La futura Casa de las Asociaciones de Hortaleza se levanta en el antiguo colegio Rubén Darío, hasta ahora abandonado

Publicado 02/04/2018 11:57:24CET

Estas obras se suman a las del Espacio de Igualdad, una reivindicación histórica aprobada en pleno hace una década

MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

La futura Casa de las Asociaciones de Hortaleza, un espacio históricamente demandando por el tejido asociativo del distrito, se levanta en el antiguo colegio Rubén Darío, sin uso desde los 90 y hasta ahora abandonado y vandalizado.

Con un presupuesto de 849.989 euros, con cargo al Fondo de Reequilibrio Territorial, acaba de comenzar la primera fase de las obras de recuperación de este antiguo colegio, situado en la calle Matapozuelos.

Están en marcha las obras de demolición para acondicionar uno de los cuatro edificios del Rubén Darío. Estos trabajos se suman a los del Espacio de Igualdad, una reivindicación histórica aprobada en el pleno del distrito hace una década.

El más grande de los edificios, de unos 1.200 metros cuadrados, se ha rehabilitado para abrir próximamente la Casa de las Mujeres. Para hacerlo realidad se han destinado más de 1,51 millones de euros con cargo también al Fondo de Reequilibrio Territorial, recoge el Diario del Consistorio, consultado por Europa Press.

Fue en el Pleno de noviembre de 2008 cuando se aprobó por unanimidad la creación de un centro integral de la mujer con el voto unánime de todos los grupos. Se consiguió la desafectación del centro pero desde entonces no se había acometido actuación alguna.

CESIÓN DEL PEDRO ALVARADO

La Junta de Hortaleza, presidida por Yolanda Rodríguez, ha solicitado a la Comunidad de Madrid la cesión del colegio público Pedro Alvarado, cerrado desde hace más de ocho años, para que sea utilizado por los colectivos del barrio para que puedan reunirse allí y desarrollar sus actividades sociales.

Situado en la calle Andorra, 77, el centro lleva cerrado más de ocho años al estar cubiertas las necesidades de escolarización de la zona.
Con la cesión se evitaría, por un lado, el deterioro de estos edificios, muchos de ellos cerrados desde hace años, a la vez que se optimizan al máximo los recursos dotacionales existentes destinándolos a otra actividad distinta a la original siguiendo siempre el interés general.