Un madroño en los nuevos Jardines de la Constitución, en Moratalaz, conmemora desde hoy la Carta Magna

Actualizado 04/12/2009 15:38:33 CET

Gallardón advierte de que "quien aliente la falsa ilusión de otras fórmulas distintas al acuerdo de los españoles cometería un grave error histórico"

Pérez (IU) reclama "una identidad común basada en la libertad" mientras Lucas pide trabajar para "derribar los muros de la desigualdad"

MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El distrito madrileño de Moratalaz conmemora desde hoy el 31 aniversario de la Constitución española con un madroño y unos nuevos jardines, frente a la Junta municipal, dedicada a la Carta Magna, inaugurados esta mañana por el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, acompañado por la Corporación municipal y por 600 niños de diferentes colegios.

El acto de inauguración consistió en la plantación del ejemplar del árbol más madrileño de cuantos haya y del descubrimiento de la placa que da nombre a los jardines. A continuación, el concejal de Moratalaz, Fernando Martínez Vidal, consideró que la Constitución es "un éxito colectivo que ha permitido disfrutar del mayor periodo de libertad y prosperidad de España".

A continuación, la banda de la Policía Municipal entonó el himno nacional, y 18 alumnos de colegios de Educación Primaria y Especial de Moratalaz leyeron varios artículos de la Constitución, entre otros los dedicados al derecho a la vida, la libertad de educación, el derecho al trabajo o la libertad de opinión, expresión y prensa, ilustrado éste con pictogramas para personas autistas.

Después fue el turno de las intervenciones política, que abrió el portavoz de IU, Ángel Pérez, quien llamó la atención sobre que "la segunda descentralización" a los ayuntamientos es "una de las asignaturas pendientes de la Constitución", y reclamó "una identidad común basada en la libertad".

"Vivimos en una realidad histórica que España con sus pueblos y especifidades, y queremos que España sea lo que todos acordemos, con las opiniones de todos. Por eso nos gustaría oír que se reivindica una identidad común, la que nos da la libertad, un modelo social justo y solidario, basado en la soberanía popular, que respete todas las peculiaridades pero que no nos haga diferentes en derechos y obligaciones", reclamó.

ACABAR CON LOS MUROS

Por su parte, el portavoz socialista, David Lucas, recordó a los chavales presentes que "hace 40 años no habría sido posible reunirse a hablar de democracia", por lo que manifestó su "respeto y gratitud" hacia todos los que "llegaron a sufrir persecución, exilio e incluso pérdida de la vida" por luchar por el sistema del que hoy gozamos.

Sin embargo, alertó de que aún quedan cosas para garantizar una "convivencia pacífica" en una España "que avanzar por los senderos de la libertad", por lo que llamó a "trabajar duro para mejorar y derribar los muros de la intransigencia, la desigualdad o la pobreza".

"Es esperanzador que los que ya nacieron en Democracia recojan ahora el testigo para hacer de España un país más próspero y libre", proclamó, añadiendo que el país es hoy "referencia de la defensa de los derechos civiles" y símbolo del "progreso económico, social y educativo".

Finalmente, el portavoz 'popular', Manuel Cobo, instó a los niños a usar su libertad "con respeto", pero no entendiendo éste como "condescendencia", sino "tratándoles igual aunque no piensen lo mismo en cualquier ámbito de la vida".

"Hay quien piensa que el respeto es tratar bien a quien piensa lo mismo que nosotros. Pero lo fundamental es que todos somos personas, y tenéis que conseguir ser libres y, en vuestra libertad, respetar a los demás. Así os respetarán también a vosotros", recomendó.

ERROR HISTÓRICO

Por su parte el alcalde, que cerró el acto, advirtió a "quienes quieran alentar la falsa ilusión en la ciudadanía, o en parte de ella, de que son posibles otras fórmulas distintas a las que pasan por el acuerdo de todos los españoles, conforme a los mecanismos de reforma constitucional previstos", de que "estarían cometiendo un grave error histórico".

Tras recordar que la Nación "no es otra cosa que el ciudadano liberado del yugo de toda identidad impuesta o excluyente, a salvo de la pretensión hegemónica de las ideologías, los territorios, las administraciones o las formas privadas de entender la moral o la vida pública".

El reflejo de ello es la Constitución, que abrió "una etapa de concordia y entendimiento en libertad e igualdad" aunque concedió que, tres décadas después de su aprobación por referéndum, "quedan aún aspectos por desarrollar", como "el esbozo de programa en los principios rectores de la política social y económica o la participación de los ayuntamientos en los recursos de las comunidades autónomas".

"Pero lo importante es que la actitud de lealtad al pacto que a todos obliga permite subsanar cualquier deficiencia y garantiza el derecho de todo el pueblo español, como titular de una soberanía única e indivisible, a trabajar juntos para mejorar aún más un Estado flexible, avanzado e integrador", continuó.

Un pacto constitucional que supuso "un gran abrazo" y que permitió "el acceso al progreso, el bienestar y la renuncia" y que, tanto en el momento de su concepción como hoy en día, requiere a su juicio de "generosidad y renuncia". "Generosidad para comprender a los demás, y renuncia de cada cual a ver realizado un programa de máximos" por "una meta mucho más ambiciosa: la concordia".

"Por primera vez desde 1812, la Constitución de 1978 fue aprobada no para enfrentar a unos españoles con otros, sino con el ancho propósito de dar cabida a todos. Por eso, nadie debe temer el normal funcionamiento de las instituciones que examinan la constitucionalidad de otras normas e instituciones", concluyó.

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