el que había escondido, durante su largo viaje, los fajos de billetes a salvo de las miradas indiscretas.

Así pues, cuando su cuerpo fue recuperado del mar y entregado a su familia con un listado detallado de los objetos que portaba, un dato llamó la atención de su hermano: el cadáver había aparecido completamente vestido y calzado pero no llevaba calcetines. A pesar de los trámites que realizó la familia, la fortuna de Malkolm nunca se recuperó.

Sin embargo, sí consiguieron que se les entregaran varios objetos de gran relevancia histórica y personal, como una de las tres únicas sitting cards que se conservan en la actualidad (necesarias para sentarse a comer en el Titanic) y que desde el próximo día 2 se mostrarán por primera vez al público en Fernán Gómez.