Investigadores de la UCM concluyen que la ola de calor en junio de 2017 estuvo influenciada por el calentamiento global

Temperaturas, calor, verano, termómetro
EUROPA PRESS - Archivo
Publicado 07/03/2018 12:07:25CET

Advierten que este fenómeno es "un ejemplo del tipo de veranos que deberemos afrontar en las próximas décadas"

MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un grupo de investigadores del departamento de Física de la Tierra y Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y del Instituto de Geociencias (UCM-CSIC) ha concluido que la ola de calor de junio de 2017 se debió a dos factores: la entrada de aire de origen subtropical más potente en la historia de ese mes y el efecto del calentamiento global.

Según ha informado la UCM en un comunicado, esta investigación se acaba de publicar en un artículo de la revista Science, donde se analizan las características de la megaola de calor que entre el 10 y el 23 de junio de 2017 afectó a una superficie de unos 8 millones de kilómetros cuadrados localizada sobre Europa Occidental y Central y el Atlántico.

La ola causó récords de temperaturas tanto en escalas diarias como estacional (ya que la primavera también fue muy cálida), alcanzándose los 45 grados centígrados en la Península Ibérica, 35 en Reino Unido o no bajando de 25 en algunas zonas de Suiza. Además, en Portugal se produjeron incendios forestales que produjeron 66 fallecidos y cerca de 45.000 hectáreas quemadas.

El artículo recoge que este fenómeno tuvo características similares a otras megaolas de calor (como por ejemplo la de 2003); sin embargo, lo más destacado de este fenómeno es que es el más temprano que se ha producido en el continente europeo desde, al menos, 1948, que es cuando se disponen registros comparables. "Este episodio es un caso extremo de adelantamiento del verano que ha sido detectado en estudios del mismo grupo y que coincide con las proyecciones de los modelos climáticos", señalan.

El análisis de esta ola de calor revela que estuvo causada por la entrada de aire subtropical más potente que se ha producido hasta la fecha en este mes, debida a un sistema de altas presiones en altura (dorsal subtropical). De hecho, el artículo muestra que la masa que invadió la Península Ibérica tenía características más propias de los meses de julio y agosto que de junio.

Además, aseguran que los efectos asociados al cambio climático reforzaron el impacto asociada a esta masa cálida, pudiéndose cifrar los mismos en un mínimo de 0,7 grados centígrados con respecto al periodo 1948-1979.

"Este análisis, junto a los diferentes escenarios climáticos disponibles, llevan a pensar que, aunque no se han encontrados precedentes de un evento similar, se puede considerar que esta ola es un ejemplo del tipo de veranos que deberemos afrontar en las próximas décadas", advierten.