El mercado de las flores de Tirso de Molina, entre orines

Actualizado 30/05/2010 13:00:52 CET

MADRID, 30 May. (EUROPA PRESS) -

El estado de la plaza de Tirso de Molina, situada en el distrito Centro-La Latina y lugar de ubicación del 'mercado de las flores', se encuentra en la actualidad "en una situación vergonzosa", según los propios vecinos del barrio, que se quejan, entre otras cosas, de que las placas de cemento que se instalaron para plantar flores se están usando "como urinario público", lo que provoca molestias tanto por los olores que esto genera como por la insalubridad que conlleva.

La iniciativa para crear el mercado, que surgió inspirada por los zocos de este tipo que se llevan a cabo en ciudades como Amsterdam, Londres o Roma, y cuya finalidad era convertir la plaza en un lugar de encuentro tanto para los madrileños como para los turistas y "hacer de esta zona de la ciudad un espacio más habitado, más integrado, más contemporáneo y más cultural", según señaló el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz-Gallardón, en la presentación del proyecto en 2005, se encuentra "alejada de esa función", según fuentes vecinales.

De los catorce puestos que se proyectaron, ampliables a un total de veinte, sólo ocho puestos se instalaron en un principio, pero en la actualidad "uno de ellos se utiliza como servicio para los empleados y otros dos de ellos se encuentran cerrados", sin prestar servicio desde hace "ya mucho tiempo", según señalaron varios vecinos.

La situación turística de la plaza se encuentra "en declive", ya que "incluso en la zona en la que se encuentran las terrazas de los bares y restaurantes hay un intenso olor a orines", lo que, supuestamente, está provocando que los posibles clientes no paren para "irse a algún otro sitio con un mínimo de higiene".

El centro de las quejas es el estado del parque infantil, situado cerca del teatro Apolo, y lugar que los residentes de la plaza señalan como "urinario público oficial" a donde "grupos de indigentes e inmigrantes" van a hacer sus necesidades, lo que tacharon de "lamentable", ya que se trata "de la única instalación de este tipo que hay por aquí cerca para los chavales".

La presidenta de la Asociación de Vecinos y Comerciantes Tirso de Molina-Lavapiés (ATILA), Isabel García, señaló que esta situación "ha sido denunciada muchas veces" ante el concejal del distrito centro, Enrique Núñez, "sin que la situación haya variado en absoluto".

No es la única persona que defiende esta postura, ya que, a pesar del aumento de la presencia policial en la zona, varios vecinos acusan a los efectivos de la Policía Municipal de Madrid de "pasividad ante estas situaciones e incluso ante otras como pequeños hurtos".

Algunos vecinos señalaron que los policías se dedican a "vigilar la zona de salidas del Metro y locales cercanos al propio mercado, y abandonar la zona más alejada donde paran menos turistas" y que "no hacen nada por evitar el comercio de objetos robados que existe en la plaza".

Esta demanda no es defendida por todos, y varios vecinos justificaron la escasa actuación policial, diciendo que "lo que pasa es que la policía está cansada de venir, llevarse a estas personas y que a los dos días vuelvan a estar por aquí", lo que provocaría, según estas opiniones, que "tenga una actitud más laxa".

El vicepresidente de ATILA, Celestino Nieto, indicó que "los indigentes, alcohólicos y drogadictos están durante el día y la tarde, pero por las noches no suelen estar porque se van a dormir a centros que les acogen".

El problema es que Asuntos Sociales indica que "no pueden hacer nada, porque mientras no acepten ir con los servicios sociales, no pueden obligarles", según apuntó Nieto, por lo que la situación es "muy complicada".

A las quejas por estas molestias se une el hecho de que durante las últimas semanas la plaza ha sido lugar de encuentro para jóvenes que se citan allí para beber en los bancos de la plaza durante los jueves y viernes, lo que provoca "suciedad al día siguiente, porque se van sin recoger, pero sobre todo molestias por ruido", según declaró una vecina.

En cualquier caso, los residentes y comerciantes de la plaza apuntaron que esta situación es minoritaria, y que "de momento esto no es una zona de botellón, sólo vienen pequeños grupos de amigos", y señalaron que el principal problema que tienen que afrontar en la plaza es la de "varios indigentes e inmigrantes que vienen en grupo aquí a pasar el día entero bebiendo y jugando".

Además, señalan que los domingos, grupos antisistema y de izquierda se colocan puestos de venta de libros y otros objetos formando "un 'pequeño Rastro'", y que una vez terminada la jornada "se retiran dejando suciedad atrás", además de dejar "algunos días pintadas en algunas de las paredes", según informó el vicepresidente de ATILA, Celestino Nieto.

Desde la organización solicitaron que la situación en la que se encuentra la plaza sea "tomada en serio" para mejorar el barrio y conseguir que la plaza sea un lugar habitable y turístico "sin estos inconvenientes derivados de actitudes incívicas".

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