Finalizan las obras de restauración de la fachada del Teatro Fernán Gómez de Madrid

Actualizado 28/04/2011 18:48:31 CET

MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las obras de restauración de la fachada del Teatro Fernán Gómez de Madrid han llegado a su fin, con la sustitución de la cascada original por una cortina de agua que evita las filtraciones y permite efectos visuales, y con la mejora de accesos, vestíbulos y oficinas, según ha informado este jueves el Ayuntamiento de la capital.

Así, este teatro municipal lucirá a partir de ahora un nuevo aspecto en su fachada e instalaciones, consiguiendo a la vez "una importante mejora en el uso de las instalaciones del teatro" y una renovación definitiva de su fisonomía mientras se mantiene la configuración original del centro.

Las actuaciones de acondicionamiento han consistido principalmente en la mejora y adecuación de accesos, vestíbulos y oficinas, así como en la recuperación de la fuente y estanques situados sobre el teatro. El autor del proyecto es el arquitecto Justo Benito y las obras han sido financiadas con cargo a los fondos Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad (FEES).

Entre las principales intervenciones destaca la construcción de una nueva zona de oficinas, con luz natural, que estará situada debajo del plano de la antigua cascada. Esta nueva área sustituye a los antiguos espacios de trabajo, que estaban situados en el interior del centro. Con esta disposición se consigue, además, acondicionar y ampliar notablemente los vestíbulos, que se renuevan y climatizan para mejorar el confort y el acceso a las distintas salas.

La disposición mantiene la configuración original y pone en valor el espacio donde se halla el 'Mapa del descubrimiento', que se convierte en el protagonista del nuevo vestíbulo. Las oficinas suponen una importante mejora en las condiciones de uso, en cuanto a luz natural y acceso desde el exterior, a la vez que sirven de base para la presencia renovada del teatro hacia la ciudad.

Para ello se plantea una nueva instalación, que se configura como cortina de agua, en sustitución de la original, evitándose así los problemas de ruido y las filtraciones que originaba la antigua cascada.

La novedosa instalación está formada por un sistema de control de 1.900 toberas situadas a lo largo de 75 metros de longitud que permiten multitud de posibilidades visuales, tanto por el control del agua como por su iluminación.

La instalación de este sistema supone un ahorro del 90 por ciento del gasto (de 550 kw a 50 kw), puesto que la antigua cascada se ha transformado en una fina cortina que recicla el agua del vaso inferior, y se han sustituido los antiguos focos por tecnología LED.