Más de 150 personas se concentran en el PAU de Vallecas para denunciar los retrasos en la entrega de sus viviendas

Actualizado 18/06/2006 15:53:51 CET

MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

Más de 150 personas, convocadas por la Asociación de Futuros Vecinos del PAU de Vallecas, se concentraron hoy para denunciar los retrasos en la entrega de viviendas que soportan miles de compradores, una situación ante la que se sienten "impotentes" y que ven agravada además por "la guerra" que tienen abierta el Ayuntamiento de Madrid y las juntas de compensación, cuyos responsables "se acusan mutuamente" del problema.

El vicepresidente y portavoz de la entidad ciudadana, Jorge Pacho, dijo a Europa Press que la urbanización del barrio debería haber finalizado en 2003 y el plazo de entrega de muchas viviendas venció en 2004, a pesar de lo cual "multitud" de pisos ya construidos "están cerrados" y, mientras tanto, sus propietarios se ve obligados a vivir de alquiler.

La protesta, que se enmarcó en un acto lúdico sin incidentes, incluyó la realización de un reportaje fotográfico con el que los perjudicados pretendían captar desperfectos y deficiencias en las promociones y la urbanización, que es la excusa que el Ayuntamiento esgrime para justificar que no se entreguen las casas.

Pacho explicó que, mientras, las juntas de compensación --formadas por constructoras, promotoras y cooperativas-- argumentan que el Gobierno local les pone "continuos pretextos" porque existen partes de la infraestructura que dependen del Ayuntamiento y aún "no se encuentran terminadas".

POSIBLE ENDURECIMIENTO DE LAS PROTESTAS

Por otro lado, alertó de que la situación de los titulares de las viviendas protegidas es "aún más delicada", pues "el retraso ha propiciado la entrada en vigor de nuevos planes de vivienda con condiciones restrictivas y se puede dar el caso que personas que hace ocho años cumplían esas condiciones de acceso, ahora no lo hagan".

El portavoz de la Asociación de Futuros Vecinos del PAU de Vallecas se mostró "pesimista" con el panorama y, en una estimación "muy optimista", calculó que hasta primeros de 2007 no habrá nadie viviendo en el PAU de Vallecas. Por ello, advirtió de que si no obtienen soluciones pronto, sus protestas, hasta ahora "pacíficas y sin molestar a nadie", podrían pasar a incluir "medidas más contudentes" para llamar la atención de las autoridades.